Análisis de las propuestas de los empresarios para la economía cubana
Elías Amor Bravo, economista
La hoja de ruta para una "Cuba próspera,
democrática y de mercado libre" que acaba de publicar la Fundación Nacional Cubana
Americana es un documento que plantea una serie de propuestas, más o menos
estructuradas, sobre qué hacer en Cuba el día después de la desaparición del
régimen político que ha estado dirigiendo los destinos de la nación durante los
últimos 67 años.
La propuesta reviste interés, porque es la
primera iniciativa procedente de una organización que mantiene estrechos vínculos
con el sector empresarial del exilio. La voz de los empresarios es fundamental
para propiciar los cambios económicos que necesita la Isla para superar el
atraso estructural de las recetas marxistas y leninistas. Y es muy bueno que se manifieste en este momento y que facilite el análisis y debate.
Además, y como no podría ser de otro modo, la
propuesta empresarial de cambios económicos apuesta directamente por los cambios
políticos necesarios para que la economía funcione, apostando por las libertades públicas que garantiza un estado de derecho, que dote a la nación de estabilidad, democracia y
principios de libre mercado.
La iniciativa contempla el papel que debe desempeñar el capital humano de Cuba, "tanto el que reside en la isla como el que está en el exilio", destacando no solo la acumulación de capital en sus patrimonios personales y corporativos, sino también de forma esencial, un “acceso tremendo al capital institucional”. Ello debe permitir vínculos y un modelo de asociación de los cubanoamericanos con los cubanos que viven en Cuba para reconstruir la patria. La proximidad de Cuba a la economía más grande y próspera del mundo permitirá crear vínculos económicos mutuamente beneficiosos con Estados Unidos, factor que acelerará aún más la reconstrucción de Cuba.
Los autores de la propuesta consideran que la nueva
Cuba podrá superar con creces sus logros anteriores, si enfoca de forma
adecuada las tareas que se deben acometer, que pasan por el disfrute, para
todos los cubanos, de completa libertad, dignidad y acceso igualitario a
oportunidades.
Mención especial recibe el papel que debe tener el
estado y el gobierno en la nueva Cuba.
Del primero, se rechaza "una excesiva dependencia,
el control y la retórica y políticas absurdas que pretenden crear igualdad de
resultados, pero que solo generan pobreza y desesperación".
Con respecto al gobierno de Cuba se entiende que "debe ser limitado, transparente y enfocado en crear las condiciones para el
crecimiento, no en dirigir el crecimiento ni intervenir de manera significativa
en la actividad económica".
De modo que, la economía cubana real debe apostar
claramente por el crecimiento, que ha de cumplir los siguientes requisitos:
• Inclusivo (participación amplia de los ciudadanos
cubanos),
• Dinámico (impulsado por la empresa privada y la
innovación),
• Sostenible (basado en la productividad real, no
en subsidios),
• Nacional (formando una clase capitalista y
emprendedora cubana),
• Humano (protegiendo a los vulnerables sin
atraparlos en la dependencia).
Con respecto al papel del estado, su función no será
producir bienes, controlar industrias, regular en exceso, crear complejidad ni
distorsionar los mercados, sino que deberá enfocarse en las funciones clásicas de:
• Promover el acceso igualitario a las
oportunidades,
• Hacer cumplir reglas justas,
• Invertir en capital humano,
• Mantener el sistema simple y honesto,
• Proporcionar protección social básica para
personas con discapacidades físicas o mentales, o durante momentos de
transición personal extrema o desplazamiento, con un enfoque principal en crear
una nación de actores (no dependientes) que participen en la fuerza laboral de
todas las formas posibles para contribuir al desarrollo del país,
El documento apuesta, como novedad principal, porque la educación y la
atención médica sean prestadas, principalmente, por el sector privado, mientras
que se garantiza el acceso general de la población por medio de vales
universales. De ese modo, las familias no tendrán problema para elegir dónde
educar a sus hijos y dónde recibir atención médica.
El sector público podrá crear y operar escuelas o
centros de salud cuando pueda existir una necesidad según sea el caso (mientras
el sector privado reconstruye, áreas rurales, etc.), pero debe hacerlo en un
mercado competitivo y de forma subsidiaria.
En este nuevo modelo de colaboración privada y pública,
cualquier escuela o centro de salud público deberá competir con sus pares
públicos y privados para conseguir ser elegidos por las familias en una
perspectiva clara de calidad en la prestación de los servicios.
No habrá ninguna escuela o centro de salud
obligatorio basado en el lugar donde se viva. Esto asegura igualdad de acceso a
la educación y a la atención médica básica, mientras que, al mismo tiempo, se
promueve la innovación y se evita la mediocridad de la calidad de los servicios
prestados por los monopolios gubernamentales. Este enfoque alinea la dignidad,
la libertad de elección, la eficiencia y la eficacia con el acceso universal. Ningún
cubano quedará al margen de los servicios públicos, pero su modelo de prestación será
distinta.
En materia de fiscalidad, la propuesta pretende simplificar impuestos y regulaciones tributarias para que los ciudadanos comunes entiendan sus procedimientos, "sin necesidad de un ejército de abogados y contadores". Se considera que la complejidad es la mejor amiga de la corrupción y desvía recursos significativos de usos productivos en tanto que “la simplicidad es aliada del crecimiento y la práctica honesta”.
El capital debe ser bienvenido —doméstico y extranjero— pero con fuertes incentivos para asegurar la participación y la propiedad cubanas, de modo que la prosperidad no sea extraída, sino profundamente arraigada en Cuba, con una clase propietaria cubana en rápido desarrollo. Una propuesta que, sin duda, será valorada de forma positiva por los responsables de las mipymes.
De modo que el propósito de la reforma planteada por los empresarios no es solo
la recuperación económica, sino la renovación nacional incidiendo en
los siguientes aspectos:
• Una sociedad de propietarios, no de dependientes.
• Una cultura de trabajo.
• Un país de innovadores y emprendedores.
• Un estado que sirve, no que manda.
• Un futuro en el que los cubanos acumulen riqueza
en Cuba.
La propuesta señala que no se trata de apostar por “socialismo
con una cara nueva, oligarquía ni caos”. Es un modelo que establece para Cuba
una democracia de libre mercado basada en la iniciativa privada + acceso
universal a la oportunidad + reglas simples + formación de capital +
participación cubana.
Si este proyecto logra sus objetivos, se habrá promovido
una intensa remodelación de la economía de Cuba que establecerá "la garantía
para que cada cubano tenga una oportunidad real de progresar, mediante la
educación, el trabajo, el emprendimiento y la propiedad". En este nuevo modelo,
la base de la prosperidad de Cuba será la libertad dentro del estado de
derecho. Los ciudadanos serán dueños de propiedades, podrán iniciar negocios,
invertir libremente y tener la seguridad de que los contratos y los
derechos serán protegidos y no expropiados.
Para lograr estos objetivos se proponen trece líneas
de actuación que avanzan en la concreción del marco para la transformación económica
de Cuba.
La primera línea se refiere a las Instituciones
Fundamentales y el Estado de Derecho. En esencia, una República Constitucional,
dotada de una ley fundamental que evite los riesgos de las constituciones
socialistas o "progresistas" que se observan en otras partes del
hemisferio occidental o en Europa, y que afectan a la protección de las
libertades individuales, de la empresa privada, de la libre circulación de la
mano de obra y del capital, de la libertad
de contrato y de la garantía de un poder judicial independiente. Además, se pretende
lograr el desarrollo y establecimiento de instituciones fuertes e
independientes.
La segunda línea de actuación, con respecto al
capital humano, se considera la mayor riqueza del pueblo de Cuba, basada en la
alfabetización casi universal y la profunda experiencia en medicina, ingeniería
y ciencias, a lo que se añaden los exiliados, que han tenido éxito en todas las
industrias y pueden aportar experiencia. Por ello, se propone una inversión en
formación profesional y políticas de inmigración abiertas para trabajadores
cualificados en áreas donde la oferta nacional sea escasa, reforzando el
carácter creativo y resiliente de los cubanos.
La tercera línea está relacionada con las
regulaciones públicas, y pretende que sean simplificadas al máximo para reducir
el tiempo de comercialización y los costos, aplicándose el principio de que
aquello que no está explícitamente prohibido, está permitido. Asimismo, se
lanzará una "Ventanilla única empresarial" para registrar un negocio,
obtener permisos, ofrecer incentivos y contratar mano de obra y atender otras
necesidades de los trabajadores. Igualmente, las políticas públicas se
regularán por medio de Agencias que tendrán alcance limitado y funciones
centradas en seguridad pública, recaudación y cumplimiento fiscal, marco
regulatorio financiero básico, salud y educación o medio ambiente
La cuarta línea propone un sistema fiscal simple y
transparente, en el que no habrá espacio para un impuesto sobre la renta
personal, sino tan solo un impuesto único nacional sobre el consumo (similar al
IVA). Se promoverá la recaudación de impuestos en puntos de venta digitales, se
establecerán tarifas impositivas previsibles establecidas por ley durante más
de 20 años y se evitará la doble imposición en los tratados fiscales.
La quinta línea plantea un sistema financiero y de
acceso al capital, enfocado a una banca moderna especializada en otorgar préstamos
a pymes, hipotecas y tarjetas de crédito. Se establece que el Banco central
será independiente con mandato de control de la inflación y los mercados de
capital vendrán configurados por bolsas de valores dinámicas. La Ley de
quiebras deberá permitir el fracaso sin estigma otorgando solidez al sistema.
En este ámbito financiero, se considera fundamental
la atracción de capital extranjero permitiendo la propiedad total con
excepciones limitadas (medios de comunicación, infraestructura crítica), construir
una estructura fiscal atractiva que incluya incentivos fiscales, movilidad de
capital y protecciones de arbitraje internacional.
El objetivo es que el capital pueda moverse libremente,
rápidamente y sin barreras burocráticas para lo cual, los controles de cambio serán
limitados y sin restricciones sobre la repatriación de beneficios.
Se propone el establecimiento de una junta de
desarrollo con un amplio mandato y recursos considerables. El marco legal para
el capital privado atenderá el capital de crecimiento, capital de riesgo e inversores
ángel. Se permitirá que los fondos de pensiones inviertan en capital privado e infraestructura.
Y se crearán “zonas startup” con leyes laborales simplificadas y visas exprés
para ingenieros.
La sexta línea promoverá incentivos estratégicos
para consolidar y hacer crecer la propiedad nacional, por medio de exenciones
fiscales corporativas para empresas que al menos en un 10% sean propiedad de
nacionales cubanos que residan en Cuba a partir de 2026. Los requisitos de
propiedad se basarán en el Capital real (no simbólico) así como en los Derechos
de voto/protecciones para la propiedad minoritaria incluidos.
Este conjunto de medidas tiene como objetivos la
construcción de una clase capitalista nacional y evitar la aparición de un
modelo extractivo puramente extranjero.
La séptima línea señala los sectores clave para el
crecimiento, Manufactura (Farmacéutica, militar e industria pesada, Industria
ligera, Ensamblaje), Infraestructura (Carreteras, Comunicaciones, Puertos,
Energía y Agua), Tecnología (Servicios de datos, Centros de externalización y
Software), Construcción (Residencial, Comercial, Industrial y Manufacturera), Turismo
( Hoteles, Marinas, Puertos de cruceros, Turismo cultural y Turismo médico), Agricultura
(Azúcar, Tabaco, Café, Frutas tropicales y Ganadería), Minería (Níquel, Cobalto).
La octava línea, con relación al comercio e integración
global, propone establecer relaciones con ONG internacionales, firmar Acuerdos
de libre comercio con Estados Unidos, Canadá, México, la UE y América Latina, así
como Tratados bilaterales de inversión. Se promoverán, igualmente, las zonas de
procesamiento para exportación y un sistema aduanero simplificado (objetivo de
despacho en 24 horas).
La novena línea, con respecto a la fundación cultural
y moral, propone que la enseñanza atienda a los Derechos de propiedad, la Responsabilidad
personal, el Deber cívico, el Emprendimiento, apostando por un proceso de
verdad y reconciliación que ayude a restaurar la confianza entre el estado y
sus ciudadanos y a promover la meritocracia sobre la ideología.
La décima línea, con relación a las infraestructuras,
promueve el impulso y apoyo a proyectos de inversión en
puertos, aeropuertos, carreteras, energía y comunicación, confiables como
requisitos básicos para cualquier operación comercial seria, siendo una
prioridad nacional absoluta.
La undécima línea con referencia al sistema educativo
propone fomentar un ecosistema competitivo de escuelas privadas desde
preescolar hasta 12.º grado, de Institutos técnicos y vocacionales y de Universidades.
El acceso gratuito a la educación se determinará por medio de vales educativos
universales, consistentes en que cada niño recibe un vale financiado por el
gobierno que se puede usar en cualquier escuela o centro formativo, acreditado
(pública o privada). El importe del vale será ajustado por: la situación de pobreza,
discapacidad y/o ubicación rural. Se establecerán Estándares nacionales para:
Lectura, Matemáticas y Educación cívica, en tanto que el sistema educativo tendrá
un fuerte enfoque en: STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), Oficios
(electricistas, mecánicos, plomeros, construcción), Emprendimiento e Ingeniería.
Además, se permitirá que las universidades extranjeras y operadores educativos
abran campus.
La duodécima línea establece las propuestas en
materia de salud apuntando a que habrá un sistema predominantemente privado de:
Clínicas, Hospitales, Farmacias y Aseguradoras. Igualmente, por medio de Vales
de salud universales cada ciudadano recibe un crédito de salud que se puede
usar con cualquier proveedor autorizado. Se pretende lograr la competencia
entre proveedores del sistema de salud, basada en: Calidad, Velocidad y Resultados.
El gobierno definirá un paquete de atención básica (preventiva, materna, de
emergencias, enfermedades crónicas, sin exclusiones por condiciones
preexistentes).
Se permitirá que los sistemas hospitalarios
extranjeros inviertan en Telemedicina y Mercados de seguros privados. El papel
público del sistema será enfocado a la regulación, el control de epidemia, la
producción de datos y transparencia. Además, si existen instalaciones de salud
operadas públicamente (mientras el sector privado se reconstruye, en áreas
rurales, etc.), deben competir en igualdad de condiciones con el sector privado
para la prestación de atención. No debe haber ningún mandato basado en la
ubicación de residencia de los ciudadanos para limitar su atención a cualquier
instalación de salud de propiedad pública.
Se fomentará el turismo médico como industria de
exportación.
La décimo tercera línea plantea el enfoque de una
moderna seguridad social que apueste por una red dirigida no paternalista, que
contribuya a crear un sistema eficaz de
apoyo para los ancianos, personas con discapacidad y desempleados temporales.
Interesante propuesta empresarial que se somete a análisis
y debate público, que servirá seguramente para orientar la negociación con otras iniciativas que
pretendan igualmente la recuperación de la maltrecha economía cubana. No es
este quizás el espacio para plantear una valoración crítica de la propuesta,
sobre todo porque su contenido es válido en un 80% y, en todo caso, los cambios
radicales que plantea en la gestión de los servicios públicos, en la
construcción del sistema impositivo o la organización misma de los procesos de
gestión de la administración encargada de las políticas públicas, deberán ser
objeto de un análisis más detallado.
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