El Mitrans cubano en su laberinto: ¿Cómo vender mas plazas?
Elías Amor Bravo, economista
La crisis del transporte y de la movilidad en Cuba se ha convertido en una de las consecuencias más graves de la falta de combustible.
Según datos oficiales de la ONEI, en 2025, el transporte de pasajeros disminuyó un 11,7% con respecto al año anterior, y en este primer semestre de 2026, aunque no existen datos, ese descenso ha debido ser de más del doble.
Tan grave ha sido la falta
de oferta para la movilidad interna, que el pasado 18 de junio, el Ministerio
de Transporte (Mitrans) dictaba una serie de órdenes para suspender de forma
inmediata las reservas realizadas por medio de la aplicación Viajando, y en
agencias, una decisión que se justificó por las autoridades, como parte de las medidas
para proteger a los pasajeros con billetes adquiridos antes del 17 de junio.
El Mitrans justificó la decisión de suspender reservas, por la necesidad de afrontar los ajustes frente al recrudecimiento del cerco económico, comercial y financiero del gobierno de Estados Unidos, en particular por las limitaciones en el suministro de combustibles.
Los ajustes consisten en que Ómnibus Nacionales reduciría
sus servicios a tres frecuencias semanales entre la capital y las cabeceras
provinciales, y a un viaje semanal hacia Manzanillo, Baracoa y Moa, además de
los enlaces de Santiago de Cuba con Artemisa y San José de las Lajas.
Los trenes nacionales también ven afectados sus servicios
por la norma, con una salida cada 16 días hacia Santiago de Cuba, Guantánamo,
Holguín y Bayamo-Manzanillo.
Sin embargo, los servicios de Medibús y los intermodales de ómnibus con
ferrocarril hacia Baracoa, Niquero y Pilón, ajustados a las salidas de trenes, se
mantienen, así como el enlace marítimo de la Isla de la Juventud y Batabanó,
y la Isla con Pinar del Río y Santiago de Cuba, los sábados. El primero, con
dos frecuencias semanales, martes y sábados.
Y en el caso de que se tengan que realizar viajes con posterioridad
al 18 de junio, la orden habilita oficinas municipales para que la población
pudiera solicitar capacidades en los servicios mencionados.
Curiosamente, el Mitrans informó que estas restricciones en
el transporte público no se establecían para la movilidad en vehículos
particulares, medios de trabajadores por cuenta propia, mipymes o arrendados,
una cuestión de menor relevancia, si se tiene en cuenta que el parque móvil
privado en Cuba es de los menores del mundo.
Por medio de este procedimiento, el Mitrans ante la falta de
combustible, intervino para “priorizar viajes impostergables, como turnos y
altas médicas en territorios sin servicio de Medibús, fallecimiento de
familiares cercanos, necesidades institucionales en sectores como educación y
salud, y el retorno a los territorios de origen según la dirección oficial del
carné de identidad” y señaló como principio, que “todas las capacidades se
asignarán en primer lugar a esas causas y luego a otras necesidades de traslado”.
Es por ello, que la reciente publicación (apenas han
transcurrido dos meses) de una nueva nota en la que el Mitrans anuncia el ajuste
de la venta de pasajes nacionales a partir del 10 de agosto, ha causado cierta
sorpresa, ya que, al mismo tiempo, se anuncia una nueva programación de los
viajes, tanto por carretera como por la vía ferroviaria.
¿Es posible que estos cambios hayan llevado a pensar que,
por algún motivo, han desaparecido los factores que obligaron a reducir y
limitar los transportes de pasajeros en ferrocarril, ómnibus, barcos, etc., el
pasado 18 de junio? ¿Apareció combustible? ¿De dónde?
No lo parece. El Mitrans ha informado que, en las últimas
semanas se han presentado “afectaciones en los horarios de circulación de los
trenes y, en menor medida en las salidas de las embarcaciones y los ómnibus”,
por no contar en el momento oportuno con el combustible necesario para los
servicios, lo que ha conllevado la realización de acciones para garantizar la
permanencia de los pasajeros en las estaciones. Sigue escaseando el petróleo, y
la recuperación de la normalidad no se avizora en el horizonte.
Entonces, ¿a qué se debe todo este revuelo? Pues parece que se debe a que el Mitrans pretende
aprobar un nuevo procedimiento para la reserva de billetes en los
servicios nacionales de transporte con el objetivo de priorizar a las
personas con una necesidad imperiosa de viajar, en un escenario donde la
demanda es muy superior a la oferta.
Desde el Mitrans se reconoce que el actual procedimiento de
reservas existente tiene que cambiar, como consecuencia de “un deficiente
manejo de las reservas en algunos territorios”, lo que ha creado “causas y
condiciones para que tengan lugar hechos de corrupción e indisciplinas en la
asignación de las capacidades de viaje, así como malestar en la población”. La consecuencia de todo ello es que no se aprovechan completamente las capacidades ofertadas en los
servicios nacionales, principalmente en los trenes y en la conexión con la Isla
de la Juventud, lo que obliga a una nueva regulación.
Al parecer también se han recibido “criterios de la
población” (quejas) y, ante la necesidad de incrementar el nivel de ocupación
de los servicios, considerando que la demanda de la población se mantiene por
encima de la oferta de transporte, el Mitrans ha decidido, entre otras, las
siguientes medidas que entran en vigor este 10 de agosto:
Primero, mantener las salidas de los servicios de transporte
de ómnibus y trenes nacionales y la embarcación de la Isla de la Juventud, en
las fechas y horarios planificados actualmente.
Segundo, retornar la comercialización de las capacidades
disponibles de estos servicios de transporte en las agencias de venta de pasaje
de la empresa viajero en todos los municipios del país donde existan estas
oficinas.
Tercero, mantener en los grupos provinciales la asignación
de un mínimo de capacidades en cada salida de ómnibus nacionales que se origine
en el territorio, con el objetivo de dar respuesta a casos de pasajeros cuya
causa de viaje se hace impostergable.
Cuarto, mantener fuera de servicio la reserva de boletos por
la apk Viajando hasta que se concluyan los trabajos técnicos que se realizan.
Quinto, ajustar el plazo de reserva y venta de las
capacidades en todos los servicios (ómnibus, ferrocarril y embarcación) a tres
(3) días de antelación a la fecha del viaje, para tener en cuenta las
dificultades en el suministro de combustible para asegurar el cumplimiento de
las salidas programadas.
Sexto, el 12 de agosto, las agencias de la empresa viajero
comenzarán a comercializar las capacidades para los viajes que se realicen a
partir del día 15, ya con el nuevo plazo de tres (3) días.
Séptimo, las capacidades no comercializadas en las agencias de
la empresa viajero se pondrán a disposición de la población el día de la salida
de los servicios, en las propias estaciones del ferrocarril, en las terminales
del enlace marítimo y las de Ómnibus Nacionales.
Octavo, mantener la actual política de reintegros de la empresa
viajero, para los pasajeros que, habiendo adquirido el boleto, no deseen
viajar.
Desde el Mitrans se reconoce que el procedimiento de
reservas existente tiene que cambiar, por un lado, porque no satisface plenamente
las necesidades de quienes tienen urgencia de viajar y no tienen el billete, y
de otro, porque han acabado generando “un deficiente manejo de las reservas en
algunos territorios que ha provocado causas y condiciones para que tengan lugar
hechos de corrupción e indisciplinas en la asignación de las capacidades de
viaje, así como malestar en la población”.
En esencia, la burocracia del Mitrans lanza todo este paquete de medidas para dar salida a las capacidades ofertadas en los servicios nacionales, principalmente en los trenes y en la conexión con la Isla de la Juventud, que se quedan sin vender, para que puedan ser utilizadas por viajeros que no reservan, pero tienen necesidades de viaje de última hora.
Esta venta de pasajes de última hora, que al parecer no se ajusta a la comercialización planificada y ordenada del régimen, del pasado 18 de junio, posiblemente esté apuntando a un incremento de la movilidad frente al escenario de falta de combustible que atenaza al país.
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