Los transportes: otra política encaminada al fracaso
Elías Amor Bravo, economista
Cierto. Al principio pensamos que se trataba de una burla
siniestra del régimen. Después se ha visto que iban en serio, y aquí está ya la
actualización de la política de transporte que incorpora una serie de medidas para aumentar las opciones de compra de medios de transporte, estimular la
movilidad eléctrica y fortalecer el Fondo para el Desarrollo del transporte público.
La pregunta que cabe realizarse no puede ser otra que ¿Es este un momento adecuado para este tipo de sainetes
castristas? Con una grave crisis humanitaria de falta de combustible, apagones
continuos, parálisis productiva, alimentos escasos y basura abandonada en las
calles, lanzarse a incrementar las ventas de vehículos parece que tiene poco
sentido.
En cualquier caso, esta política del régimen se basa en la realización de importaciones, no de producción
nacional, lo que acaba trasladando al exterior el efecto positivo de esa demanda.
O, dicho de otro modo, los resultados de estas transformaciones van a permitir
a otros países beneficiarse de la política de gasto en el presupuesto cubano, porque el programa va acompañado de más ejecución del gasto. Sin duda, una actuación de lo más absurda que se pueda plantear en materia de economía.
El ministro de transporte, Dávila, parece haber entrado en
la carrera de la cúpula dirigente por ver quién publica antes las normas y
disposiciones que sirvan para dar contenido a las 176 transformaciones económicas y
sociales aprobadas recientemente por el régimen, en este caso, las
identificadas con los números 146, 147 y 148 dentro del eje temático 18 titulado
Transportes.
Las normas relativas a la actualización de
la política para la transmisión de la propiedad de los vehículos de motor,
remolques y semirremolques, así como su importación y comercialización, han
sido publicadas en la Gaceta Oficial Ordinaria número 65.
Consisten en dos decretos, el Decreto Ley 122, modificativo
del artículo 229 del código de seguridad vial y el Decreto 163, que establece
las reglas y principios generales de la política, además de una panoplia de
resoluciones de organismos de la administración central del estado relacionadas
con importadores, comercializadoras, precios, impuestos, requisitos técnicos y
procedimientos aduaneros.
¿De qué va realmente esta actualización en materia de transportes?
En primer lugar, se elimina el límite de compra de
vehículos, que se encontraba establecido en seis, durante un período de cinco
años, para personas naturales y jurídicas en las comercializadoras autorizadas.
De igual modo, se incrementa el número de entidades facultadas para
comercializar vehículos, con el propósito de ofrecer mayores alternativas a los
compradores. Aumento de la demanda y de la oferta de forma simultánea, ¿con qué objetivo? Vaya usted a saber, lo que está claro es que, por medio de esta medida se realiza un gasto que se traslada
directamente al exterior perdiéndose el valor añadido, salvo la parte retenida
por las comercializadoras que intervengan en la operación cuya titularidad
puede ser cuestionable.
En segundo lugar, se autoriza a personas jurídicas no
estatales que cumplan los requisitos establecidos a ensamblar y comercializar
vehículos eléctricos como ciclomotores, motocicletas, bicicletas y autos. Parte
del gasto genera valor añadido dentro de la economía nacional, pero solo una
pequeña parte de sueldos y salarios.
En tercer lugar, los colaboradores cubanos en misiones
oficiales en el exterior podrán adquirir o importar vehículos de hasta ocho
pasajeros a través de cualquier comercializadora autorizada, y no únicamente
mediante una entidad específica como ocurría anteriormente. Dicho vehículo
puede fabricarse tanto en el país en que trabajan como de otro tercero.
Se trata de una medida de captación de divisas obtenidas por los colaboradores en misiones, a modo
de incentivo para desarrollar su actividad. Resulta curioso que el número de
plazas de los vehículos sea de 8. Con esta medida, todo el gasto se traslada al
exterior con escasa o nula influencia en la economía nacional.
En cuarto lugar, se aplica una exención del pago del
impuesto especial de venta para los vehículos eléctricos, comprados junto a sus
estaciones de carga, con fuentes renovables de energía, como incentivo a la
transformación de la matriz energética nacional. De ese modo, se reducen los ingresos
tributarios que podría obtener el estado con esta base imponible, y existen
serias dudas de que pueda ser un incentivo eficaz para la compra. En todo caso,
el beneficio fiscal se traslada al exterior en su totalidad.
En quinto lugar, se aplica una reducción del impuesto
especial aplicado a ómnibus y microbuses: de 20% a 12%. Si fueran ensamblados
en el país al 7% y a 5% cuando sean eléctricos. Otra medida similar que incorpora incentivos fiscales que reducen los ingresos tributarios (más déficit).
En sexto lugar, se autoriza también la posibilidad de
adquisición de vehículos en comercializadoras por parte de extranjeros con
residencia temporal, provisional o inmobiliaria, así como la importación
directa por personas naturales, sin carácter comercial, de triciclos de combustión
de hasta 250 centímetros cúbicos y de vehículos eléctricos acompañados de
sistemas de carga con fuentes renovables. Una medida que incentiva a los
extranjeros la compra de cualquier tipo de vehículos, con el traslado del gasto directamente al
exterior. A los nacionales, solo triciclos. Una vez más, diferencias clasistas.
Las autoridades han justificado estas medidas por la urgente
necesidad de favorecer la recuperación del transporte público, uno de los
sectores más afectados en los últimos años. Pero, no cabe duda de que el efecto
multiplicador del gasto de estas medidas se traslada al exterior y se tiene que
investigar mucho los contenidos para encontrar las citadas referencias al
transporte público, existe en las medidas una marcada preferencia por el transporte privado
de compradores con acceso a divisas y poder de compra. Es decir, con estas
medidas el régimen aumenta las diferencias entre clases sociales que cabe
esperar de otras transformaciones, lo que contrasta ciertamente con el enfoque
social que los sectores más reaccionarios vienen afirmando.
Para tratar de minorar esta percepción de medida clasista, el
ministro de transporte informó que se mantiene el Fondo para el Desarrollo del
Transporte Público, financiado a partir de una parte de los impuestos
especiales aplicados a la venta de vehículos, recursos que han permitido
incorporar medios destinados a servicios esenciales.
Entre los resultados producidos por el Fondo, citó la compra
de 15 vehículos fúnebres eléctricos para La Habana, un catamarán para transporte
del Municipio Especial Isla de la Juventud, 300 triciclos eléctricos para la
transportación de pasajeros, 110 microbuses para rutas, 20 ómnibus para la
Empresa de Ómnibus Nacionales y diez para Vía Azul, vehículos eléctricos
destinados al traslado de pacientes de hemodiálisis, otros destinados a la
transportación del personal de la salud en La Habana, así como bicicletas,
camiones y otros medios.
El Fondo constituido con los recursos financieros de las ventas no exentas, pretende
ser una herramienta, una más, para apoyar la recuperación gradual del
transporte público, aunque el ministro reconoció la existencia de limitaciones provocadas por
el deterioro acumulado de las infraestructuras (más o menos como en el caso de
la electricidad) y del impacto de las restricciones externas que afectan la
llegada de recursos adquiridos.
En su presentación, el ministro dijo que la política diseñada
trata de favorecer vehículos más económicos, impulsar la movilidad eléctrica,
estimular la industria nacional y ampliar la participación de actores estatales
y no estatales en la comercialización, siempre bajo los principios establecidos
por el país. Quien mucho abarca, ya se sabe.
Y sorprendentemente, los resultados de la política no van en
línea con los objetivos marcados. El ministro reconoció la venta de 35.494
vehículos de motor (una ratio de 3,9 vehículos por 1.000 habitantes, de las más
bajas del mundo) pero, y ahora viene lo mejor, ¿Saben qué vehículos fueron los más vendidos? El 65% fueron vehículos de motor de combustión, un 5% híbridos y el 30% restante eléctricos. Adiós a los objetivos de energías renovables que pretende el régimen y que no acaban de lograrse en el sector transportes de
Cuba.
El ministro también informó la realización de 13.689 transmisiones de la propiedad de vehículos, la mayoría entre personas naturales, 12.444, apenas 304 entre personas jurídicas y 943 entre personas naturales y jurídicas. Finalmente, dijo que se han importado directamente por las personas como equipaje no acompañado o envío, 41.963 vehículos de motor, de ellos: 19.443 ciclomotores y motocicletas eléctricas y 22.520 ciclomotores y motocicletas de combustión.
Y aunque no tenga relación con el tema de las "transformaciones", el ministro de transportes se refirió a un nuevo proceso para la homologación y legalización de vehículos armados por partes. Será el tercero. Una especie de inspección técnica de vehículos similar a la que existe en otros países, pero salvando las deficiencias del parque móvil existente en Cuba. En los procesos anteriores se legalizaron más de 100.000 vehículos fabricados por partes, sometidos a revisiones técnicas para comprobar sus condiciones de seguridad.
El
nuevo procedimiento regulado por la resolución 47 del Mitrans, tiene tres etapas fundamentales. La primera será la inscripción de los
propietarios en una plataforma digital habilitada para ese fin. La segunda corresponderá
a la revisión técnica de los vehículos en los centros habilitados en todo el
territorio nacional, mientras que la tercera estará relacionada con el registro
y la obtención de la documentación que acredita la legalización del medio.
El ministro insistió que este proceso pretende regular la realidad existente, garantizar que los vehículos cumplan requisitos técnicos y
brindar seguridad jurídica a sus propietarios y señaló que, en experiencias
anteriores, se presentaron dificultades asociadas a la emisión de matrículas y
a la gestión en algunas oficinas, situaciones que se trabajan para evitar que
se repitan en esta nueva convocatoria.
La homologación permitirá incorporar estos medios al sistema
formal de transporte, siempre que demuestren la legalidad, superen las
evaluaciones establecidas y cumplan las regulaciones vigentes. Según el ministro, por medio de esta iniciativa se
flexibilizan determinados procedimientos, se ordena el parque automotor del
país y aprovechan soluciones creadas por la propia población ante las
limitaciones existentes.
Las transformaciones en Transportes no dan para más. Ni se va a resolver el transporte público, ni se va a estimular un mercado privado, ni se van a resolver las necesidades de la población o se van a conseguir objetivos en transporte sostenible. La política está mal diseñada porque el gasto y la demanda efectiva que se pretende conseguir se traslada al exterior, estimulando las economías de las que proceden los vehículos en venta. Tal parece que su único objetivo real es captar y controlar las divisas obtenidas en el sector del transporte. Finalmente, y solo por curiosidad, habrá que ver esas importadoras de vehículos quiénes son y qué requisitos cumplen. Lo mismo que las farmacias o las residencias privadas.
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