Díaz Canel no entiende la realidad de los alimentos, es que la ve justo al revés.

Elías Amor Bravo economista

Quizás alguien pudiera pensar que el guion de las reuniones que los dirigentes del régimen van celebrando por la Isla podría cambiar en algún momento y ganar cierto realismo. Una expectativa que, por desgracia, no se ha cumplido en Matanzas (y tampoco en Mayabeque). Allí Díaz-Canel volvió a repetir el mantra que la alimentación es una prioridad. Después, la prensa estatal hizo referencia a este mensaje que el dirigente comunista puso en relación con el aumento de la inflación de los productos agropecuarios. Un cuadro grave que está en el origen de las protestas sociales y la creciente separación del pueblo con los dirigentes comunistas, que ni el 1º de mayo se atrevieron a celebrar en la controvertida plaza cívica.

Por ello, si la alimentación es una prioridad y el principal problema es la inflación de los precios de los alimentos, ¿A qué esperan para actuar? La gente empieza a estar harta de tanto intercambio, que la prensa estatal califica de “sincero y profundamente crítico”, en los que como, anteriormente, en Artemisa, Sancti Spiritus, Villa Clara o Cienfuegos y Camagüey se habló y se habló de todo tipo de cosas, muchas de ellas banales, pero no se llegó a plantear soluciones concretas a los problemas. La gente se desespera. Y lo peor de todo es que, si ahora existe desconfianza hacia la cúpula dirigente del estado: Díaz Canel, Marrero, Gil, etc. lo que van a conseguir es que la gente también piense lo mismo de los dirigentes locales y provinciales. Estos ya están advertidos, deben prepararse para lo peor.

Es lo mismo que siempre. El guion no se ha movido ni un milímetro: el bloqueo criminal es el culpable de lo que pasa, el partido necesita perfeccionarse, hay que traspasar poderes a los territorios y queda mucho por hacer. Una cantaleta que, asombrosamente, es utilizada después por la prensa estatal para intentar ganar tiempo en un escenario de la economía crítico. La expectativa es ahora que el ministro Gil ofrezca información real de la situación de la economía en la próxima asamblea general que ha sido convocada, con este tema en el orden del día.

Y desde luego, lo que no se espera es que algún diputado pida explicaciones y responsabilidades. Es igual, dentro de nada se habrá llegado al primer semestre de 2023 y en realidad se desconoce el diagnóstico real de una economía que se encuentra en lo que los economistas califican como estanflación, una combinación peligrosa, por sus consecuencias, de estancamiento económico e inflación. La peor posible.

En el caso de Matanzas, el gobernador de la provincia dijo que de los 264 acuerdos establecidos en enero pasado se han sido cumplido 195, mostrando así una gestión más que deficiente. En Mayabeque se dieron porcentajes similares de incumplimiento. Podría incluso ocurrir lo contrario. en la que tampoco está garantizado que se resuelvan los  problemas por aplicar los acuerdos.

Dice Díaz Canel que falta mucho por hacer, y la pregunta es ¿Qué han estado haciendo los comunistas locales desde enero? La situación es grave por cuanto todavía existen en Matanzas 16 empresas que reportan pérdidas en su gestión un resultado que depende y mucho de las condiciones económicas generadas por las políticas de Díaz Canel. También se habló del decrecimiento de la masa vacuna y de la producción de leche, así como el incumplimiento del plan de ceba porcina y el insuficiente paso, una vez más, de la producción azucarera que dará lugar a otra zafra de producción inferior al año precedente. Un diagnóstico pavoroso de la situación que se da en el resto de provincias. Tan solo se destacó el aumento de la exportación de miel de abeja, el carbón vegetal y los servicios médicos. Increíble.

Estas reuniones de Diaz Canel, Marrero y dirigentes comunistas con los responsables locales del régimen han situado la producción de alimentos en el eje de los debates. Como si la oferta de productos agropecuarios dependiera de decisiones a nivel local. Los comunistas rechazan que existan en Cuba explotaciones agropecuarias que obtengan beneficios de operar en escalas grandes que permitan alcanzar los rendimientos crecientes, operando a los costes unitarios más bajos.

No quieren ese modelo porque prefieren mantener el control sobre la producción y que no surjan consorcios de poder económico que escapen de las consignas ideológicas. Y por ello, quieren llevar la producción a nivel local, para que se lleve a cabo con explotaciones pequeñas destinadas a mercados pequeños. Un buen ejemplo, es la leche, que se hunde a nivel estatal por los bajos rendimientos de las explotaciones, la falta de motivación de los ganaderos y el hecho objetivo y contrastado de que no hay leche para comercializar.

Cuando la parálisis se encuentra en el ámbito productivo, no queda más remedio que revisar las relaciones de producción. Hasta Marx acabaría dando razón a esta cuestión. Si un sistema de producción, el que sea, es incapaz de dar de comer a toda la población y exige recurrir a importaciones para cubrir los déficits alimentarios, su diseño es perverso, ineficiente y debe ser reemplazado. Los comunistas cubanos están empeñados en que ese sistema siga funcionando, y tratar de encontrar soluciones dentro del sistema, pero eso es imposible.

En cuanto a la inflación, Díaz Canel, que ha sido en buena medida el responsable de la situación, tras el empeño erróneo de aplicar la llamada tarea ordenamiento, que no diga que no fue avisado. Los precios suben en Cuba pero no porque la gente tenga más poder de compra e incremente la demanda. Los precios suben porque la oferta desciende continuamente, por lo antes expuesto.

Y los precios de los alimentos son los que más aumentan porque la producción agropecuaria está en los suelos. Ya tarda Díaz Canel en empezar a resolver los problemas, y adoptando las decisiones correctas, porque las que se aplican hasta ahora, no dan resultado. Precisamente porque acaban provocando más y más reducción de la oferta, que es lo que debe aumentar para que los precios se mantengan e inicien su descenso. ¿Es tan difícil entender esta cuestión? 

A Díaz Canel le preocupa no ser capaz de “ordenar” los precios, para evitar que surja una “cadena de intermediarios” porque eso es lo que, en su opinión, sube el precio. Se equivoca, los precios actualmente suben y mucho, y no precisamente porque existan los intermediarios, que están proscritos por el régimen comunista. Hay en  Cuba un único intermediario, el estado, a través de Acopio, y precisamente, es el que genera estas situaciones de falta de comida en los mercados de consumo. Díaz Canel no solo no entiende la realidad, es que la contempla justo al revés.

 

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