La CEPAL vuelve a desvelar el pésimo estado de la economía cubana
Elías Amor Bravo, economista
En pleno proceso de conversaciones entre Estados Unidos y
los dirigentes comunistas de La Habana, la CEPAL ha publicado un nuevo informe
de la economía regional, con la actualización de las cifras de crecimiento de las
economías de América Latina y el Caribe, tanto para el ejercicio cerrado de 2025,
como las previsiones para 2026.
El resultado principal ha sido un jarro de agua fría para
los comunistas cubanos. La economía castrista experimentará un derrumbe del
PIB, durante los años 2025 y 2026, de proporciones desconocidas en el conjunto de países de la región. Un
-10,3% acumulado para los dos años es lo que estima CEPAL para la economía cubana,
lo que representa un -3,8% en 2025, y un -6,5% en 2026 que será un peor ejercicio que el anterior. Se señala aquí que en un informe anterior del organismo, del que se dio cuenta en este blog, apuntaba
para la economía cubana un descenso del PIB del -2,7% en 2025 y del -1,4% en
2026, un -4,1% acumulado, frente al -10,3% de la nueva estimación. Un derrumbe económico
en toda regla que se aleja del estancamiento.
Frente a este desastre en la gestión de la economía cubana,
que no admite paliativos, el conjunto de países de América Latina y Caribe tan
solo moderan una décima su crecimiento anterior, para registrar en promedio un 2,4%
en 2025 y un 2,2% en 2026, de acuerdo con la actualización de proyecciones
realizada por la CEPAL. Esta nueva estimación representa una leve revisión a la
baja respecto al 2,3% estimado en 2025.
El informe de CEPAL señala que el menor crecimiento económico
proyectado se observa de manera generalizada en todos los países, pero ninguno ve
caer tanto su PIB como Cuba, casi seis puntos porcentuales de PIB perderá la
economía en el curso de los dos años. Poco importa, en tales condiciones, que en 24 de los 33 países de la
región se desacelere el crecimiento en 2026, si el problema de la economía cubana
es que de un -1,4% estimado en el informe anterior, ahora la variación se
estima en un -6,5%. De este modo, un nuevo año más, Cuba se aleja de los países que, según
CEPAL, mostrarán un mayor crecimiento. Uno de ellos, por cierto, República
Dominicana que de un 2,1% pasa a crecer un 4%.
Según el organismo de prospectiva, este resultado económico
en el conjunto de América Latina y Caribe se explica como consecuencia de un “entorno
externo más complejo que el anticipado a finales del pasado año, caracterizado
por mayores tensiones geopolíticas, condiciones financieras restrictivas y el
resurgimiento de presiones inflacionarias a nivel global”, factores que han afectado en mayor o menos medida a todos los países, y de los que,
evidentemente, la economía cubana no se encuentra excluida.
El fuerte deterioro que va a sufrir la economía cubana la
sitúa en un plano de inferioridad, incluso con el país más pobre de América
Latina y Caribe, Haití, que registrará un descenso acumulado del PIB del 4,1%
en estos dos años, comparado con el 10,3% que atribuye CEPAL a Cuba. Una
proyección a la baja para el crecimiento de la economía castrista que supone una
bofetada a la estimación formalizada por el régimen al presentar hace unas
semanas el plan económico para 2026, en el que se afirmó que el crecimiento
sería nada más y nada menos que de un 1%.
La CEPAL atribuye las nuevas previsiones menos optimistas al aumento del precio del petróleo que en las tres primeras semanas de abril se situó en los mercados internacionales un 74% por encima del valor promedio de diciembre de 2025. La problemática de Cuba, sin acceso a estos mercados por sus impagos generalizados de deuda, no solo traslada el impacto de unos precios más elevados, sino la dificultad de conseguir algún barco que contribuya a paliar la escasez general de combustible.
Mientras el resto de países afrontan el actual escenario con políticas antiinflacionistas que limitan el impacto de los aumentos en los costos de producción y transporte, el régimen cubano confía la solución a unos paneles solares regalados por los chinos y a una posible explotación del petróleo cubano de baja calidad y fuertemente corrosivo. Y por supuesto, el aumento de los precios de los alimentos que ya golpea a todos los países según CEPAL, en la economía cubana se traduce en más desabastecimiento y crisis humanitaria. Se destaca la acción de los bancos centrales de los países de América Latina y Caribe contra este cuadro de estanflación, mientras el Banco de Cuba se entretiene con la emisión de criptomonedas y la emisión de billetes de alto valor. Absoluta irresponsabilidad.
De modo que la desaceleración de la actividad económica,
especialmente en las principales economías de la región, coincide en el caso de
la economía cubana con una grave y profunda crisis que empieza a recordar el tristemente
célebre período especial. Llueve sobre mojado. Si se añade la caída del 10,3% de 2025 y 2026 al 13%
que descendió el PIB de la economía cubana desde 2020, el descenso global de la
economía ronda un 25%, lo que da una idea bastante ajustada de la grave crisis
en que viven los cubanos.
Para mayor detalle de las estimaciones del PIB en todos los países ver:
https://www.cepal.org/sites/default/files/pr/files/tabla_proyecciones_abril-2026-esp.pdf
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