Petróleo en Cuba: "agua de mayo" en abril
Elías Amor Bravo, economista
En el idioma español, la expresión “como agua de mayo” significa que algo es muy esperado, necesario o bien recibido, especialmente porque llega en el momento justo. Esencialmente, procede del mundo rural tradicional en España. Las lluvias del mes de mayo eran fundamentales para los cultivos, ya que ayudaban a que las cosechas crecieran correctamente antes del verano. Por eso, cuando llovía en mayo, era una bendición muy esperada.
Mientras Díaz Canel atacaba al bloqueo como “una violación
de los derechos humanos de los cubanos” ante los representantes religiosos de
visita en La Habana, en el puerto de Matanzas empezaban a descargar un transporte
de petróleo, al parecer el primero después de varios meses. Se trataba del
barco ruso “Anatoly Kolodkin” con un cargamento de crudo para producción de
derivados, que portaba100.000 toneladas métricas de petróleo. Agua de mayo en abril, y mientras tanto, Díaz Canel se
quedó en ridículo ante la audiencia, como siempre, lanzando críticas al embargo, al bloqueo y a Estados Unidos.
Según una nota oficial del régimen, el cargamento de petróleo
dará la posibilidad de sostener el funcionamiento del Sistema Eléctrico
Nacional y otras actividades de la economía durante un periodo aproximado de 10
días. Está claro que no se trata de una solución definitiva y estable,
pero algo es algo. Igualmente, las autoridades informaron que, una vez refinada
la carga, los primeros productos terminados comenzarían a distribuirse en la
segunda quincena de abril.
La expectativa es grande porque la situación en la Isla no
admite paliativos. Con este transporte será posible obtener, entre otros, los
siguientes productos: diésel para generación distribuida de electricidad y
actividades esenciales de la economía, fuel oil para patanas y las centrales de
Mariel y Moa, gas Licuado de Petróleo para la cocción de los alimentos de
instalaciones críticas como hospitales y centros internos y un nivel de
gasolina para aliviar la situación con la demanda del producto. Nada que
permita intuir una mejora definitiva.
Irenaldo Pérez Cardozo, director adjunto de Cuba Petróleo, dijo
que la llegada de este crudo en el “Anatoly Kolodkin” de Rusia constituye “una
gran ayuda para el pueblo cubano”, y es ante todo un “gesto elocuente de los
profundos lazos de amistad y hermandad que unen a los gobiernos y pueblos de
ambas naciones”, empleando un lenguaje parecido al utilizado en plena guerra
fría por los camaradas bolcheviques y cubanos. Y al mismo tiempo, Pérez Cardozo
declaró que el cargamento representa un alivio significativo para la crítica
situación que enfrenta el país con apagones y afectaciones al transporte, pero,
al mismo tiempo, advirtió que “la cantidad de productos terminados que se
obtendrá no cubre la demanda de combustibles”.
La nota oficial del régimen señala que “Cuba tiene derecho a
importar combustible para mantener en funcionamiento su economía, su
transporte, sus hospitales y sus industrias” lo cual es totalmente cierto, y
nada lo impide, salvo la capacidad para obtener financiación en los mercados
internacionales, cuando se trata de alguien que no paga sus deudas.
Es conocido que en el mercado de petróleo, la compra exige
solvencia para pagar. Esto lo saben bien los países altamente dependientes del
crudo. La cuestión no es si Cuba tiene o no derecho a importar petróleo, sino
que es mucho más sencilla, ¿Puede pagar ese petróleo? ¿Dispone de financiación
sostenible para hacerlo? Si esta posibilidad estuviera garantizada, el
aprovisionamiento se realizaría en condiciones normales. Lo que ocurre es que Cuba
no quiere pagar, no puede pagar por el petróleo, y sueña con una nueva
Venezuela, o una URSS dispuestas a regalar crudo a cambio de armar conflictos y
realizar otras operaciones triangulares inconfesables. Y estas opciones ya no son
posibles. Aquí está el problema.
Y lo que no es cierto es lo que dice la nota oficial de que
dicho escenario, la sostenibilidad del suministro de crudo, resulta imposible de
satisfacer en las actuales condiciones, “debido a las persistentes medidas
coercitivas unilaterales del gobierno de Estados Unidos, que dificultan la
adquisición, el financiamiento y el transporte de crudo y los productos
terminados desde cualquier mercado internacional, en los niveles que se necesitan”.
Casi siempre el relato del bloqueo ha dado réditos muy positivos al régimen comunista,
pero ahora cae por su propio peso.
Las medidas de Estados Unidos no dificultan a aquellos
países que quieren colocar barcos de petróleo en Cuba. No hay cerco de ningún tipo.
Cierto que la nota presidencial del mes de enero en la sección segunda establece
un arancel adicional del 10% para el país que entregue crudo a Cuba, pero hasta
ahora esta medida no ha tenido aplicación y mucho menos a Rusia. Lo que ocurre es
que los castristas no se han dado cuenta de que han cambiado las reglas del
juego, y nadie va a dar nada gratis a Cuba. Esto es algo que deben tener muy
claro, porque forma parte de la plataforma negociadora del secretario de Estado
de Estados Unidos, Marco Rubio.
El único cerco que persiste, y esto parece más que evidente
a estas alturas, es la incapacidad del régimen comunista para abastecerse
normalmente de petróleo en los mercados internacionales. Sin financiación, lo
tendrá difícil. Y esa financiación solo se podrá obtener si se está al corriente
de las deudas, lo que parece poco probable a estas alturas de la historia. No
cabe la menor duda que el cargamento del Anatoly Kolodkin viene como agua de mayo
en abril, pero no resuelve el problema, cuya solución está encima de la mesa de
negociación del régimen comunista.
Un déficit energético como el de Cuba no depende de ningún “criminal
bloqueo contra el pueblo de Cuba” como señala la nota oficial, sino de la
pésima gestión de las inversiones en materia de infraestructuras eléctricas y
el atraso en la matriz energética en la apuesta por las renovables en Cuba.
Lo que los comunistas cubanos denominan “postura hostil y
empecinada del gobierno de los Estados Unidos, que llegó al extremo de impedir
la entrada de combustibles a la Isla, para asfixiar al pueblo cubano” se cae
por su propio peso, una vez más, y ha sido el presidente Trump el que ha
admitido que no tiene nada en contra de aquel país que suministre a Cuba petróleo
gratis, el problema es que tampoco parece que haya muchos dispuestos a hacerlo
en medio de la actual crisis. De modo que los alivios temporales, como el
conseguido por el Anatoly Kolodkin, serán solo eso. Nadie cree que Rusia pretenda
convertirse en una nueva Venezuela o una antigua URSS con el régimen de La
Habana. El donativo acabará agotándose y los comunistas cubanos volverán de
nuevo a la carga con el bloqueo en vez de trabajar para resolver el problema.
Recordar, finalmente, que el puerto de Matanzas, donde se
está realizando la operación de descarga, es la sede del almacenamiento de la
Base de Supertanqueros, que se vio afectada por los incendios de cuatro tanques
en el mes de agosto de 2022, y que continúan en construcción cuatro años
después.
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