Pérez Oliva Fraga y Mari Machado: un minuto de gloria en el Consejo de estado

Elías Amor Bravo, economista

En medio de una grave crisis humanitaria, que no tiene precedentes desde el llamado período especial, el régimen comunista, cada vez más agotado e insolvente, se entretuvo en dar seguimiento y evaluación a la implementación del “programa económico y social del gobierno 2026” en el ámbito local en la última sesión del Consejo de estado.

Este tipo de prácticas, basadas según la prensa estatal, en un “análisis de profundidad, crítico y constructivo desarrollado mensualmente por sus integrantes y una intensa actividad de las comisiones parlamentarias”; para contribuir “a su fortalecimiento y materialización con el pensamiento y aporte colectivos, con el examen riguroso de cada uno de sus objetivos, indicadores y metas, con la identificación de las problemáticas existentes y con propuestas concretas para el constante perfeccionamiento de las acciones desarrolladas” es un ejercicio típico de la planificación central comunista que, en vez de acometer soluciones urgentes e inmediatas a los problemas, se entretiene con procedimientos de escaso interés práctico.  

Buena prueba de que ello es que ninguna de las intervenciones de los asistentes a esta sesión aportó nada nuevo para dar solución a la actual crisis humanitaria. Marrero, por ejemplo, volvió a referirse a las “prioridades de trabajo centradas esencialmente en la producción nacional, con énfasis en los alimentos; en incrementar y diversificar los ingresos externos del país; y en avanzar en la recuperación del Sistema Electroenergético Nacional (SEN)”, es decir, lo mismo de siempre, pero sin nada concreto.

Pérez Oliva Fraga volvió a tener su “minuto de gloria” en estos foros, no en vano iba un tema de su incumbencia al orden del día, y reiteró lo mismo de siempre, “el objetivo general concerniente a incrementar y diversificar los ingresos externos del país, una prioridad que permitirá estabilizar gradualmente las finanzas de la nación, sentar las bases para un desarrollo sostenible, contribuir al incremento de la producción nacional, sustituir importaciones y generar nuevos bienes y servicios exportables”, pero sin referirse a cómo piensa conseguir, en la práctica, este objetivo. Tal vez porque no lo sepa.

La única idea que expuso, al respecto, es que “hay que concentrar los esfuerzos en las prioridades que incentiven los incrementos de las producciones para la exportación, así como los negocios con inversión extranjera y con cubanos residentes en el exterior con igual propósito” y nada más.

También tuvieron su participación en el desfile del “minuto de gloria” en la sesión, Tapia Fonseca, viceprimer ministro, y los ministros de Agricultura, de la Industria Alimentaria, de Energía y Minas, y del presidente de AZCUBA; entre otros. Todos ellos entonaron el mensaje de “incrementar la producción nacional, con énfasis en los alimentos; y avanzar en la recuperación del Sistema Electroenergético Nacional, impulsando la soberanía energética”, pero sin anunciar medidas concretas para conseguirlo.

La prensa estatal calificó de “fructífero debate”, pero en realidad todo este aporte de intervenciones pasó sin pena ni gloria, con la novedad de que se ha puesto el punto de mira en cuestiones en las que el estado ha fracasado, como la “producción de alimentos, la recuperación de capacidades productivas, la explotación de reservas existentes, la contratación con las formas productivas y la solución de impagos a productores, el balance de alimentos, el control del uso tierra; así como incrementar la transición, la eficiencia y la soberanía energética, la continuidad de la participación de Fuentes Renovables de Energía”, para que pasen a ser gestionadas desde una perspectiva territorial. En el reparto de responsabilidades del desastre que está acometiendo el régimen castrista, la peor parte llega a los poderes territoriales que, carentes de medios para ejecutar las nuevas responsabilidades, van a perder lo poco que tenían a su favor, el superávit financiero.

Lazo y Marrero en sus conclusiones destacaron, de nuevo, “la relevancia de desarrollar análisis de este tipo, con rigor y profundidad, a nivel territorial; tanto en las sesiones de los consejos provinciales como de las asambleas municipales del Poder Popular”, situando las futuras responsabilidades del desastre en el poder territorial, que, por obra y gracia del programa económico, pasa ahora a estar en el foco del régimen comunista.

Quizás lo más relevante de esta sesión del Consejo de estado fue la aprobación del decreto ley “De la Condición Migratoria de Inversores y de Negocios de los Ciudadanos Cubanos Residentes en el Exterior” de Pérez Oliva Fraga, que permite invertir en la Isla a los ciudadanos cubanos residentes en el exterior que lo soliciten y participen en el modelo económico cubano, de acuerdo con lo establecido en las normas incluidas en el reglamento.  Ya se verá cuantos cubanos de la diáspora están dispuestos a invertir “participando en el modelo económico cubano”. Parece mentira que no se enteren o no se quieran enterar que esto no va a ningún sitio.

Posteriormente, se adoptó el acuerdo del Consejo de estado que unifica la actividad de atención a la población en un solo departamento que radicará en la sede de las asambleas municipales del Poder Popular; una actividad que, hasta este momento, se encontraba dividida en dos estructuras: una en este órgano municipal y otra en los consejos de la administración municipal.

En la sesión alguien recordó que, durante el Quinto Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional, en su X Legislatura, desarrollado en diciembre de 2025, había algunos temas que no fueron evaluados en aquella ocasión. Se informó que los informes relativos a estos temas fueron distribuidos a los diputados para que emitieran sus criterios, recibiéndose 65 opiniones que fueron estudiadas por las comisiones permanentes del Parlamento cubano, conciliaron con los organismos involucrados y decidieron incorporar cuestiones, contribuyendo al enriquecimiento de las propuestas de acuerdos.

En tales condiciones se decidió evaluar en esta sesión del Consejo de estado los informes y dictámenes respectivos de las rendiciones de cuenta del Gobierno Provincial del Poder Popular de Ciego de Ávila y del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente; así como del ejercicio de la más alta fiscalización al Ministerio de Justicia.

Y cuando todo parecía haber acabado, surgió Ana María Mari Machado como el ave fénix, para informar de la marcha de los aspectos organizativos para el desarrollo del movimiento popular participativo «Mi Barrio por La Patria», cuyo objetivo es promover acciones en la comunidad y en el barrio en función de las prioridades del país, con unidad y participación de la ciudadanía, de las organizaciones políticas, de masas y sociales; de los diferentes actores del sistema del Poder Popular; y de las administraciones locales. Lazo reconoció la trascendencia de este movimiento popular participativo para el fortalecimiento en la defensa de la revolución. A la Machado ese tipo de mensajes la benefician poco. No lo duden.

Pérez Oliva Fraga y Mari Machado, han sido dos nombres que han sonado fuerte en los equipos negociadores con la administración Trump. Que les hayan obligado a presentar los resultados de su gestión, haciéndose visibles en la sesión del Consejo de estado no deja de ser un dato curioso ¿Tal vez una trampa de sus colegas comunistas? Quién sabe.

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