Fracaso de la política de salarios en la economía de planificación central comunista

Elías Amor Bravo economista

La ONEI ha dado a conocer la publicación, “Salario medio en cifras. Cuba 2021”, que tiene como objetivo expresar la evolución de este indicador en el país. Se incluyen datos por cada una de las provincias y el municipio especial Isla de la Juventud, así como por tipo de actividad económica, según el Nomenclador de Actividades Económicas (NAE) vigente en el país. 

La fuente actual de los datos para la realización del cálculo proviene del Sistema de Información Estadístico Nacional mediante el formulario: Modelo No. 5202 denominado Indicadores Seleccionados de Empleo y Remuneración, que se capta a las Unidades Presupuestadas, Empresas y Organizaciones Económicas, Sociedades Mercantiles Cubanas, Empresas Mixtas, Asociaciones y Fundaciones y las Organizaciones Políticas y de Masa.

El dato relativo al salario en 2021 viene afectado por el cambio monetario provocado por la Tarea ordenamiento, con la fijación del cambio del CUP con el CUC a 24X1 un canje que ocupó a los cubanos durante buena parte del año. Pero también por la intensa inflación sufrida en el país. De modo que, para afrontar este cambio que suponía un aumento nocional de la moneda en circulación, el régimen comunista acordó que los salarios debían multiplicarse por una ratio de 3 a fin de mantener el nivel de poder adquisitivo de 2020 en términos equivalentes una vez producidos los efectos del ordenamiento.

De modo que un cubano que ganase a finales de 2020 un salario medio mensual de 1.194 pesos (alrededor de 50 dólares al cambio existente en aquel momento) pasaba a ganar en 2021, un total de 3.860 pesos. Es decir, el salario nominal parecer elevado y que ha registrado un crecimiento de 2,23 veces, pero cuando se tiene en cuenta el poder adquisitivo real (y el valor en dólares es una buena forma de hacerlo) se acaba observando su pérdida durante el año.

Lo primero que se debe contrastar con este aumento salarial nominal es el registrado por los precios al consumo, ya que ello supone avanzar hacia un concepto deflactado del salario que mide, de forma mejor, la capacidad adquisitiva.

Si el salario nominal de 2021, 3.860 pesos, se deflacta (divide, con el índice de precios resultante de la tasa interanual, 177,3) se obtiene un valor real del salario de 2.177 pesos mensuales, que corrige los efectos derivados de la inflación. Esto significa que el aumento real de salarios entre 2020 y 2021 fue de un 82% y no de un 223%. De ese modo, la estadística oficial establece que los cubanos experimentaron un aumento del valor real del salario en 2021 a resultas de la combinación de las alzas nominales y de precios.

Pero el cálculo no acaba aquí. Ya se dijo que los 1.194 pesos de 2020 equivalían a 50 dólares en 2020 (al cambio que regía en aquel momento de 1X24). La cuestión es que los 2.177 pesos reales de 2021, al cambio promedio estimado del dólar durante el año, (1X70) apenas han quedado en 31 dólares.

Este salario medio de 31 dólares en 2021 indica que el salario de los cubanos se ha hundido de forma espectacular en términos de dólares, y ahí reside el empobrecimiento percibido por amplios sectores de la población que no pueden tener acceso a la divisa verde por medio de remesas. El cubano que cobra en pesos su salario o pensión, cuando compara el valor real, descontada la inflación con el tipo de cambio del dólar, se da cuenta que ha perdido un 48% de su poder adquisitivo en términos de la moneda verde. Las decisiones de la Tarea ordenamiento han asestado un duro golpe en el poder adquisitivo de los cubanos, esto es incuestionable.

Los datos brutos de salarios no sirven para realizar el análisis por lo expuesto, así que se pueden utilizar ratios anuales. Cuando se hace esto, se observa que la cifra de 3.860 pesos mensuales de 2021 comparada con los 1.194 de 2020 arroja diferencias importantes en el territorio nacional. El cuadro siguiente las documenta. Sobre la base del 3,23 de ratio media, 9 provincias la superan, Pinar del Río, La Habana, Mayabeque, Camagüey, Las Tunas, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo.

En alguna de ellas, la distancia es especialmente significativa, como Holguín con un 12,5% más que la media. La distancia entre la diferencia máxima Holguín (3,6) y la mínima de Artemisa (2,84) es de un 32%. Un trabajador en Holguín percibe un salario medio un 32% superior al que trabaja en Artemisa.

No parece existir un patrón de distribución territorial estable en relación con los salarios, así que este es otro de los fracasos de la “planificación” comunista, que es incapaz de lograr ese objetivo de equidad salarial que tanto reivindica.

 

 

2020

2021

ratio

  Pinar del Río

1.146

3.917

3,42

  Artemisa

1.309

3.714

2,84

  La Habana

1.224

3.902

3,19

  Mayabeque

1.151

3.659

3,18

  Matanzas

1.280

3.719

2,91

  Villa Clara

1.238

3.854

3,11

  Cienfuegos

1.182

3.735

3,16

  Sancti Spíritus

1.193

3.781

3,17

  Ciego de Ávila

1.278

3.798

2,97

  Camagüey

1.176

3.775

3,21

  Las Tunas

1.137

3.768

3,31

  Holguín

1.105

3.973

3,60

  Granma

1.125

3.798

3,38

  Santiago de Cuba

1.084

3.707

3,42

  Guantánamo

1.131

3.824

3,38

  Isla de la Juventud

1.078

3.754

3,48

Cuba

1.194

3.830

3,23

 Y si la dispersión territorial de los salarios parece apuntar a notables desigualdades en el impacto de las políticas económicas del régimen, cuando se realiza el mismo análisis por actividades económicas el resultado es, si cabe, más sorprendente aún. Los datos se presentan en el cuadro siguiente.


 

2020

2021

ratio

  Agricultura, ganadería, silvicultura

1.043

3.352

3,22

  Pesca

1.121

4.201

3,75

  Explotación de minas y canteras

1.983

7.698

3,88

  Industria azucarera

1.553

3.679

2,37

  Industrias manufactureras (excepto industria azucarera)

1.145

3.728

3,26

  Suministro de electricidad, gas y agua

1.199

4.532

3,78

  Construcción

1.853

3.930

2,12

  Comercio, reparación de efectos personales

857

3.513

 4,1

  Hoteles y restaurantes

722

3.696

5,12

  Transporte, almacenamiento y comunicaciones

1.094

4.286

3,92

  Intermediación financiera

1.567

3.990

2,55

  Servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler         

1.235

4.224

3,42

  Administración pública, defensa, seguridad social

1.336

4.228

3,17

  Ciencia e innovación tecnológica

1.403

4.548

3,24

  Educación

1.242

4.111

3,31

  Salud pública y asistencia social

1.281

4.054

3,17

  Cultura y deporte

1.132

3.992

3,53

  Servicios comunales, de asociaciones y personales

997

3.330

3,34

Economía total

1.194

3.830

3,21

 Ahora son 13 actividades las que registran una ratio superior a la media, Agricultura y ganadería, Pesca, Explotación de minas y canteras, Industrias manufactureras, Suministro de electricidad gas y agua, Comercio, Hoteles y restaurantes, Transporte almacén y comunicaciones, Servicios empresariales, Ciencia e innovación, Educación, Cultura y deporte y Servicios sociales.

En concreto, trabajar en Hoteles y restaurantes o en el Comercio supone para un trabajador medio obtener niveles salariales 1,6 veces y 1,3 veces superiores a la media, respectivamente. La diferencia entre el salario de Hoteles y restaurantes (el más elevado) y el de Construcción (el más bajo) es de 141%.

Estas diferencias tan abultadas entre los salarios vuelven a escapar de la planificación central de la economía y apuntan a una línea más relacionada con la demanda y la productividad. Por ejemplo, el bajo resultado de los salarios en la industria azucarera un 26% menos que la media, confirma la grave crisis del sector, otrora clave de la economía cubana. Los salarios pagados en Salud Pública son inferiores a la ratio media, quedando en 3,17 por debajo del 3,21 de la economía. Sin duda, el peor resultado se produce en la Construcción, con 2,12, un 34% menos que la media. No es extraño que no aparezcan obreros para trabajar en la construcción.

La política de salarios de la economía de planificación central comunista es un fracaso absoluto.

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