La industria cubana se precipita al caos en 2025

Elías Amor Bravo, economista

Ya se pueden consultar los datos oficiales relativos a la industria manufacturera cubana en 2025, recién publicados por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) que permiten realizar un balance de la situación de este sector, en un año en que empezaron a notarse de forma intensa los efectos de la supresión de los envíos de petróleo gratuitos por Venezuela.

Para analizar el comportamiento de la industria cubana, la ONEI ofrece tres indicadores de los principales productos.

El primer indicador es el índice sintético de volumen físico de la industria por el origen de los productos (elaborado con base 100 en el año 1989), que alcanzó un índice de 29,6, reflejando una caída del 16% con respecto al año anterior, y mostrando la dura realidad de un sector que, desde 1989, ha perdido 71,4 puntos porcentuales.

Este índice confirma un auténtico derrumbe del sector manufacturero en la economía cubana, que ha dejado de ser una actividad con capacidad para generar actividad. Su descenso continuo en los últimos     años, indica que estamos ante un sector en crisis estructural, abandonado por las autoridades, y que malvive en sus horas finales, porque no existen medidas, ni planes, ni transformaciones que puedan alterar, dentro del modelo comunista que rige la economía, una evolución tan negativa.

El segundo indicador tiene una especial importancia para la economía cubana, al menos en términos culturales e históricos; se trata del índice de la industria azucarera que ha descendido mucho más aún, hasta un 1,9, lo que comparado con la base 100 de 1989 muestra con toda contundencia la práctica desaparición de este sector de la economía cubana. El azúcar, como manufactura, es prácticamente inexistente en 2026.

El tercer indicador se refiere a la manufactura (excluyendo el azúcar) ha alcanzado en 2026 un 34,4, con un descenso del 18% respecto del año anterior, y situado a largo plazo, en 65,6 puntos porcentuales por debajo del punto de partida.

Si nos atenemos a este último, el índice se encuentra formado por 23 grupos de productos, que incluye referencias a los alimenticios y bebidas, al tabaco, textiles y prendas de vestir, cuero, madera, papel y edición, refino de petróleo, fertilizantes, caucho y plástico, productos minerales no metálicos, productos para la construcción, metales comunes, productos metálicos, maquinaria y equipo, maquinaria y aparatos de radio y televisión, instrumentos médicos, equipos de transporte, muebles y otros.

De estas 23 referencias, se dispone su índice en 2026 para cada una de ellas. Si estos índices individuales de las referencias se comparan con el 34,4 que alcanza el índice general de la manufactura (excluyendo azúcar) vuelve a aparecer un paisaje desolador: un total de 16 referencias (más del 50%) se sitúan por debajo de dicho índice general, destacando valores muy bajos como el 0,1 registrado en instrumentos médicos, maquinaria y aparatos eléctricos, o equipos de transporte, o el 0,3 de equipos de radio y televisión, o el 0,4 de maquinaria y equipos. El índice de la producción de alimentos cayó al 16,8.

Por el contrario, los índices superiores a la media se registraron en Tabaco, 88,3 o Bebidas, 68, productos químicos 60,9 y metales comunes 39,2. Curiosamente, la fabricación de muebles quedó en un índice de 91,5. Tan solo cinco actividades del índice por encima de la media. Curiosamente, del índice de refino de petróleo o del azúcar, no se facilita en la publicación.

Visto en perspectiva más general, y por grandes grupos, como en el cuadro siguiente, el índice de bienes de consumo descendió en 2025 al índice 46,3, un registro inferior al valor alcanzado en 2024, que fue 59,9. Los bienes intermedios descendieron más aún, hasta el índice 10,6, con una reducción del 28,9% respecto al 14,9 del año anterior. Y la bajada más significativa tuvo lugar en los equipos maquinaria y otros, situándose el índice en 2,2, también un 26,7% menos que en 2025 cuando el índice fue 3,0.

 índice 100=1989

2024

2025

% variación

Índice general

35,2

29,6

-15,9

Bienes de consumo

59,9

46,3

-22,7

Alimentos, bebidas y tabaco

40,3

36,1

-10,4

Manufacturas consumo

120,1

77,6

-35,4

Bienes domésticos duraderos

158

55,3

-65,0

Calzado vestido

3,2

2,3

-28,1

Otras manufacturas consumo

237,9

165,3

-30,5

Equipo maquinaria y otros

3

2,2

-26,7

Estructuras metálicas

13,1

9,4

-28,2

Equipos de transporte

0,2

0

-100,0

Maquinaria y otros equipos

0,5

0,4

-20,0

Bienes intermedios

13,2

10,6

-19,7

Energía

19,2

14,4

-25,0

Materiales construcción

5,7

4,2

-26,3

Extracción y transformación minerales

85,6

67,5

-21,1

Otros bienes intermedios

8,7

7,5

-13,8

A partir de este análisis agregado del volumen físico de la industria por el destino de los productos, la ONEI ofrece información desagregada de producciones industriales para un total de 105 referencias. 

De las únicas que nuevamente no se presentan resultados son los productos de la refinación del petróleo y del azúcar. Conviene consultar la tabla que se publica en el sitio de ONEI. 

Algunos resultados son sorprendentes. Pasando revista a algunos productos, los camarones enteros, de los que se produjeron 1.002, 7 toneladas en 2024 se redujeron hasta las 415 mil toneladas en 2025. Los piensos bajaron la producción de 216,7 mil toneladas en 2024 a 88,4 mil toneladas en 2025. El pan, se redujo de 277,3 mil toneladas a 176,4 mil toneladas entre los dos años. Los colchones de muelles se redujeron de 20.800 unidades a tan solo 8.200 en este periodo. Los aires acondicionados de tipo Split producidos se redujeron de 2.272 unidades en 2024 a solo 444 en 2025. Curiosamente, se observa más resistencia a la baja en la producción de alcoholes, cervezas y tabaco.

De lo expuesto, se puede concluir que la industria cubana ya se encontraba inmersa en una grave crisis estructural en 2025, que tenía su origen en años anteriores (se vio muy afectada por las intervenciones de la llamada tarea ordenamiento) y que estaba golpeando de forma intensa a las actividades más relacionadas con la atención a las necesidades de consumo de la población. 

Con la información disponible de 2025, cabe suponer que, en 2026, la brusca desaparición de las fuentes de energía procedentes de Venezuela y la extensión posterior de apagones y la parálisis productiva asociada a ello ha debido ejercer una influencia muy negativa sobre la actividad industrial, que habrá hundido más aún sus cifras en este año.

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