¿A qué vienen ahora tantas prisas?
Elías Amor Bravo, economista
Los dirigentes comunistas se van enredando cada vez más con las
transformaciones, y necesitan que la prensa oficial les levante el ánimo para
no decaer en el empeño. Solo así se puede comprender un opúsculo de propaganda comunista en
Granma, titulado “Las transformaciones son para resolver los problemas de
nuestro pueblo”. ¿Será verdad?
Las conclusiones de este panfleto salen de un “seminario
nacional de gobierno” realizado el martes, dirigido por Marrero, en el que se pidió a los asistentes, “trabajar rápido y con calidad, sobre todo en los municipios,
escenario principal de la implementación e implantación de las transformaciones
económicas y sociales”.
Dicho seminario tiene como objetivo proporcionar a los
directivos “las herramientas conceptuales para conducir la implementación e
implantación de las transformaciones económicas y sociales, aprobadas
recientemente por la Asamblea Nacional”.
Los dirigentes del régimen tienen prisa por algún motivo. El
castrismo, que ha funcionado durante 67 años con un horizonte temporal “generacional”,
al estilo de los soviéticos, primero, y chinos, después, quiere ahora que las
transformaciones se hagan mediante un “proceso rápido”. ¿A qué vienen estas prisas?,
¿Qué ocurre en este momento del tiempo que obliga a los directivos a tener que
trabajar a toda velocidad para sacar adelante las transformaciones? La única
respuesta de los dirigentes es que “los tiempos que vivimos exigen que
trabajemos rápido y con calidad, sobre todo en los municipios, el escenario
principal de implementación de las transformaciones aprobadas”.
Que conste que nadie podría estar a favor del modelo de gestión pública del castrismo, empeñado en consumir décadas para resolver problemas puntuales de fácil solución, pero las urgencias con las transformaciones se escapan de cualquier racionamiento objetivo. Marrero destacó “la urgencia de multiplicar lo vivido en el seminario nacional y que la capacitación se extienda a todas las estructuras en los territorios. ¿Es que acaso los directivos del régimen no están capacitados? ¿Se ha detectado alguna laguna de cualificación en los responsables de las políticas públicas para acometer las tareas?
No conviene dar más vueltas, de lo que no cabe duda es que los castristas
no sólo tienen prisa y urgencia, también insisten en que “todo hay que hacerlo
con el oído pegado a la tierra, al pueblo, porque estas transformaciones son
para resolver los problemas del pueblo”. Vale, de acuerdo, pero es que este
mismo argumento fue el utilizado cuando se llevó a término la “tarea ordenamiento” en 2021, presentada
como la única solución para potenciar la economía, y miren cómo quedó.
Y es que se acumulan las transformaciones, pero también las "anomalías" de sistema, y desde el régimen
hay temor de no llegar a ningún sitio. Es lo que ocurre con el castrismo, que
nunca han sabido alcanzar el término medio. O se pasan de largo, o no llegan. Y
esta vez se están jugando cuestiones relevantes, como el futuro de la empresa
estatal socialista, el papel de las formas de gestión no estatal, las
relaciones de propiedad, el sector bancario y financiero, así como en la
inversión extranjera, el comercio exterior y turismo, la recuperación
agrícola, el transporte, el comercio y la gastronomía, en suma, cuestiones
transversales y sectoriales, que afectan a la economía desde distintos ángulos exigiendo una
comprensión correcta de los procesos económicos.
No obstante, de todo este amplio programa, los comunistas
cubanos siguen con el punto de mira puesto en las transformaciones relacionadas
“con la autonomía municipal, el sector presupuestado, el sistema tributario y
de precios, las medidas sociales, laborales y salariales” de modo que buena
parte de los objetivos que se pretenden alcanzar dependen del ámbito concreto
de las políticas públicas y la acción del sector presupuestado, cuya capacidad
de funcionamiento se pretende activar como sea. La obsesión con la autonomía
municipal puede acabar dejando un campo de batalla con mucha más destrucción de
la que cabe esperar. En este blog se les ha advertido de forma repetida.
En el seminario nacional se concluyó que justo ahora se experimenta
el momento más complejo: “implementación de las medidas propuestas, a la vez
que reiteraron que todas las estructuras tienen que prepararse para saber lo
que desea hacer, que cada territorio, organismo, entidad… identifique qué es lo
que necesita hacer para su desarrollo”. Permitan que exponga mis dudas al
respecto. Nadie, en su sano juicio, se puede creer que las 176 transformaciones
hayan surgido de la nada en cuestión de semanas. Esto no tiene ningún sentido.
Los procesos que han conducido a la elaboración de las 176 transformaciones
deberían haber perfilado como preparar a los poderes públicos para conseguirlas. Es lo que en Economía se denominan instrumentos. Y
si no lo han hecho así, estamos ante una chapuza de libro que puede pasar a los
anales de la historia reciente. Otra metedura de pata del castrismo. Ningún gobierno, en su sano juicio, se lanza a conseguir
objetivos sin una mínima reflexión sobre los instrumentos que posee.
Me sorprende realmente que Marrero vaya exigiendo, en esta fase de implementación, “una adecuada coordinación y control para lograr los objetivos propuestos” lo que vuelve de nuevo a llevarnos a plantear si esa no es la función que corresponde a Marrero, qué hace exigiéndola a otros.
También llama la atención que el proceso de
elaboración de estas transformaciones viene acompañado de una grave irresponsabilidad poniendo en un documento unos objetivos sin haber reflexionado previamente, no solo sobre los instrumentos, sino también sobre “la actualización
de los sistemas de trabajo, la coordinación entre todas las instituciones, la
interacción con los gobiernos locales e información oportuna y veraz a la
población”. Pues es que no lo han hecho tampoco y lo reconocen. Los castristas se han tirado a la piscina sin agua. Y ahora quieren
nadar. No se sabe cómo lo harán, pero las prisas dicen mucho de lo que estamos
viviendo.
Y cuidado, que nadie menosprecie la participación de dirigentes en este
seminario nacional de gobierno, donde estuvo Marrero, Esteban Lazo, Salvador
Valdés, Bruno Rodríguez, Álvaro López, junto a otros integrantes del consejo de
ministros, jefe de entidades nacionales, presidentes y directores jurídicos de
los organismos de la Administración Central del Estado, gobernadores,
vicegobernadores, coordinadores de Programas y objetivos, directores
provinciales, presidentes y vicepresidentes de las asambleas municipales del
Poder Popular, intendentes, jefes de las comisiones permanentes de trabajo de
la Asamblea Nacional, entre otros. Muchos de ellos, prescindibles, sin un futuro político, por lo que su interés en llevar estas transformaciones a término puede ser limitado. Vamos, que el único que no asistió fue el “cangrejo”,
pero no importa, ya le deben estar buscando ubicación.
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