A propósito de las estadísticas del comercio en Cuba en 2025

Elías Amor Bravo, economista

Recién publicadas las normas que van a regular el comercio interior, la Oficina Nacional de Estadística adelantaba los datos estadísticos de este sector en la economía comunista cubana durante 2025. Su análisis puede conducir a interesantes conclusiones.

Las estadísticas de comercio interior de la ONEI se refieren a las ventas en el sector, que están formadas en las cuentas del régimen por la circulación mercantil minorista y la alimentación pública.

De acuerdo con la definición terminológica de las cuentas, la circulación mercantil minorista está formada por las ventas dirigidas a la población para su consumo personal y pueden materializarse tanto en el ámbito del comercio minorista como de las ventas en la alimentación pública.

Conviene detenerse en este punto, ya que se observa una diferencia fundamental del comercio en Cuba con respecto a otros países. La diferencia está en las ventas de alimentación pública que están formadas, exclusivamente, por las que se realizan a través de la red gastronómica estatal, en el caso de bienes que se someten a preparación o elaboración para su venta. Se incluyen tabaco, cigarros, comestibles y bebidas, entre otros productos. Igualmente, se incluyen ventas gastronómicas a la población que se ejecutan fuera de la red, como actividad secundaria, así como las ventas en comedores  obreros y merenderos. 

Las ventas en la alimentación pública definen un segmento ajeno al comercio minorista donde el estado ejerce su papel dominante en la economía a través de una injerencia directa en actividades sensibles para la población. Las ventas en alimentación pública solo están presentes en el comercio de Cuba y responden al modelo marxista leninista que rige la economía.

Pues bien, a partir de estas precisiones inherentes a la estructura económica del régimen castrista, el primer dato que llama la atención es que las ventas en el comercio permiten describir la crisis de la economía cubana iniciada en 2021 con la implantación nefasta de las medidas de la tarea ordenamiento y que se intensificaron a partir de la pérdida de la financiación del petróleo venezolano. El ciclo que define la evolución del comercio interior confirma que la excesiva dependencia del subsidio externo condiciona y limita la capacidad de funcionamiento de la economía cubana.

Dicho en otros términos, el valor del comercio (circulación mercantil minorista de bienes) expresado en términos per cápita alcanzó en 2025 un importe de 19.153 pesos que, al cambio medio del dólar durante dicho año, fue de 32 dólares. Dicho de otro modo, cada cubano gastó durante el año 2025 una media de 32 dólares en los comercios. La venta promedio diaria en 2025 fue estimada en 495 millones de pesos, el equivalente a 825.000 dólares por día. Datos que, en cualquier caso, apuntan a que el comercio se mueve en unas cifras muy bajas que apenas incentivan el desarrollo de esta actividad.

Por otro lado, se se observa una caída espectacular de la circulación mercantil total en 2025, que se desploma de los 202.237 millones de pesos de 2024, que es el valor más elevado desde 2021, a los 180.699 millones de pesos un descenso equivalente al 9%, que viene a confirmar la grave situación de la economía cubana. En suma, un balance general muy deficiente que confirma las graves condiciones en que se desarrolla la vida de los cubanos.

En segundo lugar, atendiendo a los dos compontes de las ventas totales (comercio minorista y ventas en la alimentación pública), estas últimas registran una dinámica creciente en 2025, en tanto que las que acusan la crisis del sector son las que se realizan en el comercio minorista, el mismo que los dirigentes pretenden recuperar con las medidas aprobadas.

Pues bien, las ventas en el comercio minorista cayeron en 2025 de los 130.674 millones de pesos a los 109.074 millones de pesos, una reducción porcentual del 17% que indica que el coste del ajuste se ha intensificado en el comercio minorista, ya que las ventas en la alimentación pública crecieron, pasando de 63.058 millones de pesos en 2024 a 71.265 millones de pesos, con un crecimiento interanual del 13%.

Tercero, este comportamiento desigual entre los dos componentes del comercio ha llevado a que las ventas minoristas desciendan al 60,4% de la circulación total, el porcentaje más bajo desde 2021, y las ventas en la alimentación pública se hayan incrementado hasta un 39,8%, casi el 40% del total. El peso del estado en el comercio cubano se ha incrementado en un entorno de crisis humanitaria, y lo más destacado es que no consigue resolver los problemas de la población.

Cuarto, las ventas de productos de alimentación, en general, se han visto más perjudicadas por el descenso general registrado por el comercio que los productos industriales. Las ventas de productos alimenticios han descendido entre 2024 y 2025, pasando de 39.014 millones de pesos a 37.542 millones de pesos, un -5,1%. Por su lado, las ventas de productos industriales han aumentado de 44.730 millones de pesos a 46.254 millones de pesos, un crecimiento del 4,5%.

Por último, si se atiende a las ventas por conceptos en la alimentación pública han permitido observar aumentos destacados en las ventas de comestibles, con un crecimiento entre 2024 y 2025 del 17,4%, seguida de las ventas de bebidas alcohólicas, que aumentaron un 11,1% en el mismo período. Por su parte, registraron descensos las ventas de cervezas (-9%) y de cigarros (-4%).

Los datos confirman que el comercio de Cuba pasa por una grave crisis similar a la del resto de sectores de la economía que pueden acabar convirtiéndolo en una actividad marginal, rudimentaria, poco especializada y inmerso en dilema provocado por la incapacidad de los dirigentes para adoptar las medidas que realmente sirvan para reactivar el sector. Un buen ejemplo de esa deficiente gestión se encuentra en el aumento del segmento de alimentación pública, que detrae casi un 40% de la actividad mercantil bajo control directo del estado, reduciendo en este porcentaje el negocio del comercio minorista. Sin embargo, ese sector público es incapaz de compensar las carencias del sector minorista.

Por ello, un paso decisivo para reordenar el comercio en Cuba, que no se ha adoptado por las recientes medidas, pasa por promover la retirada definitiva del estado de este segmento de control de la alimentación pública y hacer depender toda la actividad comercial de entidades privadas, como ocurre en otros países del mundo. Sin este paso decisivo, todo lo que se apruebe por el régimen no servirá. Si esa alimentación pública no desaparece, ¿de verdad alguien se puede creer lo de las cadenas de hamburgueserías?


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