Informe las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) en el punto de mira: ¿otro fracaso?

Elías Amor Bravo economista

Nobleza obliga. De nuevo toca felicitar a Randy Alonso, porque ha organizado una Mesa redonda con un tema de la máxima importancia en este momento. Mucho más, desde luego, que las majaderías provocadas por la prohibición del uso del dólar en efectivo en las operaciones bancarias y comerciales. El tema de las pequeñas y medianas empresas en la economía cubana es fundamental y la forma de implementarlo por las autoridades comunistas va a ser determinante para el futuro del país. Y si el amable lector de este blog no quiere seguir leyendo esta entrada, que adopta el carácter de informe, se puede quedar con un resumen de lo expuesto en la Mesa: las autoridades parece que tienen una canción con una buena letra, pero falla la música, con su ritmo, melodía y entonación.

Algo inconcebible en una potencia artística como es Cuba. El equipo ministerial de Alejandro Gil ha compuesto una música que desafina, no marca el ritmo y que impide bailar. Moraleja, ya la pueden ir cambiando. Con este modelo de “perfeccionamiento de los agentes privados de la economía cubana, como son las cooperativas no agropecuarias; las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES); y el trabajo por cuenta propia” no van a ir muy lejos y volverán a fracasar una vez más.

La Mesa redonda contó con la presencia del ministro y de su primer viceministra, Odriozola. Insisto, un éxito de Randy Alonso, por el que toca felicitarle.

En su primera intervención, el ministro hizo referencia a las “numerosas transformaciones que se han venido implementando desde comienzos de año y dentro de la aplicación del plan”. Destacó, en particular, la Tarea Ordenamiento, que calificó como “una medida de gran profundidad e imprescindible, que de no haberse realizado no estaríamos hoy en condiciones de ampliar las transformaciones y hacer cosas de más impacto en nuestra economía”. Aquí empezó a distorsionar la melodía y a perder el ritmo. La letra tampoco es que fuera de una ejecución impecable. Y siguió.

Justificó el ordenamiento monetario por el hecho de que todos los actores económicos trabajen en el mismo circuito monetario. Lo cual no es cierto, y se está viendo que el peso no resiste la comparación con el dólar, amén de que todavía hay gente que mantiene CUC en reservas, por lo que han tenido que prorrogar seis meses el canje. Por si fuera poco lo anterior, hasta la MLC en sus distintos dispositivos amenaza con entrar con fuerza en el sistema monetario, sin que nadie lo detenga. La unificación monetaria y la fijación del tipo de cambio peso dólar, ha sido un fracaso y hay pocos motivos para alegrarse de los resultados.

Miente el ministro al justificar el ordenamiento por el hecho de que con la situación era imposible un encadenamiento real del sector productivo de la economía. Coexistiendo las dos monedas, la economía cubana creció en algunos años un 11% en el PIB, y no parece que las distorsiones creadas por el CUC tuvieran que ser corregidas en un año especialmente complicado como 2021. La única justificación para hacerlo es política, llevar los deberes hechos, a cualquier precio, al cónclave comunista. Así no se hacen las cosas. La Tarea Ordenamiento no es imprescindible para avanzar, y es solo el resultado de una imposición comunista que está provocando graves distorsiones en la economía y un empobrecimiento sin precedentes de los cubanos.

Tampoco es cierto que ya se han producido “impactos favorables” de la Tarea ordenamiento en el sector empresarial. ¿Cómo explicarlo al ministro? Ni siquiera una devaluación del peso del 2.300% ha servido para incrementar las exportaciones. El impacto sobre el sector exterior es despreciable. Tampoco lleva razón el ministro al confiar que el ordenamiento acabe dando resultados positivos con el paso del tiempo. Lo que puede ocurrir realmente es que el colapso económico que han provocado con estas medidas, acabe por causar daños irreparables en el país. El déficit de oferta de la economía cubana, que es cierto que tiene profundas raíces estructurales derivadas del modelo económico y social comunista, se ha visto muy agravado por la Tarea ordenamiento. Los problemas actuales de escasez, inflación, el crecimiento de los precios -asociado a la falta de una oferta estable en los mercados-, son consecuencia del ordenamiento y su deficiente ejecución.  A la gente no se le puede engañar todo el tiempo.

Lleva razón el ministro al situar la responsabilidad del COVID-19 en la incertidumbre de la economía. Se ha dicho por activa y pasiva, que lo primero era la estabilidad sanitaria contra el virus, pero en Cuba las autoridades han implementado medidas que no eran las más adecuadas para luchar contra la pandemia, desde que se desató en marzo de 2020. Como consecuencia la crisis se alarga y el hundimiento de la economía se agrava. Y los candidatos vacunales no dan los resultados esperados. Mal asunto. La crisis puede durar y mucho, frenando cualquier salida de la misma.

En cuanto al argumento de “escuchar al pueblo” con la implementación de la Tarea ordenamiento, lo cierto es que esa escucha se ha realizado tarde y mal, cuando determinados sectores sociales protestaban de forma airada al comprobar los efectos directos derivados del aumento de precios y tarifas o la reducción de subsidios. La escucha al pueblo ha sido la responsable de más déficit de modo que el 20% del PIB inicialmente previsto es probable que a estas alturas ronde el 30% a falta de informaciones oficiales. Esa forma de resolver los problemas ni es eficiente ni sostenible y el aumento del déficit se acaba pagando con un alto precio.

Después de esta presentación inicial, el ministro abordó el asunto principal de la Mesa redonda, para explicar las transformaciones que impactan en los actores económicos, las cooperativas no agropecuarias o las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) o del trabajo por cuenta propia, para añadir que “se han madurado conceptos que permiten avanzar de manera sostenida y sin retrocesos en cómo deben encadenarse y funcionar los diferentes actores en la economía cubana”. Vamos a ver.

En este punto, se refirió a la empresa estatal socialista, que volvió a calificar como “el sujeto principal del modelo económico cubano: concentra los principales medios de producción y es decisiva para el crecimiento económico del país”. Un enunciado para dejar tranquilos a los comunistas recalcitrantes, porque no tenia mucho sentido hablar de las empresas estatales en este programa. En particular citó las medidas adoptadas en el último congreso del partido, con los 201 lineamientos nuevos, entre los cuáles aparecen medidas (15) para “fortalecer la empresa estatal con el objetivo de que gane en competitividad y eficiencia, lo cual es imprescindible para la economía”.

De estas 15 medidas destacó la descentralización en el acceso a la divisa -antes prácticamente toda la divisa se asignaba por el plan, lo que supone retener el 80% de la liquidez cuando exportan o se encadenan productivamente con la Zona Especial de Desarrollo Mariel o con las tiendas en MLC. El ministro no ofreció datos sobre el impacto de esta medida, pero viendo cómo van las exportaciones, no parece que haya tenido un alto impacto, de modo que ese objetivo de que las empresas estatales sean competitivas e innovadoras, se está quedando atrás. Y atribuyó a los cuadros la responsabilidad de ese atraso y de falta de reacción, pidiendo que dejen de “mirar hacia arriba”, porque “ahora tienen más herramientas para poder conducir su empresa”. Es evidente que aquí, donde se mezclan cuestiones de cultura empresarial con gestión y actuaciones políticas, la música era inaudible y más de uno pidió parar.

El ministro también se refirió a las medidas para flexibilizar la retribución por el trabajo aportado en el sector empresarial sin indicar cómo se puede implementar esta medida si no hay productividad que repartir, de modo que si bien se quitó el pago por resultados para ponerlo en función de utilidades, la realidad es que muchas empresas no han podido pagar las utilidades porque no las tienen, tenemos más de 500 empresas en pérdidas, este es el contexto económico en el que estamos. El duro despertar a la Tarea ordenamiento, y todavía el ministro dice que vale la pena seguir con ella.

La receta del ministro para que las empresas puedan sacar provecho de la existencia de un salario escala y un “ingreso móvil” es aplicar la ciencia, tener un colectivo de dirección comprometido, discutir los planes con los trabajadores y buscar soluciones sin mirar hacia arriba. Digan si esta música no está desafinada del todo, ni se entiende el ritmo.

Otra novedad destacada por el ministro dentro del perfeccionamiento, ha sido la creación de la empresa filial y las MIPYMES. En cuanto a la primera, tiene su origen cuando una UEB cierre ciclos productivos, la que también tiene la posibilidad de convertirse en una micro, pequeña y mediana empresa.

Explicó que las filiales persiguen como objetivo acercar la decisión lo más posible a donde se genera el hecho económico, es la manera más eficiente de dirigir. Señaló que no se está en contra de las UEB ni de las OSDE, pero se apuesta por un proceso de construcción de un diseño estructural con una visión de más eficiencia, con ello se podría ampliar el perfeccionamiento de la empresa estatal.

Con respecto a las facultades de las MIPYMES estatales explicó que “a una micro, pequeña y mediana empresa estatal le vamos a autorizar que pueda decidir libremente sobre los salarios de los trabajadores, que no tengan que regirse por una escala central. Pero aquí, muchos preguntarían, ¿por qué esta facultad no se puede aplicar en las empresas estatales?” Y se respondió a si mismo destacando que en una empresa estatal no puede pasar a segundo plano la base del socialismo, al que se va a exigir eficiencia.

Con respecto a la empresa filial y a la micro, pequeña y mediana empresa el ministro se preguntó igualmente ¿en qué punto estamos ahora? Básicamente, en la precisión de los diseños desde el punto de vista de las normas jurídicas, facultades y el marco de actuación que van a tener. Una frase que recuerda mucho a Murillo cuando en la antesala del verano de 2020 decía lo mismo con respecto a la Tarea Ordenamiento que entró en vigor seis meses después. Esto significa que la cocina está funcionando y que como dijo el ministro, ya trabajan con los organismos en los territorios para identificar los primeros que se convertirán en MIPYMES.

El ministro dijo que existe un grado de consenso en el gobierno para avanzar en esa dirección y, en ese sentido, el Ministerio de Economía y Planificación tiene la responsabilidad de conducir el proceso, mostrándose optimista con los resultados del mismo que obedece a una indicación de Raúl Castro (todavía están en esas) de remover la empresa estatal para lograr que sea competitiva, que tenga incentivos hacia lo interno y competitividad hacia lo externo.

Se trata de crear incentivos para la empresa estatal, pero tenemos que ponerla a operar en un marco de mayor competitividad, porque un escenario así conduce al perfeccionamiento y ampliación en el sector no estatal, que con su estructura tiene que jugar un papel en la economía, con empresas de alto valor agregado e innovación.

No se trata de una válvula de escape sino de reconocer el sector no estatal como un actor del modelo económico cubano y aquí desbarró el ministro, cuando señaló que “somos tan responsables porque funcione eficientemente una empresa estatal como el sector no estatal porque todos conforman el modelo. No hay un ‘ellos’ y un ‘nosotros’”. Se equivoca, si pretende estirar sus garras intervencionistas hacia el sector no estatal acabará destruyendo lo poco que queda. Al ministro hay que explicar que una cosa es colaboración público y privada, con la que estamos de acuerdo y defendemos, y otra bien distinta es regresar a 1968 con otra “ofensiva revolucionaria” que ponga fin al sector privado sometiéndolo a control estatal. Ese sería un fracaso de difícil recuperación, y que conviene apartar de los planes.

Puede calificar de “enemigos del país” a los que defendemos la necesidad de límites precisos entre lo público y lo estatal. La experiencia del totum revolutum no va a ningún sitio, y desde este blog denunciaremos cualquier intención de arrasar con lo privado en Cuba. Cada uno tiene su papel y sus funciones, y se debe respetar la autonomía y soberanía. Cualquier otra vía es un desastre.

Por todo ello, es poco creíble el ministro cuando dice que están abriendo espacios para la libertad económica del sector no estatal, donde se encuentran “el trabajo por cuenta propia, las cooperativas agropecuarias y no agropecuarias, y las micro, pequeñas y medianas empresas privadas”. Dentro de este colectivo, la mayoría el trabajo por cuenta propia donde existen más de 600.000 trabajadores por cuenta propia y más de 120.000 contratados por otros trabajadores por cuenta propia. Poner en peligro este sector, que apenas representa un 13% del empleo total, es un riesgo para el futuro de Cuba.

Con respecto a la micro, pequeña y mediana empresa, el ministro dijo que se ha evaluado y aprobado iniciar el proceso de constitución de la misma, de forma tal que en esta primera etapa podamos enfocarnos en poner cada cosa en su  lugar. Y aquí llegó a afirmar que un trabajo por cuenta propia que tenga 10, 15, 20 o 40 trabajadores puede ser considerado una micro, pequeña y mediana empresa, aunque no estén constituidas bajo esa forma jurídica específica. ¿Ha preguntado al ministro si al trabajador por cuenta propia le interesa pasar a ser una empresa, sea cuál sea su tamaño? ¿Sabe el ministro que el emprendedor es el único que sabe cuál es la forma jurídica más adecuada y eficiente para su actividad y que vestir con el mismo traje de rayas a todo el mundo es una visión carcelera de la economía que va en contra de la libertad? ¿De qué estamos hablando?

Citó el experimento de las cooperativas para justificar que solo contempla al trabajo por cuenta propia como destino de la micro, pequeña y mediana empresa, indicando que esto puede ser una traba para el desarrollo del sector no estatal. No lo es. Lo único que tiene que hacer el ministro es dar libertad a los agentes para que elijan la forma jurídica, y quedarse al margen del proceso. Todo le irá mucho mejor.

Pero no parece que vayan por ahí los tiros. El ministro anunció que tienen previsto que un cuentapropista solo podrá tener dos o tres trabajadores contratados mientras que la contratación indefinida de trabajadores en este sector va a corregirse para que solo se pueda aplicar por las MIPYMES. Ya empezamos. ¿A qué viene esta discriminación que obligará a muchos trabajadores por cuenta propia convertirse en MIPYMES? ¿Por qué cree el ministro que el cuentapropista que se convierte en una cooperativa o una micro, pequeña y mediana empresa tendrá más autonomía y capacidad de gestión que bajo la fórmula del trabajo por cuenta propia? Es evidente que desconoce lo que significa en las economías de mercado el papel del trabajo autónomo, una de las bases estructurales para el funcionamiento de las mismas, y que en Cuba continúa sin una regulación adecuada.

Se recomienda al ministro antes de ponerse a ordenar nada, que avance en la constitución de un marco jurídico para el trabajo autónomo o por cuenta propia, sin límites en cuanto a la ejecución y con la personalidad que permita su funcionamiento sin injerencias, y podrá comprobar lo que significa. No hay justificación alguna ni de  gradualidad ni de complejidad para no acometer este gran reto antes de lanzarse a las MIPYMES.  Si realmente se quiere liberar las fuerzas productivas, quitar trabas, para que haya una responsabilidad social de estos actores económicos desde el punto de vista jurídico y pueda separarse el patrimonio individual del patrimonio de la entidad, lo primero que se tiene que hacer es crear un régimen jurídico para el trabajo autónomo similar al de otros países, y después, ya vendrá lo que tenga que venir.

Pero no. No parece que vayan por ahí los derroteros del gobierno comunista. La idea es hacer desaparecer el trabajo por cuenta propia para transformarlo en la medida de lo posible en micro, pequeña y mediana empresas privadas, sobre todo los que ejercen una mayor contratación del personal. Al ministro hay que avisarle. Si realmente hace esto, conseguirá eliminar los trabajadores por cuenta propia y no habrá MIPYMES que generen empleo. Este no es el camino para la transformación estructural. Antes hay que dar solidez a los trabajadores por cuenta propia.

Otra pista falsa del ministro es el criterio de segmentación utilizado para clasificar las micro, pequeña y mediana empresa, basado en su número de trabajadores. Tras una evaluación ajustada a nuestras condiciones y características se estableció una escala: la micro empresa es aquella que tiene entre 1 y 10 ocupados. Una pequeña, de 11 a 35, mientras que una mediana empresa tiene de 36 hasta 100 ocupados. 

Este tipo de clasificaciones, desde hace tiempo, han sido abandonadas, y si no que pregunte a sus socios italianos  por las PYMES de Lombardía. Allí hace décadas descubrieron que el número de ocupados no correlaciona con las empresas ya que habían micro empresas con una facturación muy superior a la de grandes empresas gracias al modelo putting out system que funciona con éxito en aquella región y que conduce a una subcontratación de tareas entre PYMES para acabar implementando el producto final. Siempre van por detrás de los cambios en el mundo.

A la viceministra, Odriozola, le tocó abordar el tema de las normas legales que permitan la creación de la micro, pequeña y mediana empresa. En su opinión, no se trata de un proceso nuevo que se comienza a estudiar ahora, sino de la continuación de un trabajo de varios años que incluye miradas a las experiencias internacionales y los análisis de sus marcos institucionales. A tenor de lo expuesto, es evidente que la experiencia italiana, pese a ser exitosa, ni la han tenido en cuenta.

Indicó que este es un momento de consenso sobre los principios fundamentales de la legislación para crear un marco capaz de permitir a cada sector desarrollarse e incorporarse a la forma jurídica que mejor considere, todo ello a partir de normas jurídicas, de mayor como de menor jerarquía. 

Con respecto a un esperado Decreto-Ley de PYMES dijo que es más complejo, al abordar un actor inexistente hasta el momento en el país y que va a asumir la forma de Sociedad de Responsabilidad Limitada como estructura jurídica organizativa, para añadir que “nuestras normas no serán cortas, porque debemos regular las características de sujetos económicos que ahora no existen”..

Del mismo modo se quiere que la legislación contemple tanto a la propiedad estatal como privada, aunque en un futuro también es posible hablar de una PYMES mixta, e indicó que “más adelante también se evaluarán las políticas públicas que permitan un mayor aporte e integración para canalizar el talento en función del desarrollo de la nación”. En su opinión, “no es igual ser una persona natural que jurídica, sobre todo en lo relacionado a la contratación, el acceso a la financiación o la separación del patrimonio”. Esta cuestión de separación del patrimonio es sin duda, crucial.

Al final de la Mesa redonda el ministro Gil volvió a tomar la palabra para volver a insistir que todas las medidas que toma el gobierno revolucionario se hacen pensando en el pueblo y que la indicación de la máxima dirección del país es acelerar el proceso lo más posible.  Las prisas nunca han sido buenas en estos asuntos. Recuérdese lo ocurrido con la Tarea ordenamiento.

Se indicó que en junio y julio se podrá avanzar en el proceso de conciliación de las normas con los organismos implicados y entre mediados de agosto y septiembre ya se podría disponer de material de trabajo. En todo caso, hasta el otoño no conviene esperar gran cosa.


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