Poco a poco se van conociendo datos del ejercicio de 2021

Elías Amor Bravo eonomista

Con relación a las inversiones, se destaca un crecimiento en el período enero a marzo con respecto al mismo período del año anterior. Nada más alejado de la realidad. En el informe de ONEI no se indica que los pesos de 2020 no se pueden comparar de forma directa con los del año 2021 por causa de la unificación monetaria. Se exige la conversión que permita comparar cantidades monetarias homogéneas. Para ello, hay que dividir las cantidades de 2021 por 4,5 y si se realiza este cálculo, los 8.740,3 millones de pesos de inversiones en el periodo de enero a marzo, quedan en 1.942 millones de pesos de 2020, que se pueden comparar con los 2.067,1 millones del pasado año. En tal caso, la inversión decrece un -6% y no contribuye a mejorar el crecimiento económico.

La economía cubana desde 2016 ha evolucionado a la baja, registrando en dicho período un retroceso medio del -1,1% en el PIB[1]. Por lo tanto, las inversiones no han servido para estimular el crecimiento económico, lo que puede indicar que han estado mal ejecutadas.

ACTIVIDAD

2020

2021

Total

100,0

100,0

  Servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler

44,1

50,3

  Transporte, almacenamiento y comunicaciones

3,3

13,0

  Industria manufacturera (excepto Industria azucarera)

12,2

9,6

  Explotación de minas y canteras

2,9

6,9

  Administración pública, defensa, seguridad social

3,3

5,6

  Suministro de electricidad, gas y agua

15,3

4,4

  Agricultura, ganadería, silvicultura

5,3

2,6

  Comercio, reparación de efectos personales

3,2

2,0

  Construcción

3,0

2,0

  Hoteles y restaurantes

2,8

1,0

  Ciencia e Innovación Tecnológica

0,6

0,6

  Industria azucarera

2,1

0,5

  Otras act. de servicios comunales de asociaciones y personales

0,3

0,5

  Pesca

0,2

0,3

  Salud pública y asistencia social

0,7

0,3

  Cultura y deporte

0,5

0,2

  Educación

0,4

0,1

  Intermediación financiera

0,0

0,0

En tal caso, parece interesante prestar atención a la concentración de las inversiones por actividades económicas a fin de determinar su impacto sobre la economía en su conjunto.

Por ejemplo, en 2021 se observa que las actividades que han recibido menos atención de las inversiones, por debajo del 1% del total, son hoteles y restaurantes, ciencia, innovación tecnológica, industria azucarera, otras actividades de servicios comunales, pesca, salud pública, cultura y deporte, educación y por último intermediación financiera.

¿Quiénes son los ganadores en la distribución? En primer lugar, los Servicios empresariales, inmobiliarias y alquiler que incrementa seis puntos porcentuales su cuota en el total para alcanzar prácticamente la mitad de las inversiones.

En segundo lugar, el Transporte, almacenamiento y comunicaciones, una actividad prácticamente en manos privadas, pasa a liderar el crecimiento de la inversión con un crecimiento de 10 puntos porcentuales y quedar en el 13% del total.

El tercer puesto es para el conjunto de la industria que con un 9,6% del total invertido reduce en casi 3 puntos porcentuales su cuota de 2020. En cuarto lugar, animado por el favorable comportamiento de los precios de las commodities en los mercados mundiales, la explotación de minas y canteras con un 6,9% del total aumenta su participación en casi 45 puntos porcentuales respecto al año anterior. Y, en quinto lugar, Administración pública, seguridad y defensa con un 5,6% aumenta casi el doble con relación a 2020. Le sigue Suministro de electricidad, gas y agua que cae al 4,4% del total después de representar el 15,3% en 2020. Cambios de esta magnitud no pueden ser positivos.

La concentración de las inversiones en actividades orientadas a la exportación está teniendo un impacto menor sobre la economía, que, si estas inversiones se destinaran a mejorar la agricultura, ganadería o la construcción, que, en todos los casos, estancan sus cuotas de participación en el total durante el primer trimestre del ejercicio.

Estos datos indican que el crecimiento de las inversiones tendrá escaso efecto sobre el nivel de bienestar de los cubanos y el aumento de la cantidad de bienes y servicios que se ponen a su disposición por el aparato del estado comunista. Otra elección de las inversiones en actividades orientadas al interior sería más recomendable.

Por lo que respecta a la electricidad, su producción en el período enero a marzo de 2021 con respecto al mismo de 2020, no mejora. Por el contrario, los 18.156,9 Gw hora generados experimentan una disminución del -9,6% respecto a 2020. Los cubanos se han visto obligados a apretarse el cinturón, y en ello han debido ejercer una influencia las nuevas tarifas eléctricas que han entrado en vigor tras la Tarea Ordenamiento, que han provocado una reacción acorde de la demanda, que se ha reducido para evitar incurrir en un mayor gasto tarifario de consumo.

De igual modo, la baja generación de electricidad, más concentrada en los derivados del petróleo, tiene que ver con la reducción continua de los suministros de petróleo de Venezuela a la Isla que el gobierno ha tratado de hacer recaer en la actividad productiva para evitar apagones del consumo doméstico. El hecho de que no se ofrezcan datos de la electricidad por actividades económicas, impide constatar en cuáles se está produciendo con más intensidad el ajuste, pero parece evidente que en la industria del azúcar puede estar uno de los grandes perjudicados de la actual coyuntura.

En cuanto al transporte de pasajeros, los datos del primer trimestre de 2021 tampoco son buenos y reflejan la tendencia descendiente del pasado año. En concreto, la cifra alcanzó 200,1 millones de pasajeros que suponen un -63,4%, una fuerte reducción con respecto a 2020 que ya fue un año malo. El transporte por ómnibus que es el que concentra un mayor número de pasajeros, descendió un 50%, llegando a un 72% menos en el transporte por ómnibus de turismo. Además, el transporte interurbano cayó un 83,6%.

El transporte de mercancías descendió, igualmente, un 7.4% en el primer trimestre, moviéndose alrededor de 25,1 millones de toneladas. El camión ha sido el principal medio de transporte para las mercancías, alcanzando el 68% del total, y registra también una disminución del -15% en dicho período. El transporte marítimo por sus especiales características (casi todo de cabotaje) y el transporte por ferrocarril por su relativo coste, son los únicos que aumentaron un 2,8% y 2,2% respectivamente, mientras que el transporte aéreo de mercancías cayó un 50%.

Una vez más el transporte de mercancías en camión concentró la actividad en materiales de construcción, lo que guarda estrecha relación con las inversiones hoteleras, con un aumento en toneladas del 149% en tanto que los alimentos experimentaron un descenso muy significativo del 34%, haciendo que la llegada a los mercados de consumo se continúe resintiendo de la escasez.

Por lo que respecta al turismo, las cifras del período enero a marzo de 2021 mantienen la tendencia depresiva del año anterior y no ofrecen motivos de esperanza.

El número de viajeros nacionales, en un mínimo histórico, se situó en 184.584, un 38% menos que en el mismo período de 2020 que ya empezó a ser negativo. Las pernoctaciones hoteleras cayeron un 82,2% y la tasa de ocupación cayó del 8,1% al 5,6%, situándose otra vez en niveles bajos históricos. El incremento observado en los ingresos del turismo en pesos cubanos tiene que ver con la unificación monetaria a partir de 1 de enero, siendo difícil realizar la comparación interanual.

Los viajeros internacionales alcanzaron una cifra inferior, 48.163 con un descenso del 95% respecto a 2020, que en el caso de las pernoctaciones llegó al 92% y la tasa de ocupación cayó del 43,7% al 4,3% respectivamente. No se proporcionan datos de los ingresos del turismo internacional.

El cuadro descrito, inversiones en declive, descenso del consumo de electricidad, del transporte de viajeros y mercancías, y del turismo, no permite abrigar expectativas de recuperación de la economía cubana en el primer trimestre de 2021, por lo que no habrá que esperar el efecto rebote que ya se está produciendo en otros países.

En este resultado negativo influyen, sobre todo, la lucha contra el COVID-19 que no ha concluido aún, y ha debido intensificarse con nuevos cierres para poner fin a los brotes que van surgiendo por todo el país. También afecta a la actividad económica en la Isla la menor llegada de crudo procedente de Venezuela por causa del incumplimiento del sector petrolero de este país, inmerso en una grave crisis. Y las consecuencias de los impagos de la deuda que frenan en seco la obtención de financiación en los mercados internacionales.

Hay que mencionar igualmente a los efectos negativos de la Tarea ordenamiento, que han distorsionado los principales indicadores de la economía. En suma, un timing incorrecto de política económica por el gobierno. Como consecuencia del escenario descrito, la recuperación de la economía cubana se retrasa y habrá que esperar a ver.



[1] Excluyendo 2020, el crecimiento medio ha sido de apenas un 1,1% en los cuatro años 2016 a 2019.

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