La economía cubana en la agenda del consejo de ministros de febrero
Elias Amor Bravo, economista
En medio de la grave situación que afecta a la economía
cubana, en la última reunión de consejo de ministros castrista de febrero Díaz Canel solo atinó
a plantear la necesidad de “implementar las transformaciones urgentes, las más
necesarias, que hay que hacerle al modelo económico y social”. Más o menos lo
mismo de siempre, pero ahora la situación no admite dilaciones.
La irresponsabilidad en la gestión de la economía no puede ser mayor. Ante la inminente
crisis humanitaria que golpea a la Isla, de forma irreparable, a Díaz Canel no
se le ocurre otra cosa que insistir en las “transformaciones de la autonomía
empresarial; la autonomía municipal; el redimensionamiento del aparato estatal,
del Gobierno y las instituciones; la producción nacional de alimentos, los
balances municipales; el cambio de la matriz energética, que no son solo las
fuentes renovables, sino todo lo relacionado con el crudo nacional; las
exportaciones, vinculándolas con las flexibilidades que se aprobaron para la
inversión extranjera directa; aprovechar las asociaciones económicas entre el
sector estatal y privado, sobre todo en la escala municipal; y la promoción de
negocios con cubanos residentes en el exterior.”
Pero realmente, ¿es esto lo que interesa en este momento a
una economía asfixiada por la falta de energía, el empobrecimiento real de la
población y el agotamiento de las infraestructuras? Para nada. Se equivoca Díaz
Canel cuando piensa que su agenda de objetivos puede servir para lograr “la estabilización
macroeconómica del país, aumentar los ingresos en divisas, y desarrollar la
producción nacional, con énfasis en los alimentos”. Parece mentira que haya
olvidado el fracaso estrépito con la implantación de la tarea ordenamiento, y que ahora vuelva por las mismas.
En tales condiciones, el dirigente comunista cubano identifica a dos culpables en
la situación actual.
Primero, las empresas porque dice que no aprovechan la
autonomía empresarial, pero lo cierto es que el control ejercido por el régimen
sobre la actividad económica sigue siendo perverso y poco ayuda a este
objetivo.
Segundo, los municipios, de los que dijo que no aprovechan
las oportunidades que se les han abierto, alguna de ellas, hilarantes, como “gestionar
la inversión extranjera directa; gestionar sus propios esquemas cerrados en
divisas; gestionar las asociaciones económicas entre el sector estatal y no
estatal; diseñar y proponer sus sistemas productivos locales; y gestionar las
inversiones con los cubanos residentes en el exterior”. Municipios gestionando
tipo de cambio, inversiones extranjeras o asociaciones económicas. Increíble.
Que Díaz Canel sitúe a las empresas y municipios en el punto
de mira de los comunistas cubanos en la actual coyuntura, exigiéndoles
funciones que no tienen o que no saben cómo cumplir, es una mala cosa, en
momentos de alta exigencia como el actual. Y es sobre todo, una grave irresponsabilidad.
Se tiene la sensación de que Díaz Canel quiere arrastrar a todos al fracaso absoluto que golpea a la economía, de ahí que cuando dice
que “todos estemos aportando a la producción nacional, entre todos estemos
impulsando la producción de alimentos, entre todos estemos aportándole a la
estabilización macroeconómica, estemos aportando más ingresos en divisas al
país, más exportaciones, un mejor aprovechamiento de las capacidades
productivas, la concreción del cambio de la matriz energética, y una adecuada
relación entre el sector estatal y no estatal” no hace otra cosa que repartir
costes y responsabilidades.
Y es que no hay otra forma más absurda de perder el tiempo. En la reunión del consejo de ministros se presentó una información sobre el resultado de la actualización del programa de gobierno,
tras la implementación de los acuerdos del XI Pleno del Comité Central del
Partido y de la última sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular,
manteniendo sus diez objetivos generales, y solo modificando algunos de sus
objetivos específicos, las acciones a realizar y los indicadores y metas que
los medirán.
En definitiva, lo único destacable de este trámite ha sido el cambio de nombre del
documento a "Programa Económico y Social del Gobierno para el 2026" (con
anterioridad se llamaba Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar
la economía), el cual deberá hacerse público en este mes de marzo, y se pretende actualizar cada año. En esto están los dirigentes comunistas cubanos, en
cambiar de nombre a documentos que no sirven de nada, mientras el país se
derrumba.
Y en este punto, llegó el informe de la situación de la
economía en enero a cargo del ministro de Economía y Planificación, Joaquín
Alonso Vázquez.
Los datos son alarmantes, por calificarlos de algún modo. Apenas hay cifras o indicadores, pero la situación de la economía es muy grave.
Se incumplen las exportaciones de bienes, salvo en productos
como la miel, el tabaco mecanizado y torcido, la langosta, el ron y los
medicamentos biofarmacéuticos, sí alcanzan los compromisos previstos. Los ingresos
insuficientes para las compras en el exterior, la verdadera esencia de embargo.
Las exportaciones de servicios relacionadas con el sector de
la Salud se acercaron al 100% y las telecomunicaciones se sobre cumplieron, pero
citó la cifra del turismo quedó en el 85%.
Con estos datos, los esquemas de autofinanciamiento en
divisas, de los cuales ya se han aprobado 86 en sectores como el transporte, la
industria, el petróleo, el carbón, la pesca, el tabaco, el azúcar, la
producción de alimentos y otros, continúan con sus riesgos y retos, que se están atendiendo
de forma precaria y como siempre, la culpa es del bloqueo.
De las producciones agropecuarias, se informó que no
satisfacen las demandas de la población, son insuficientes y no cubren los
déficits de alimentos importados previstos en el plan. Un reconocimiento oficial del desastre de la economía, que,
igualmente, se atribuyó al bloqueo.
En cuanto a la inflación, se dijo que los precios al cierre
de enero crecieron un 0,67%, pero que el índice interanual del 12,5%, se mantiene
estimulado por un exceso de liquidez y un déficit en la oferta de bienes y
servicios consecuencia de la gestión del presupuesto gubernamental.
En cuanto a la atención social, el ministro ofreció los eternos
datos que sorprenden a la mayoría de los cubanos, como “que se protegen 178.666
familias, que abarcan 303.298 beneficiarios; se atienden 63.788 madres, con
tres hijos o más, en situación de vulnerabilidad; y se desarrollan acciones de
transformación social en 1.249 comunidades”. Los datos numéricos generales que siempre están ahí, pero nunca
una evaluación de lo que realmente significan estas actuaciones de gasto público.
Respecto al plan de la economía aprobado para este año, el ministro simplemente
dijo que “es lo mínimo que se puede lograr” poniendo de manifiesto que la planificación
central se encuentra inmersa en una grave crisis de la que no sabe salir, salvo
con el recurso aburrido a los plenos provinciales del Partido y las reuniones
con los consejos provinciales fueran para fijar nuevos compromisos. En
definitiva, perder el tiempo.
Sobre a cuestión de la descentralización de competencias a
los municipios, proceso en el que se trabaja de manera acelerada, dijo que “se
puede en este primer semestre traspasar hacia los municipios la facultad de la
aprobación de los actores económicos no estatales”, y se trabaja “en la
aprobación de las mipymes estatales a nivel de municipio, y en un paso
posterior la creación de nuevas empresas”. El proceso de nacimiento de las
necesarias mipymes sigue estando bajo control central del régimen.
Del asunto relativo al cambio de matriz energética, el
ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, dijo lo que es evidente y
que “aún es lento el avance de los municipios en hacer su estrategia de
transición completa, si bien se están haciendo acciones (entrega de paneles a
médicos, maestros, a niños que dependen de la electricidad, entre otros), el
municipio tiene que tener una estrategia de sostenibilidad con sus propios
recursos”. Y citó como ejemplo que “hay nueve municipios que tienen hecho un
diseño ya, pero hay que seguir avanzando” desde luego que sí, solo 9 es una
cifra muy limitada.
Del presupuesto del estado, intervino el ministro de
Finanzas y Precios, Vladimir Regueiro Ale que defendió el cumplimiento de los
indicadores planteados en el Programa de Gobierno previstos para este ejercicio
económico de 2025, y calificó “el buen desempeño en los subsidios aprobados en
la economía, en la recaudación tributaria y en el saldo positivo de la
cuenta corriente”. Los orígenes de la presión fiscal insoportable y del despilfarro público en Cuba.
Se informo que los presupuestos locales siguen registrando superávit, a partir del sobrecumplimiento de los ingresos cedidos y todas las provincias mejoran el resultado presupuestario, y obtuvieron superávit Artemisa, La Habana, Mayabeque, Matanzas y Villa Clara. Es esta situación lo que define la obsesión de Díaz Canel con intervenir en la autonomía municipal.
Un sistema de distribución territorial de ingresos que tiene notables efectos negativos en materia de eficacia y eficiencia. La razón es que los recursos que se asignan por sobrecumplimiento de ingresos cedidos se trasfieren a las cuentas bancarias del desarrollo territorial de cada municipio, de conjunto con las recaudaciones de la Contribución Territorial, de modo que en 2025 141 municipios sobre cumplieron el plan de ingresos cedidos; en 9 provincias más del 80 % de sus municipios sobre cumplen sus respectivos planes de ingresos. Pero entonces, ¿Qué pasa con el 20% restante que no sobre cumplen ni nada parecido? El sistema va a acabar creando cubanos de primera y segunda clase en función de la zona de residencia, a esto conducen las reformas municipales comunistas.
Se equivocan los dirigentes al señalar que con este sistema “los municipios dispondrán de un mayor importe de recursos financieros para financiar proyectos y acciones aprobados en las Estrategias de Desarrollo Territorial; y esto estimulará la gestión por los gobiernos locales del cumplimiento de sus planes de ingresos” si luego hay municipios que no experimentan esa mejora y se quedan atrás.
Sobre la ejecución del Presupuesto del Estado para 2026 al cierre de enero, el titular explicó que el déficit es inferior al planificado y por ello, el resultado de la cuenta corriente es positivo y supera lo proyectado. No cabe duda de que los cubanos están percibiendo la dura realidad de este ajuste acometido por los dirigentes.
El Consejo de ministros analizó también el lamentable
fenómeno de las cadenas de impagos, medidas por “la situación de las cuentas
por cobrar y pagar vencidas al cierre del año 2025” un asunto que el régimen lleva
años intentando corregir, pero no lo consigue sobre todo porque es conocido que
la intervención estatal de la economía la que genera esas distorsiones.
La reunión abordó finalmente, el proyecto de decreto «Para la gestión
estratégica del desarrollo territorial», que derogaría el aprobado en el 2021 y
los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación 2025 así como los
resultados del Programa de Desarrollo y Negocios de la Zona Especial del Mariel
al cierre del 2025. Ah, pero ¿es que todavía existe el Mariel?
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