Lo que se pretende hacer para afrontar la crisis energética (el suministro de agua)
Elías Amor Bravo, economista
Que alguien abra una llave y salga
agua potable, en cantidad y calidad, es un derecho que se suele presentar como
buen ejemplo del desarrollo económico y social de un país. Sin embargo, en los últimos tiempos,
no parece que esto sea lo habitual en Cuba, sobre todo en las grandes ciudades,
donde los frecuentes cortes en el suministro de agua obligan a sacar a las calles a camiones cisterna para
que la población pueda contar con algo de agua para atender las necesidades.
De esto habló poco el presidente
del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, Antonio Rodríguez, en su
comparecencia en Mesa redonda, e hizo referencia al alcance de las afectaciones
en el suministro de agua, y las estrategias del régimen comunista que están en
marcha para sostener un servicio esencial en condiciones adversas, garantizando
la capacidad de bombeo, distribución y saneamiento en todo el país.
Y, casi al final del programa, pasando por encima, señaló que las afectaciones actuales por la falta de agua golpean a diario a más de dos millones de personas que presentan dificultades con el servicio, el 67% por falta de energía. Cifras inasumibles, reconociendo que el abasto de agua es uno de los servicios que más insatisfacción genera en la población, y al respecto dijo que “Sin energía se mal vive, pero sin agua es imposible vivir”.
Y como ocurre en otros ámbitos,
como energía o industria, el principal obstáculo radica en “la fuerte
dependencia que tiene el sistema hidráulico del suministro eléctrico” que se
concreta en que, en el país existen más de 3.300 estaciones de bombeo, pero la
mayoría depende del Sistema Electro energético Nacional. Pero, ¿Qué sector de la economía castrista no depende excesivamente del petróleo? ¿Es este el balance de décadas soviéticas y chavistas de petróleo gratis? Menuda herencia diabólica.
Se da el hecho de que, en la actualidad, 211
estaciones funcionan por gravedad y 834 con paneles solares fotovoltaicos, pero
corresponden principalmente a instalaciones de menor capacidad. La situación se
ve complicada adicionalmente, porque el 33% de las estaciones de bombeo tienen
alguna alternativa, pero son más pequeñas y eso beneficia solamente a un millón
de habitantes, mientras que el 13% de la población tiene una alternativa, pero
hay un 87% que depende del sistema electro energético nacional.
Dicho, en otros términos, de pronto, y como si nada se hubiera planificado y actuado, resulta que el sector
hidráulico es uno de los mayores consumidores de energía del país, lo que
amplifica el impacto tanto de la carencia de un producto vital, el agua, cuando aparecen los déficits eléctricos. Y, por tanto, sin electricidad, no hay agua y hay que recurrir
al camión cisterna o lo que se pueda. Para que luego digan que esto no es un
estado fallido.
Los parches han llegado, pero son
insuficientes a todas luces para mitigar los efectos de los apagones. Hay investigaciones, pero sin resultados concretos. En
concreto, se han identificado 480 estaciones de bombeo como prioritarias,
aunque no todas cuentan con protección energética. Los datos ofrecidos por el
dirigente castrista son preocupantes. De las 480, 135 se encuentran en
circuitos protegidos y 73 tienen respaldo en grupos electrógenos, pero por el
déficit actual han tenido limitaciones para utilizarlos. Para proteger las 480
estaciones hacían falta 591 megas. Si se destinan solo al abasto de agua, se
paraliza casi toda la actividad del país.
Hay reuniones de trabajo, pero sin nada que ayude a paliar la falta de agua. Durante este período crítico, se
han multiplicado las reuniones diarias y coordinadas de las autoridades
energéticas con la Unión Eléctrica y el Ministerio de Energía y Minas para
evaluar en cada provincia lo ocurrido y priorizar las estaciones de bombeo. La
escasez de combustible condiciona todas las operaciones del sector, desde la
reparación de averías hasta la distribución de agua en pipas. Aunque parezca
mentira, esta es la dura realidad que viven los cubanos.
Y como siempre, el racionamiento con criterios políticos. El alto cargo anunció que se ha
garantizado un mínimo de combustible para transportar productos químicos,
reparar conductoras y atender los casos más críticos. Sin embargo, otras
actividades, “como la atención a salideros, se ven relegadas. Hay más salideros
que en años anteriores, pero son de las actividades a las que menos combustible
podemos destinar”.
Hay preocupación con la calidad del agua. Es muy importante la disponibilidad
de productos químicos y de la logística para su distribución por la influencia
que tienen en la calidad del agua, que es fundamental para garantizar que no se
provoque una epidemia. En todo caso, las limitaciones energéticas han obligado
a reducir significativamente los tiempos de operación de las estaciones y cito
el caso de estaciones que deben trabajar 24 horas, sobre todo en las cabeceras
municipales (fuera de La Habana) y están funcionando dos o tres horas, una situación
que afecta tanto a la población como a la actividad económica, dificultando la
estabilidad del servicio.
El relato del alto cargo se nutrió
a continuación de las soluciones para el sector hidráulico con especial atención
al cambio de matriz energética, con énfasis en energías renovables y
electrificación de operaciones. Llegan tarde, como en otros ámbitos. Y en este ámbito, se volvió a destacar la
instalación de paneles solares en estaciones de bombeo, la incorporación de
vehículos eléctricos y la creación de infraestructura de carga. Actuaciones
que, por insuficientes, tendrán un impacto mínimo en la corrección de los problemas
de agua.
Y otro tanto cabe afirmar de los 22
vehículos eléctricos comprados para trabajar en los salideros y en las
obstrucciones, así como en la operación del acueducto, las estaciones de carga
y al impacto que generan, en especial la primera estación de carga rápida con
acumulación para transporte pesado, o el carro desobstructor eléctrico y un
camión limpia fosas eléctrico, cuyas soluciones que no dependen de combustible.
Asombrosamente, a pesar de las
restricciones, el sector mantiene inversiones prioritarias en infraestructura
hidráulica, con la conclusión este trimestre de 29 kilómetros de redes de
abasto y tres kilómetros de saneamiento, beneficiando a 189.000 personas. Al
respecto, se calificaron como prioritarios, los trabajos en conductoras
fundamentales como la que va desde Carlos Manuel de Céspedes a la estación de
bombeo Mogote 1 en Santiago de Cuba, la cual garantiza el agua para la cabecera
de la ciudad, así como la de Palatino en la provincia de La Habana, calificada
como “una obra muy importante para mejorar el abasto de agua en Plaza de la
Revolución”, incluyendo la planta potabilizadora de Quintero y en otras obras
pequeñas, de acuerdo a la disponibilidad de combustible que tiene el país. Por desgracia, querer recuperar el atraso en inversiones en infraestructura en momentos muy difíciles en los que las prioridades van por otro sitio, no va a dar resultado.
Asimismo, el alto cargo informó de un plan de
inventario de pozos y sistemas tradicionales, la evaluación de la calidad del
agua y la fabricación de medios de extracción como bombas manuales, con la participación
de otros organismos, por ejemplo, el Ministerio de Industrias que fabrica las
bombas de mano. Al final, señaló que el sector hidráulico está trabajando de conjunto con todos los
organismos de la Administración Central del Estado del Estado, bajo la
dirección del primer ministro, del presidente de la República, la viceprimera
ministra Inés María Chapman que constantemente está con nosotros. Los resultados ya se ven.
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