En torno al papel del Consejo de estado en estos momentos de grave crisis

Elías Amor Bravo, economista

No queda la menor duda. El Consejo de Estado se ha convertido en un organismo del régimen comunista, completamente alejado de la realidad e intrascendente. Tan solo hay que analizar los temas tratados en su última reunión de este jueves 19 de marzo, de los que la prensa estatal da cumplida cuenta, para comprobar que este organismo, que se supone representa la Asamblea nacional, vive en un limbo alejado de la realidad.

En ese mundo de yuppy, el Consejo no escucha los cacerolazos y las protestas sociales que día a día sacuden la Isla, e intenta ofrecer una sensación de normalidad abordando una serie de cuestiones que no van a resolver el problema de la luz, de la comida, ni de la educación, la sanidad o la movilidad. La situación va a seguir igual o peor.

En cualquier caso, el Consejo de Estado se reunió, una vez más, para evaluar el Programa Económico y Social del Gobierno para el año 2026, cuando realmente este ejercicio se puede dar por perdido siendo necesario acometer actuaciones de mayor contundencia que las reflejadas en ese documento. Ya se reunieron en febrero pasado y en aquel momento se expuso toda una serie de medidas, pero nada más. Afrontar el bloqueo energético y la escasez de combustibles que tiene Cuba desde finales del pasado año, requiere primero, tomar contacto con la realidad y segundo, valentía para hacer lo que se necesita, que es bien conocido y no pasa por estos ejercicios de pérdida del tiempo a los que juegan Díaz Canel, Marrero y Lazo, entre otros.

Ahora los dirigentes comunistas vuelven con lo que denominan “culminación de la actualización del referido Programa, la actualización de la implementación de las directivas para enfrentar un desabastecimiento agudo de combustibles, y la consolidación y evaluación de los componentes adicionales al Plan de la Economía y al Presupuesto del Estado aprobado para 2026”, una tarea clásica de burócratas de sillón por definirla de algún modo.

¿Y qué se dijo en la reunión del Consejo? Después de ofrecer datos de un supuesto “proceso de consultas a la población desarrollado en el país”, se informó sobre “los avances registrados en la implementación durante esta etapa”, pero no se pierdan lo mejor de todo, ya que, no conformes con el documento en revisión, informaron “fue enriquecido, hasta contar hasta la fecha, con diez objetivos generales, 111 objetivos específicos, 505 acciones, y 309 indicadores y metas en función de las prioridades del país”, ¿a ver quién se lee todo eso? y lo más importante aún, ¿quién lo entiende y lo lleva a la práctica?

En cuanto a las diversas intervenciones producidas durante la reunión, cada cuál más alejada de las necesidades urgentes de la población.

Por ejemplo, Nancy Acosta, jefa de la Dirección de Atención a las Administraciones Locales del Poder Popular en el Consejo de ministros, informó al Consejo sobre una cuestión de la máxima relevancia en estos momentos, que es ni más ni menos que “Avanzar en el perfeccionamiento de la gestión estratégica para el desarrollo territorial”, objetivo general No. 5 del Programa Económico y Social del Gobierno para el año 2026. ¿De verdad alguien, en su sano juicio, puede creer que este objetivo sea relevante para una población que vive cerca de una crisis humanitaria?

Ponerse a impulsar el desarrollo económico y social desde los municipios y las provincias, aprovechando sus potencialidades para lograr la satisfacción de las necesidades locales en estos momentos tan complicados para la economía nacional es no tener claro cuál es el foco que debe atraer la máxima atención de los responsables políticos y por ello, es un asunto que se debería dejar para otros tiempos. Allá ellos.  

No parece que tal como está la situación en Cuba se tenga que ir creando “una red de actores con capacidades de transformación y que tributen a las estrategias de desarrollo, y aprovechar los resultados de la ciencia y la innovación en los diferentes procesos con un fuerte componente de participación popular”.

Los dirigentes del régimen se descalifican con este tipo de iniciativas en estos momentos. Dedicarse a reivindicar las “nuevas disposiciones normativas aprobadas en función de continuar avanzando en este tópico, entre las cuales se encuentran el decreto 140 «De la Descentralización de Competencias y Transferencia de Recursos hacia los Territorios», de diciembre de 2025; y el decreto 148 «Modificativo del Decreto “De la Gestión Estratégica del Desarrollo Territorial”», de este 2026; entre otras resoluciones complementarias”, no tiene sentido y supone un ejercicio de irresponsabilidad en la gestión pública que tendrá, lógicamente, sus consecuencias negativas.

Pero es que, no conformes con lo anterior, el Consejo de estado aprobó, a continuación, unas “pautas generales para el desarrollo” del movimiento popular-participativo «Mi Barrio por La Patria» que, al parecer, lidera Ana Mari Machado, vicepresidenta de la Asamblea. Otro ejercicio de irresponsabilidad, si cabe aun mayor que el anterior. Tal y como está sufriendo el pueblo de Cuba la dureza de las condiciones económicas, esta iniciativa para “hacer participar a las organizaciones políticas, de masas y sociales y los diferentes actores del sistema del Poder Popular; las administraciones locales y la población” en tres majaderías comunistas, “Barrio Seguro, Barrio Participativo y Barrio Productivo” no solo es banal e inútil per se, sino que carece de cualquier relevancia en estos críticos momentos.

Asombrosamente, Lazo justificó la relevancia de este movimiento popular-participativo y lo hizo, ni más ni menos, “en correspondencia con la situación actual del país, en aras de acompañar la materialización del Programa Económico y Social del Gobierno para 2026 con unidad, creatividad y entusiasmo desde el ámbito local”.

Al parecer es a ese nivel cómo los comunistas quieren “mantener y fortalecer las conquistas de la revolución; y por ello, quieren tener en cuenta como “motivaciones para su implementación por todo nuestro pueblo el Centenario del natalicio de Fidel Castro, y el aniversario 50 de la creación del sistema del Poder Popular en Cuba”. Mari Machado debería alejarse de este tipo de boberías inoportunas si quiere tener algún futuro en la Cuba democrática y libre.

Pero no hemos concluido todavía la lista de despropósitos. El Consejo de estado aprobó en su reunión el decreto ley «Modificativo de la Ley No. 1307, del 29 de julio de 1976». Y ¿de qué va este, se supone, tan importante decreto ley que llega en estos momentos tan complicados? Pues imagínense, por medio de esta norma el régimen dispone, nada más y nada menos, que un “cambio de denominación del Instituto Superior de Relaciones Internacionales, institución de la Educación Superior adscrita a ese organismo, a Universidad de Relaciones Internacionales «Raúl Roa García» (ISRI)”.

Si. Un decreto ley para un cambio de nombre de una de las tantas instituciones que fungen en la Isla. Esta parece dedicada a la formación de profesionales altamente calificados, y las exigencias académicas de la práctica internacional. Objetivos sin duda encomiables, pero que tienen poca o ninguna relación con el clima de angustia en que viven actualmente los cubanos. De eso debería haber dado cuenta, el ministro de Educación Superior, Walter Baluja en su presentación ante el Consejo.

Y bueno, después de estos tres temas trascendentales, el Consejo tuvo tiempo para examinar la valoración de los resultados del funcionamiento de los órganos municipales del Poder Popular relativos al cumplimiento de la Ley No. 132 «De Organización y Funcionamiento de las Asambleas Municipales del Poder Popular y de los Consejos Populares». Asimismo, se realizó un análisis del cumplimiento, durante el año 2025, del acuerdo No. X-23 de la Asamblea Nacional del Poder Popular relativo al vínculo de los diputados con los electores y los órganos locales del Poder Popular por los territorios por donde resultaron electos.  Dos asuntos que no van a servir para mejorar la crisis de la economía. Eso seguro.

Y con esto acabó la reunión del Consejo de Estado, órgano que actúa en representación de la Asamblea Nacional no sin antes, “trasladar el reconocimiento y agradecimiento a los integrantes de la iniciativa” denominada «Nuestra América, Convoy a Cuba». Y de ese modo, se da por inaugurado el espectáculo que ya se anuncia para los próximos días. ¿Y el pueblo qué? Sin electricidad, sin comida, sin educación ni sanidad, sin nada.

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