Lo que se pretende hacer para afrontar la crisis energética (energía y minas)

Elías Amor Bravo, economista

Como viene siendo habitual, en una edición de Mesa redonda se han presentado las diversas acciones que el régimen comunista va a implementar en los sectores eléctrico, industrial e hidráulico ante el déficit de combustibles.

Curiosamente, el relato es el mismo en cada caso. 

Empezó el viceministro primero de Energía y Minas, Argelio Abad Vigoa con el mismo argumento de que la crisis del sistema electro energético nacional “responde a un escenario muy complejo, marcado por el recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos y su impacto directo en el suministro de combustibles”.  De la actual situación, el régimen no tiene una responsabilidad propia. Todos los males vienen de fuera.

Para justificar este falso argumento, el viceprimer ministro valoró la situación hasta finales del año pasado, y dijo que “el bloqueo se mantenía con rigor imponiendo severas restricciones, incluyendo persecución a proveedores, sanciones a navieras y obstáculos financieros”, pero, en cualquier caso, “Cuba lograba adquirir combustibles en el mercado internacional”. Falso. El suministrador de petróleo gratis era Venezuela, que al entrar en grave crisis dejó de atender las necesidades castristas, sin límite alguno. Si el régimen castrista hubiera trabajado, como debe, para tener acceso a los mercados internacionales de petróleo podría haberse aprovisionado de crudo, pero resultó imposible. Nadie fía a quien no paga. Solo los irresponsables.

De modo, que el viceministro siguió con su relato dirigiendo sus ataques a “una nueva orden ejecutiva del gobierno estadounidense que intensificó la política de asfixia económica, transformando el bloqueo en uno de carácter energético de máxima intensidad”. Pero no explicó que el endurecimiento de las medidas contra proveedores históricos, la persecución a embarcaciones en alta mar y presiones sobre navieras, aseguradoras e intermediarios financieros tenía que ser contrastada por lo dispuesto en la sección 1 de esa nota presidencial.

Y, entonces, todo sería más fácil de entender. El caso es que el viceministro dijo que desde hace más de tres meses, no entra a Cuba un solo barco con combustible, y el país ha dejado de recibir diésel, fuel oil, gasolina, combustible de aviación y gas licuado de petróleo, con un impacto directo en la generación eléctrica de modo que, más de 1.400 MW de capacidad instalada no se pueden utilizar por la falta de combustible, incluyendo la generación distribuida y los motores de Mariel y Moa. Y todo ello, sin tener en cuenta el estado de obsolescencia de las centrales, muchas de ellas de mediados del siglo pasado.

¿Y qué hacen los dirigentes comunistas para afrontar la situación?

En primer lugar, se obsesionan con sostener la generación en las termoeléctricas únicamente con crudo nacional, de muy mala calidad, el gas acompañante de los pozos petroleros y las fuentes renovables en horario diurno. Y poco más. El déficit promedio alcanza los citados 1.400 MW durante el día y entre 1.800 y 1.900 MW en el horario pico nocturno, lo que provoca inestabilidad en el sistema y prolongados cortes eléctricos de hasta 40 horas. La producción de petróleo revirtió la tendencia decreciente de años anteriores porque la Unión Cuba-Petróleo cumplió su plan anual en 2025, alcanzando la cifra más alta de los últimos siete años en producción de petróleo equivalente. En los primeros meses de 2026, esta tendencia se mantiene. Se han perforado nuevos pozos con resultados positivos y se han construido cuatro tanques de almacenamiento en la base de supertanqueros de Matanzas. Vamos a ver, si todo esto es tan importante, ¿por qué no se hizo antes del desastre?

En segundo lugar, se han recuperado 348 MW de generación térmica en lo que va de año, con intervenciones en unidades de Felton, Santa Cruz, Cienfuegos y la termoeléctrica Antonio Guiteras. Asimismo, continúan labores de mantenimiento e inversiones en unidades estratégicas del país. La cantidad es tan escasa que se puede calificar de despreciable, y el problema de las centrales ya es conocido. Si se rompen las piezas no hay recambio.

En tercer lugar, prosigue el impulso a las fuentes renovables y por ello, al cierre de 2025 se concluyó el montaje de 52 parques solares fotovoltaicos, que aportan más de 1.000 MW y elevan la participación de estas fuentes a cerca del 10% de la matriz eléctrica, frente al 3% existente en 2024. Totalmente insuficiente para atender las necesidades reales.

Dijo el viceministro haber instalado más de 10.000 sistemas solares en viviendas de sectores priorizados, así como 5.000 módulos en comunidades aisladas y centros vitales como policlínicos, hogares de ancianos, panaderías y estaciones de comunicaciones. Todo este “boom” de paneles tiene su origen en donaciones de China que afronta un peligroso exceso de producción y ha decidido regalar estos sistemas, pero este escenario no va a ser permanente y en cualquier momento China pasará al cobro. El programa del régimen incluye además la instalación de sistemas de baterías para estabilizar la red, el desarrollo de bombeo solar para acueductos y agricultura, y el avance en proyectos hidroeléctricos y eólicos.

En cuarto lugar, el viceministro destacó lo que se calificó como soluciones para la vida cotidiana, y aquí no se puede menos que asombrarse de “la rehabilitación de hornos de leña y carbón en panaderías, el uso de tracción animal para actividades logísticas y el impulso al uso de gas natural en comunidades con emanaciones disponibles”. Puso como ejemplo, la ampliación del servicio de gas manufacturado en la capital y en la identificación de nuevas zonas con potencial para su aprovechamiento y destacó el esfuerzo de los trabajadores de la Unión Eléctrica y CUPET, a quienes definió como “titanes”, y subrayó la capacidad del país para innovar y resistir. El retorno comunista a la edad media.

En realidad, el viceministro comete un grave error porque se dispersa, es decir, trabaja en múltiples frentes y le podrían aplicar el refrán de quien mucho abarca poco aprieta, justo en un momento en que eso es lo que más falta hace, apretar y apretar. Las actuaciones consistentes en incrementar la producción nacional de petróleo, recuperar capacidades de generación térmica, acelerar la transición hacia energías renovables y buscar alternativas de financiamiento y suministro, pertenecen por desgracia a un relato que se queda corto teniendo en cuenta la gravedad de la actual situación. No en vano el viceministro calificó como  “largo y complejo” camino el que queda para alcanzar la soberanía energética plena.

¡Qué pérdida de tiempo! ¡Qué manera de complicar las cosas y querer engañar!

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