El embargo no existe: las cifras que lo revelan

Elías Amor Bravo, economista

Flaco favor le ha hecho al canciller Bruno Rodríguez, la Comisión Económica para América Latina y Caribe, CEPAL, publicando el informe titulado “Perspectivas del comercio internacional de América Latina y Caribe en 2026”, básicamente porque contiene datos de exportaciones e importaciones de la economía cubana que ayudan a entender que el argumento del embargo/bloqueo es inexistente, y, en cambio, permiten valorar la débil situación del sector exterior de la economía cubana y su influencia sobre el resto de la actividad económica.

Los datos publicados cubren el período 2024 a 2026, una etapa crucial de la economía cubana en la que se instala una grave crisis humanitaria provocada por la acumulación de factores como la pérdida de los apoyos externos de Venezuela, la profundización de la crisis productiva y sectorial, el hundimiento del turismo, la extensión de los apagones, el descontrol de los precios y del tipo de cambio del peso, y el resto de los indicadores de una crisis grave, profunda e intensa.

Pero, lo que nadie puede esquivar, a la vista de los datos del informe, es que Cuba ni se encuentra sometida a embargo alguno, ni parece que las sanciones, pese a que son muy recientes, estén provocando daños en la ejecución de las relaciones comerciales. Desmentir a Bruno Rodríguez se ha convertido en una tarea muy fácil con los resultados del comercio exterior de Cuba que se presentan en el cuadro siguiente.

Millones $

Exportación

Importación

Diferencia

Tasa cobertura

2024

1.733

3.183

-1.450

54,4

2025

1.612

3.343

-1.731

48,2

2026

1.404

3.007

-1.603

46,7

Variación %

-19,0

-5,5

 +10,5%

 -14,2%

El acumulado de las exportaciones entre 2024 y 2026 ascendió a 4.749 millones de dólares ¿Dónde está el embargo?

Más que hablar de embargo/bloqueo o sanciones, lo que realmente indican los datos de CEPAL es que la economía cubana muestra una notable debilidad exportadora a causa de una deficiente estructura productiva, siendo esta una de las asignaturas pendientes del régimen comunista. Las ventas al exterior apenas alcanzan la mitad de las importaciones, de modo que la tasa de cobertura se sitúa en torno al 50% de promedio, mostrando una clara tendencia a la baja que indica que la capacidad de las exportaciones para financiar las importaciones va siendo cada vez menor.

Además, las exportaciones descienden un 19% en el trienio 2024-2026, una caída que muestra la notable dificultad de la economía cubana para captar recursos y divisas en el exterior con su estructura productiva, dominada por una baja productividad y competitividad, y lo que es peor, escaso atractivo de sus sectores en el comercio mundial. Pero es evidente que nadie impide, embarga o bloquea al régimen comunista cubano. Rodríguez no tiene razón.

El derrumbe de las exportaciones se relaciona con varios procesos que tienen lugar en este período, como la reducción de los ingresos de turismo, la tendencia a la baja de los principales capítulos de la exportación de bienes y la caída de los ingresos derivados de la venta de servicios médicos y profesionales a Venezuela y otros países. Todo ello explica que las exportaciones caigan en picado desde el nivel de 1.733 millones de dólares en 2024 a los 1.404 millones de dólares de 2026. Debilidad exportadora, sí. Embargo/bloqueo, no.

Y frente al desplome que sufren las exportaciones, que alcanza casi la quinta parte en solo tres años, se observa una mayor resistencia a la baja de las importaciones, que en el trienio tan solo disminuyen un 5,5%, lo cual indica que se trata de productos que la economía cubana no produce pero que necesita para evitar la parálisis. 

Aquí se nota menos aún el embargo/bloqueo. Las importaciones acumuladas entre 2024 y 2026 ascendieron a 9.533 millones de dólares. Desde luego, de embargo, nada. Lo que sí parece estar actuando de forma negativa para las compras en el exterior de la economía cubana es su mala data financiera y la pésima trayectoria crediticia que dificulta el acceso a los mercados internacionales. No obstante, echando por tierra de nuevo el argumento del embargo/bloqueo, pese a la escasa captación de divisas con las exportaciones, y las limitaciones al crédito en los mercados financieros internacionales, no deja de ser curioso el hecho de que la economía cubana sigue encontrando países dispuestos a financiar sus compras de todo tipo de productos.

Cuba importa los bienes intermedios (petróleo y derivados) pero también los bienes de equipo (maquinaria y tecnología) y, además, bienes de consumo, donde una parte destacada de los alimentos se tienen que importar del exterior por la improductividad del sector primario. La resistencia a la baja de las importaciones puede guardar relación con el límite por debajo del cuál no puede funcionar la economía cubana en las actuaciones condiciones de crisis humanitaria.

La publicación de CEPAL permite constatar cómo se comporta la economía cubana con respecto al resto de la región o a zonas geográficas más concretas. En el cuadro siguiente se presentan los resultados en toda América Latina y Caribe.

 Millones $

Exportaciones

Importaciones

Diferencia

Tasa cobertura

2024

1.491.006

1.433.858

57.148

104,0

2025

1.599.593

1.526.008

73.585

104,8

2026

1.923.537

1.764.798

158.739

109,0

Variación %

29,0

23,1

177,8

4,8

Como se observa, las exportaciones en la región, lejos de retroceder como ocurre en Cuba, han aumentado un 29% durante el trienio, en tanto que las importaciones lo han hecho a un ritmo ligeramente inferior de un 23,1%. El comercio exterior regional se encuentra en fase de expansión y Cuba, pese a formar parte de América Latina y Caribe, presenta una evolución distinta, lo que responde a una deficiente estructura productiva y una débil posición de encaje en el comercio de la región. Este comportamiento favorable del comercio en la región supone que el saldo comercial aumente durante el trienio en un 177,8%. En el conjunto de América Latina y Caribe la tasa de cobertura se sitúa en promedio por encima del 100 y aumenta un 4,8% en el período objeto de análisis.

Más concreto, si se compara los datos de Cuba con la zona geográfica más próxima del Caribe, los resultados ofrecen un resultado diferente pero mejor que el registrado en la economía cubana.

Millones $ 

Exportaciones

Importaciones

Diferencia

Tasa cobertura

2024

53.693

70.380

-16.687

76,3

2025

57.456

68.744

-11.288

83,6

2026

63.547

71.881

-8.334

88,4

Variación %

18,4

2,1

-50,1

15,9

Las exportaciones crecen 18,4%, mucho más que las importaciones, que tan solo lo hacen en un 2,1%. Este comportamiento favorable permite reducir la dimensión del saldo comercial en un 50,1% pasando de los 16.687 millones de dólares en 2024 a los 8.334 millones de 2026 con una intensa aportación de recursos del exterior, lo que en la economía cubana no ocurre. La Tasa de cobertura, aunque por debajo de 100, aventaja en promedio unos 30 puntos porcentuales a la de Cuba y, además, mejora de forma significativa.

El informe constata que los flujos comerciales de América Latina y el Caribe se han mostrado muy dinámicos durante el último trienio y en especial en 2026 con aumentos de un 18% en el caso de las exportaciones y un 13% en el de las importaciones, en comparación con el mismo período de 2025. Este sólido desempeño estuvo liderado por el comercio de bienes, y en menor medida por el comercio de servicios.

El positivo comportamiento exportador de América Latina y el Caribe en 2026 ha estado respaldado por un fuerte aumento del precio de los productos básicos. Entre enero y agosto, el índice agregado de precios de exportación subió un 23,5% respecto del mismo período de 2025, y se proyecta un incremento del 20,4% para el conjunto del año. El principal impulso proviene de los minerales y metales, señalar en este punto que la tendencia descrita no ha podido ser aprovechada por la economía cubana inmersa en una crisis técnico-productiva de difícil solución. Los precios de los minerales y metales aumentaron un 31,6%, con alzas destacadas del cobre, el oro, la plata y el estaño.

En suma, y teniendo en cuenta las favorables proyecciones para el conjunto de la región, un total de 28 de los 33 países que la componen registren alzas en el valor de sus exportaciones de bienes en 2026, que alcanzarían los dos dígitos en 16 de ellos. Cuba, en cambio, forma parte del conjunto de cinco países que registran resultados desfavorables del comercio, acompañada de Granada, Panamá, Dominica y Saint Kitts y Nevitts con descensos del 6%, 14%, 20% y 24%.

La CEPAL observa que, geográficamente, las exportaciones de la región están experimentando un importante realineamiento a favor de socios asiáticos, pero no parece que esta tendencia beneficie a la economía cubana. Se proyecta que en 2026 las exportaciones a Asia (sin incluir China) lideren el crecimiento con una expansión del 32% de su valor, seguidas por los envíos a los Estados Unidos (24%), la Unión Europea (20%), y China (19%). Las exportaciones intrarregionales crecerían solo un 8%.

En conclusión, la evolución del comercio exterior de América Latina y el Caribe en 2026 refleja las transformaciones geoeconómicas y geopolíticas en curso de las que la economía cubana se autoexcluye de forma sistemática. La economía cubana ni se ve beneficiada por la reorganización de las cadenas globales de valor, por el aumento de la demanda de minerales o la expansión de las políticas industriales en las economías avanzadas, que son los motores del crecimiento exportador en la región.

No parece, a la vista de los resultados, que las autoridades comunistas estén al tanto de las consideraciones geopolíticas en sus estrategias de desarrollo, comercio e integración utilizadas por las grandes potencias como herramientas de competencia estratégica. En contra de este esfuerzo, la estrategia pasa por una denuncia continua del embargo/bloqueo que los datos confirman que es inexistente.

De ese modo, mientras que América Latina y Caribe se está beneficiando de la creciente valoración internacional de sus recursos naturales, especialmente los vinculados a la transición energética, la seguridad alimentaria y las energías limpias, en Cuba las autoridades no saben cómo afrontar la grave crisis humanitaria y se lanzan a unas “transformaciones” de dudoso resultado, ya que ni suponen aumentar las exportaciones de materias primas, ni sacar provecho de estos recursos para impulsar actividades con mayor valor agregado, y ligadas a la innovación y el desarrollo tecnológico. Las "transformaciones" son una pérdida de tiempo. 

Cuba queda al margen de los procesos de reconfiguración de las cadenas globales de valor y por dicho motivo, el régimen comunista se muestra incapaz de crear oportunidades para profundizar la inserción internacional de la economía cubana, tan necesaria para obtener divisas. En vez de estar todo el tiempo hablando del falso argumento del embargo/bloqueo, hay que trabajar más y hacerlo en la vía adecuada. A Bruno Rodríguez le tienen que ir dando otros datos.

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