La victoria de Lula vista desde La Habana

Elías Amor Bravo, economista

No tengan la menor duda. La victoria de Lula en las elecciones celebradas este domingo en Brasil supone una gran noticia para el régimen comunista cubano y los pocos defensores que todavía subsisten a su alrededor. Al margen de lo que supone tener un aliado ideológico al frente de uno de los países más importantes de América Latina, miembro de los BRICS y relevante en sus capacidades y potencialidades, Lula en este mandato presidencial puede ser un factor decisivo en la vía cubana a la democracia y las libertades, o quizás no. Y aquí es donde viene la cuestión determinante.

Nada mejor para analizar esta cuestión que prestar atención a los datos del comercio exterior entre Brasil y Cuba, que permiten obtener una perspectiva para evaluar la afirmación anterior. 

Lo primero que hay que señalar es que la magnitud del comercio entre Brasil y Cuba supone dejar atrás cualquier escenario de embargo/bloqueo por parte del régimen castrista y, en cambio, para el régimen de La Habana supone tener que responder ante una desvergüenza histórica. Veamos por qué.

En 2024 las exportaciones de Brasil a Cuba ascendieron a 277 millones de dólares, de las cuales el principal producto fue carne de ave, por 39 millones de dólares: comida. 

Hasta aquí nada que cuestionar. El problema empieza cuando se va conociendo que el segundo producto de exportación brasileño a la Isla fue, nada más y nada menos, que el azúcar. Si, han escuchado bien. Brasil vendió a Cuba azúcar por un importe de 31,8 millones de dólares. La que fue antaño primera potencia azucarera mundial comprando ese producto a otro país, porque su producción nacional no alcanza. A alguien debería caerse la cara de vergüenza.

Pero la fiesta no acaba aún. La sorpresa continua, porque Brasil es un proveedor altamente cualificado en comida, que los comunistas cubanos son incapaces de producir con el sector agropecuario. El siguiente producto de la exportación de Brasil a Cuba son las salchichas, por 29,8 millones de dólares, y el cuarto por orden, el aceite de soja, por 27,7 millones de dólares, siendo el quinto producto en este primer segmento, el arroz, por importe de 25,7 millones de dólares.

La lecha concentrada pasa a ocupar el siguiente puesto en las exportaciones de Brasil a Cuba por importe de 18,3 millones de dólares y la carne de cerdo, más comida, se sitúa en el siguiente por un importe de 16,2 millones de dólares. Después aparecen otros productos, por un importe inferior, como licor fuerte por 9,62 millones, harina de soja, 7,5 millones, incluso café por 7,45 millones de dólares, y maíz por 4,62 millones cerrando este segmento. Imaginen por un instante que todo este comercio se hubiera visto comprometido.

Por otro lado, como viene siendo habitual, las exportaciones de Cuba a Brasil son claramente inferiores y se encuentran limitadas a poco más de media docena de productos. No tiene la estructura productiva de la Isla productos que puedan ser de interés para un país de desarrollo intermedio como Brasil. El importe total de las exportaciones alcanzó 3,2 millones de dólares, siendo, en este caso, el tabaco enrollado el principal producto de las ventas de Cuba a Brasil por un total de 2,72 millones de dólares.

A continuación, destacan las bebidas aguardientes y vinagre por apenas 210 mil dólares, y una cifra inferior, sal, azufre, cemento, piedra, yeso por un total de 79 mil dólares.

El balance del comercio exterior entre los dos países, que sitúa el relato del embargo/bloqueo en una posición de difícil justificación, arroja un saldo favorable (superávit) a Brasil de más de 274 millones de dólares, en tanto que la tasa de cobertura de Cuba en este comercio apenas alcanza un 1,1%. 

Este resultado sitúa a Brasil en la extensa nómina de países que financian a la economía cubana porque, desde esa posición superavitaria del comercio que obtienen sus empresas, tarde o temprano llega la necesidad de hacer efectivo el pago por las ventas, y es ahí donde aparece el verdadero rostro del embargo/bloqueo cubano.

Por lo que respecta al turismo, los brasileros no aparecen entre los principales mercados de procedencia de los viajeros que llegan a la Isla, ni siquiera en la actual coyuntura crítica del sector. Parece que las playas cubanas no atraen lo suficiente a los cariocas, que tienen las suyas y mucho mejor ordenadas.

En cuanto a inversiones extranjeras, dada la poca transparencia de estas informaciones por el régimen de La Habana, es difícil obtener alguna conclusión. Del  proyecto denominado "Bioamazonas" poco se ha conocido de su evolución desde qué arrancó a mediados de 2025.

Lula ha ganado las elecciones, y lo más probable es que todo esto siga igual. ¿O tal vez no?

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las 176 medidas

Del período especial a la crisis actual

¿Podrán funcionar las oficinas privadas de farmacia?