La "receta milagrosa" de Valdés Mesa para el sector agropecuario
Elías Amor Bravo, economista
Mal, muy mal aconseja Valdés Mesa a los productores agropecuarios de Villa
Clara. El dirigente comunista durante una visita a la provincia, dijo que “trabajar duro” y “despojarse
de la mentalidad importadora” son su receta milagrosa para que la agricultura aumente su producción. Si fuera tan fácil.
Una breve nota en la prensa oficial da cuenta de esta visita
de Valdés Mesa a Villa Clara, acompañado de la inefable Susely Morfa González,
primera secretaria del Comité Provincial del Partido, y la gobernadora, Milaxy
Yanet Sánchez Armas.
¿A qué viene esta receta de Valdés Mesa? De vez en cuando, los dirigentes del régimen castrista sacan a pasear el viejo espantajo de la denominada “autarquía”, una creencia absurda de mediados del siglo XX, que sostiene que un país puede vivir sin relaciones con el resto del mundo, y utilizando sus recursos propios aprovisionarse de todo lo que precisa para satisfacer las necesidades de la población.
La
autarquía desapareció a comienzos de la década de los años 60 cuando los países
industrializados dejaron atrás las consecuencias nefastas de la segunda guerra
mundial. Con el triunfo de la llamada “revolución” las doctrinas autárquicas se
abrieron camino en la economía de la Isla, que puso fin a la exitosa apertura
internacional de las primeras cinco décadas de existencia de la República.
Valdés Mesa es parece que se siente muy a gusto con este mensaje autárquico, como
si el tiempo para él no hubiera transcurrido en estas casi siete décadas, y
ahora, en el complejo contexto en que se desenvuelve la economía cubana, se
pronuncia sobre este “despojarse de la mentalidad importadora” que suena a
mensaje vacío de contenido, sobre todo para aquellos que se las ven y desean por sacar adelante
con alguna posibilidad de éxito, sus producciones en la Isla.
Si Cuba fuera capaz de quitarse esa mentalidad importadora,
entonces ¿Qué sentido tendría el relato del embargo? Valdés Mesa, por su larga
trayectoria y posiciones políticas, está plenamente facultado para calificar la
compra fuera del país de todo lo que se podría producir internamente como una “vieja
costumbre”. Pero esa costumbre difícilmente la va a cambiar él, o alguno de los
que le rodean.
Los mismos equipos a los que él pertenecía desde los
primeros años de la llamada "revolución", aseguraron que estas doctrinas se
consolidaran en la economía cubana como forma eficaz de control político de la
economía. Y así, durante la larga y oscura etapa soviética de la guerra fría, Cuba
obtenía suficiente financiación para mantener sus actividades productivas sin necesidad
de competir a nivel internacional. En tales condiciones, la preocupación por
producir en el interior o ser más eficiente, simplemente no existía. Luego, con
el petróleo de Venezuela, se volvió a un escenario similar que ha llegado
prácticamente a nuestros días.
Ahora, cuando han desaparecido todos los posibles soportes
externos del régimen, Valdés Mesa rectifica y se acuerda del gran error de mantener
y atacar una “mentalidad importadora” y constata en sus paseos por Villa Clara,
que es tarde para cambiar, y que el margen de reacción es limitado.
El caso es que Valdés Mesa fue de paseo a esta provincia
para presentar los resultados de dos “transformaciones”, en la misma línea
iniciada por Marrero, de que ya están dando resultados.
El mensaje gubernamental se trasladó, en primer lugar, a
presentar las ventajas que tiene la transformación que permite a las empresas
estatales formalizar acuerdos con los actores privados para desarrollar
determinadas actividades.
Es el caso de los productores de granos, en especial el
arroz, los frijoles, el maíz y la soya, citando el ejemplo de la Empresa
Agroindustrial de Granos Emilio Córdova, donde una vez más se sacó a pasear el
relato del “cerco energético impuesto por el Gobierno de Estados Unidos”. Días
antes, en el programa televisivo, “Cuadrando la caja” la directiva de esta
empresa aludió a un discurso parecido ante la periodista Marxlenin.
Allí se informó a Valdés Mesa que actualmente se están
produciendo avances en la producción de arroz, al proponerse cosechar 30.000
toneladas del grano en cáscara húmedo y más de 14.000 listas para consumo, con
lo cual superarían el volumen previsto para este año.
La Empresa Agroindustrial de Granos de Villa Clara está
desempeñando unas actuaciones para mejorar sus resultados, aprovechando las
nuevas “transformaciones” y así, se destacó que se espera que los resultados
mejoren como consecuencia de una cooperación entre la empresa estatal y las
formas de gestión no estatales, y plantar en 2027 en la provincia no menos de
15.000 hectáreas.
¿Cómo creen que va a acabar todo esto? El problema es el mismo de siempre. Que las previsiones y los planes nunca se cumplen, y mientras tanto, los cubanos siguen teniendo problemas para conseguir estos artículos en los comercios artículos que, cuando aparecen, alcanzan unos precios imposibles para el nivel de salarios y pensiones.
La intención de Valdés Mesa fue dar a
conocer la operación de la empresa y que la provincia, que tiene potencial para
autoabastecerse del cereal, logre sus objetivos al tiempo que incrementan los
cultivos de los otros productos.
En segundo lugar, Valdés Mesa quiso aprovechar su paseo por
Villa Clara para presentar otra “transformación” que es la incorporación de
jóvenes a la agricultura. En este caso, tuvo lugar un intercambió con jóvenes
agricultores en la zona de la Autopista Nacional, donde se desarrolla una experiencia
en tierras entregadas a desmovilizados del Servicio Militar.
La prensa oficial señala que entre los asistentes a este encuentro
estuvo el productor Yanier Negrín, un joven ingeniero agrónomo que, con solo 26
años, “ya es referente en la producción tabacalera en el país, además de
fomentar otros cultivos en su finca El Renacer, perteneciente al municipio de
Placetas”.
Después de realizar una visita a los viveros de posturas y parte
de los sembrados que abarcan alrededor de 330 hectáreas; de ellas, más de 50
destinadas al tabaco, Valdés Mesa elogió el trabajo realizado allí por el joven
Negrín, y dijo “que es un buen referente de lo que debe hacerse en estos
momentos en la agricultura”.
Más tarde, se interesó por la alimentación, el salario y las
condiciones de vida de los trabajadores, e insistió en “la necesidad de
continuar multiplicando ejemplos como el de Negrín, un joven que, a la par de
producir, ofrece empleo y garantiza el sustento de unas 200 familias que
residen en esa zona”.
Valdés Mesa es consciente de que la experiencia puede acabar siendo un fracaso en cualquier momento, como ha venido ocurriendo en el sector agrario cubano durante casi siete décadas. ¿La razón? Muy fácil. Este joven productor nunca será propietario de la tierra cedida por la organización comunista local.
A corto plazo puede tener algún éxito, pero a la larga, cuando no se es
propietario de la tierra que se trabaja, con el tiempo surgen obstáculos y
dificultades de todo tipo para continuar. La alternativa es mucho mejor. Pensemos en la posibilidad de que este joven con 26 años fuera propietario de las tierras que cultiva, y pudiera
acceder mediante inversión a las tierras que necesitar. Si eso fuera así, cuando tuviera 40 años
podría haber multiplicado por 3 la superficie útil y sería un productor mucho
más próspero.
No es el cuento de la lechera, es la realidad de la
acumulación de renta y riqueza que el régimen comunista cubano proscribe en su
constitución marxista leninista de 2019. En el campo cubano, la fórmula de
cesión de tierras de propiedad del estado ya no tiene más recorrido, ha agotado
su aportación y, por ello, hay que pensar en los derechos de propiedad privada y
que la tierra, como factor de producción, debe pasar a ser de quien la trabaja realmente.
No hay otra vía para el desarrollo y la prosperidad. Ahí está Vietnam.
Comentarios
Publicar un comentario