Economía cubana: menos control y más libertades

Elías Amor Bravo economista

No hay un solo país en el mundo en que los dirigentes pasen tanto tiempo, y consuman tanta energía, revisando y perfeccionando los sistemas de trabajo, asociados sobre todo al seguimiento y al control de la economía, como en Cuba. Si se sumaran las horas dedicadas a esta actividad, seguro que se alcanzarían récords mundiales de absoluta improductividad. 

Las consecuencias se conocen. No sirven de nada. El modelo económico comunista, obsoleto y agotado, propende al caos. Cuanta más capacidad tengan los dirigentes para diseñar y aprobar instrumentos jurídicos y planes de medidas, para intervenir en la economía, peor. Esta funciona mejor sin tanto instrumento, comprobación y control.

Pero claro, ¿cómo van a reconocer los comunistas el fracaso de su modelo 63 años después? Ni en sueños. Por el contrario, Granma dedica un artículo titulado “Que siga siendo recto el camino de lo aprobado” en el que se indica que Marrero se reunió con gobernadores e intendentes del país desde el palacio de la revolución, “para impulsar programas priorizados y aumentar el rigor en el enfrentamiento a las ilegalidades”. Granma dice que “hizo diana” pero mucho nos tememos que sirvió de bien poco. Veamos por qué.

Marrero aclaró que aun cuando la problemática de una provincia o municipio le concierne al Gobierno central, sin embargo, hay asuntos que no se pueden resolver desde un nivel nacional ya que en muchos casos la receta tiene que ser local y ajustada a las características de cada territorio. ¿A qué problemas se refiere Marrero? Pues a los mismos de siempre, el enfrentamiento a "ilegalidades y violaciones que resquebrajan la institucionalidad y laceran la gestión de gobierno". Y por eso, el primer ministro señalo que “hay que eliminar la tolerancia ante irregularidades que hoy persisten con total impunidad, y con un impacto muy fuerte contra el pueblo”.

¿Qué tipo de irregularidades preocupan a Marrero? Pues las que él debe atender y resolver, como por ejemplo, el viejo y recurrente asunto de las cuentas por cobrar y por pagar, que según el ministro, ha sido caldo de cultivo para la corrupción y las ilegalidades. La cadena de impagos es un ejemplo de la pésima gestión de la economía, donde se aceptan transacciones sin la cobertura de la moneda líquida, a pesar de su abundancia relativa. Una mala praxis derivada del conchabeo y la improvisación que caracteriza a la economía comunista.

Otra de las irregularidades que quitan el sueño a Marrero son los coleros, y a tal fin, se habló en la reunión de “la Operación Lucha contra coleros”, que está en marcha para poner coto al clima de desorden e ilegalidad que existe en el país, provocado por la grave crisis económica que los dirigentes no son capaces de reconducir.

También se habló de la improductividad de la tierra con su impacto directo sobre la falta de alimentos. Las 63 medidas para dinamizar la agricultura han sido un fracaso, a la vista de seis trimestres consecutivos de caída continua del PIB agropecuario, como ha revelado una reciente publicación de la ONEI. Marrero se encargó de retratar una realidad que según él existe, pero que nadie observa en Cuba, según la cual las viandas, las hortalizas y los productos agropecuarios llegan a la mesa del cubano. Lo cierto es que no existe dato alguno que certifique esta realidad. La comida en Cuba escasea más que hace un año, y además, a precios descontrolados con una inflación de los alimentos 20 puntos superior a la media del IPC.

Los problemas, los mismos de siempre y provocados por el régimen. Al margen de que las 63 medidas no han funcionado, en la agricultura se denunciaron retrasos en la entrega de tierras estatales ociosas en usufructo, al incumplimiento de la campaña de frío de cultivos varios, con más de 3.800 hectáreas aún por sembrar y un nuevo descenso en áreas destinadas al plátano, el boniato y la malanga. Así no hay comida que valga. La situación irá a peor.

También se habló de los incumplimientos en las entregas de carne y de leche y se expuso que alrededor de 4.143 productores han incumplido sus contratos con las empresas cárnicas. Los dirigentes pidieron análisis de cada caso a las autoridades locales, pero la razón de este incumplimiento se conoce bien, y tiene que ver con el deficiente funcionamiento de los mercados de oferta y demanda, dominados por un abrumador intervencionismo estatal.

Para los comunistas, falta control, pero no de tipo general, sino en el municipio. Y la realidad es que lo que sobra es el control, la disciplina y el intervencionismo. Si los productores tuvieran más libertad para producir y comerciar con quién o quiénes quieran, la situación sería muy diferente. Sobra mucho aparato de control a nivel municipal en la economía castrista.

En contra de lo que se dijo en la reunión, en la contratación sobra el control y la intervención, y falta lo que Valdés Mesa llamó la espontaneidad. Él lo sabe, porque por edad vivió en aquella Cuba anterior a 1959 en que había una res por habitante y nadie tenía problemas para comer carne y beber leche y derivados. Y entonces si que había espontaneidad, y sobre todo, libertad.

La reunión abordó el tema de la vivienda, una de las problemáticas más sensibles que enfrenta el país, y que tampoco avanza de forma integral en todos los territorios, provocando el lógico malestar en la población. Se informó que al cierre de agosto, se habían terminado 15.790 viviendas. De ellas, alrededor del 50 % responde al esfuerzo propio, y 1.985 son células básicas habitacionales. Un año más de pésimos resultados en la vivienda, que no se alcanzarán las 30.000 arrastrando el millonario déficit que algunos afirman que existe en el país.

La producción de vivienda sigue estando muy por debajo de los niveles productivos de materiales de construcción, como canto, ladrillos, bloques, cubiertas sólidas, elementos de piso, entre otros. Pero la problemática va más allá de los materiales y tiene que ver con los agentes que pueden dedicarse a la construcción y rehabilitación de vivienda a gran escala.

En la reunión se habló del Programa de Atención Materno Infantil, objeto de evaluación.Hasta octubre se registran 72.846 nacidos vivos y 539 defunciones, para una tasa de mortalidad infantil de 7,4 por cada mil nacidos vivos. La primera causa de muerte estuvo en algunas afecciones perinatales relacionadas con la prematuridad, el bajo peso al nacer y el retardo en el crecimiento intrauterino; a lo que le siguen las malformaciones congénitas y la sepsis adquirida.

Los problemas que inciden en los resultados del programa, como la falta de personal, la inefectividad de las medidas dirigidas a la reducción de la prematuridad y los errores en el diagnóstico prenatal, exigen la máxima atención. Realmente, lo que exige atención es la cifra de mortalidad, que todavía no se conoce, o la fecundidad, que mide el número de nacimientos por mujeres en edad de procrear y que da para Cuba de los valores más bajos del mundo, y en absoluto, con capacidad para renovar la población.

La inflación también ocupó a los reunidos, pero poco o nada se dijo nada más que enfrentar las ilegalidades sin indicar bien cómo hacerlo. También se habló de los nuevos agentes económicos, como las mipymes privadas que superaron las 5.340, entretanto las estatales llegan a 59, así como a 58 las cooperativas no agropecuarias, unido a 126 empresas filiales. Se reconoció la contribución de estos actores a la oferta de bienes y servicios a la población, pero se anunciaron algunas distorsiones que contradicen un principio esencial del modelo económico: la empresa estatal socialista es el actor fundamental y los nuevos actores son su complemento. Mal asunto.

Marrero anunció que se avanza en la elaboración de una norma que defina los mecanismos de control de los nuevos actores económicos, desde los organismos nacionales hasta el nivel de los municipios. Los pretenden incorporar a los nuevos actores a las estrategias de desarrollo local, insertarlos en el ecosistema municipal, incluyendo los encadenamientos con la empresa estatal y el vínculo con el gobierno, la universidad, la banca..., así como favorecer su participación en tareas de responsabilidad social.

Entonces, ¿no habíamos quedado que los nuevos actores económicos se creaban para que fueran libres y pudieran consolidar un sistema de empresa privada? Entonces, ¿a qué viene este ejercicio de control e intervención, una marcha atrás en toda ley? Muchos actores económicos van a cerrar si vuelven a experimentar la presión del régimen demasiado cerca. Y vuelta a empezar.

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