¿Se moderniza la banca cubana? No. Es que los cajeros no funcionan y son insuficientes

Elías Amor Bravo economista

Otra Mesa redonda para la posteridad. Dentro de unos años, cuando en Cuba se haya normalizado el sistema político y económico, recuperar estos espacios de la televisión estatal. y volver a verlos. será una cuestión de broma. Muchas de las cosas que se dicen en los mismos son aberraciones derivadas del modelo social comunista, inexistentes en otros países del mundo. El que ahora se aborda en esta entrada ha sido de los que merecen ser guardados para la posteridad.

En esencia, los allí congregados, directivos del Banco Popular de Ahorro, el presidente del Banco Metropolitano y el director de la Banca Agropecuaria del Banco de Crédito y Comercio abordaron un problema, al parecer, importante. Como los cajeros automáticos siguen sin funcionar, a pesar de la demanda ciudadana de efectivo para transacciones (la gente sigue desconfiando de los bancos estatales, y hacen bien) a los responsables de estas entidades, auténticas correas de trasmisión de información de la sociedad a la seguridad del estado, se les ha ocurrido algunas ideas para intentar resolver el problema. Y esas ideas no tienen desperdicio.

Al parecer, de los 890 cajeros instalados en toda la nación (una cantidad ridícula si se combina con parámetros como la población o la superficie territorial), solo hay presencia de cajeros en 55 municipios del país, reconociendo de ese modo la insuficiencia este servicio. Además, en el caso de La Habana, hay 136 equipos totalmente obsoletos y diariamente aparecen 76 apagados o rotos. En total son unos 140 con afectaciones. Y como no hay a la vista una solución instalando nuevos equipos, que sería lo que toca hacer en este caso, la solución es el parche: trabajar con la industria nacional para reparar los que están afectados.

Pero esto no es suficiente. Y bien, ¿Qué hacer para resolver el problema? Pues poco o nada. Porque la directriz comunista de la planificación es aumentar como sea la bancarización de las operaciones económicas del país. Los cubanos desdeñan de la banca electrónica, pero al régimen se le ha ocurrido que mantener el equivalente al 120% del PIB en forma de moneda en circulación, es inadmisible, y lo quiere corregir “matando moscas a cañonazos” en vez de hilar fino con los instrumentos de política monetaria, que sería los suyo.

Puestos a la faena, y con referencia a la actividad convulsa de los dos últimos años, el presidente del Banco Metropolitano, Orlando López señaló que “fue necesario diversificar los servicios, sobre todo con una mayor emisión de tarjetas de banda magnética”, de modo “que se han emitido más de 2.200.000 tarjetas, y se pasó de unas 800 a más de 6.000 diarias”. Van al revés del resto del mundo, donde las nuevas generaciones utilizan cada vez menos las tarjetas y emplean otras formas de pago que en Cuba son desconocidas.

Este mayor número de medios de pago, tarjetas, sirvió para avanzar en la bancarización de la población, objetivo de las autoridades, y realizar mayor uso de los canales electrónicos, permitiendo la solicitud de operaciones por medio de correo electrónico, y a la plataforma Transfermóvil. En esencia, nada que no haya estado ocurriendo en la banca de otros países desde hace lustros, pero que se encuentra en retroceso. También se informó que en 2020 se realizaron 49.000.000 de operaciones electrónicas, esta cifra ascendió a 160.000.000 en 2021 que ya suponen el 70% de las operaciones en el sistema bancario.

En este punto, el presidente del Banco Metropolitano reconoció que el principal objetivo era "continuar disminuyendo la curva del pago con efectivo en cuanto al importe de operaciones". Para ello, cada vez un mayor número de establecimientos que incorporan pagos electrónicos en sus servicios. Como alternativa, en La Habana se ha autorizado a las personas hacer sus operaciones dentro de los bancos y Cadecas. 

Así mismo se extendieron en algunos lugares los horarios de apertura al domingo. Se destacó la puesta en marcha de la llamada “caja extra”, un servicio que se aplica en 83 establecimientos. Para aquellos que disponen de efectivo es una alternativa que no solo es aplicable al comercio. 

Respecto a esta “caja extra”, los participantes en la Mesa redonda destacaron que se trata de una experiencia nueva que se ha puesto en práctica en La Habana para extraer efectivo de las tarjetas magnéticas en algunos establecimientos comerciales. El presidente del Banco Metropolitano dijo que es una alternativa que tiene posibilidades de crecimiento, y puso el ejemplo de las entidades que obtienen una cantidad de efectivo durante el día, o que deben depositar al final de la jornada, que se pueden beneficiar de esta alternativa. De igual modo, se dijo que "el servicio es una posibilidad real de vencer las limitaciones para colocar nuevos cajeros automáticos". Además de La Habana, otras provincias del país próximamente se sumarán a esta experiencia.

En la Mesa redonda se abordaron algunos de los nuevos servicios ofrecidos por los bancos estatales. A ellos se dedicará otra entrada del blog. La banca en Cuba no solo padece los efectos devastadores de la propiedad y control por el estado comunista de sus actividades, sino de la absoluta falta de competencia entre las entidades, lo que convierte al sector en un oligopolio al servicio de los intereses del régimen. No es extraño que los participantes en la Mesa redonda reconocieran que “todavía queda mucho por hacer para brindar mejores servicios”. Yo diría, queda por hacer todo.

Al final, se reconoció que hay grandes dificultades para atender la cantidad de dinero en papel que demanda la población para poder ejecutar los pagos en la vida cotidiana. Los cubanos siguen operando como siempre con dinero en efectivo, por mucho que las autoridades quieran lo contrario y vean porcentajes de bancarización que no existen. De hecho, sobre este último asunto, se llegó a solicitar el apoyo de la población a la hora de utilizar las nuevas vías digitales, y en ese sentido, se reconoció la existencia de “algunos problemas con personas que se equivocan y transfieren dinero de una tarjeta en MLC a una en moneda nacional, cuando lo que desean es hacerlo entre tarjetas destinadas a la primera moneda”. 

Naderías que se podrían resolver con una mejor gestión de la actividad bancaria, y que atribuir la responsabilidad a los clientes ofrece una idea del desprecio que se siente en las entidades estatales cubanas hacia la libre elección de los consumidores, en este caso, de cómo quieren operar con su propio dinero, sin imposiciones del régimen. La banca estatal comunista cubana tiene mucho camino que recorrer.

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