La guerra de Gil contra el mercado informal: ¿ganadores, perdedores?

Elías Amor Bravo economista 

Al final, se ha cumplido lo prometido. El ministro Gil anunció en la Asamblea nacional el pasado 21 de julio un conjunto de medidas que, en su opinión, “dentro del socialismo iban a servir para potenciar la economía”. Y ayer, en Mesa redonda, junto a la presidenta del Banco Central de Cuba, confirmó una de las que había despertado más interés, la puesta en marcha de un mercado cambiario para la compraventa de divisas a la población con un tipo de cambio “económicamente fundamentado y donde podamos trabajar con todas las divisas, incluyendo los dólares en efectivo”.

En palabras del ministro, “se espera que uno de los principales beneficios sea la posibilidad para los cubanos y los viajeros de poder canjear las divisas a un tipo de cambio más atractivo y no tener que acudir a un mercado ilegal”. El ministro declara la guerra al mercado cambiario informal. ¿Quién ganará?

No cabe duda de que hay interés por saber cómo se va a poner en marcha este nuevo mercado cambiario, con qué tipo cambio y qué efectos tendrá la medida sobre la maltrecha economía cubana.

Tras explicar las diferencias entre el esquema secundario de asignación de divisas (implantado el pasado mes de mayo para alimentos y manufacturas) y el mercado cambiario que ahora se pretende lanzar, el ministro dio la primicia de la noche, al anunciar que hoy 4 de agosto, quédense con esta fecha, comienza a funcionar el mercado cambiario, al tipo de cambio oficial de 1x120 en la banda alta del mercado informal. Una devaluación del peso con el dólar de un 400%. Y van.

De momento, el mercado cambiario estatal arranca con la compra de divisas por parte del estado, incluido el dólar en efectivo. Más adelante, comenzará la venta de divisas, pero no será lo inmediato. El ministro reconoció que se trabaja todavía en crear las condiciones para hacerlo más adelante en puntos de Cadeca, bancos y aeropuertos. 

El ministro cree que la compra de divisas a un tipo de cambio superior significará un incentivo para vender divisas al estado, en lo que se puede entender como la decisión del régimen de liquidar el mercado informal que ha venido funcionando desde el pasado año. No lo tendrá fácil, y descubrirán bien pronto que en una economía hay sitio para todos y que los que enfocan su actividad a la satisfacción de las necesidades de otros, logran sobrevivir, incluso a tiempos difíciles y oscuros.

De modo que el régimen comunista se quiere hacer de forma inmediata con el negocio cambiario del mercado informal, y para ello, ha decidido permitir la compra de dólares en efectivo, aunque sigue sin autorizar la colocación de esos dólares en una tarjeta en MLC por su impacto en una mayor capacidad adquisitiva que no se puede atender en las condiciones actuales. El ministro no las tiene todas consigo. Y claro, como no podría ser de otro modo, la culpa es del bloqueo impuesto por Estados Unidos, que calificó como “una anomalía en el funcionamiento financiero del país que no se ha movido un milímetro y no permite dar ese paso que sería favorable para la población”.

Tanta es la desconfianza con la que plantea estas medidas, que Gil advirtió que la entrada en funcionamiento del mercado cambiario este jueves no incidirá en el sistema empresarial, donde se mantiene el tipo de cambio de 1x24, de modo que las importaciones que entran lo hacen con ese cambio, al igual que las exportaciones que se generan en el país”.

La señora Wilson, presidenta del Banco Central de Cuba, también presente en Mesa redonda, informó que se han establecido normas que facilitan la implementación de las medidas del mercado cambiario por medio de la derogación de los decretos 17 y 37 del 2021, y el 62 del 2022, ya que en los mismos se establecía un único tipo de cambio para operar en la economía nacional, y la publicación de uno nuevo, el 63, que permitirá que se puedan establecer distintos tipos de cambio.

En base a este marco legal, se emiten las resoluciones 126 (relativa a la emisión de varios tipos de cambio) y 127, que establece la compra de divisas por el sistema bancario, que es lo que primero se va a implementar. En concreto, esta última resolución establece que los bancos e instituciones financieras no bancarias no aceptarán dólares estadounidenses en efectivo de personas naturales y jurídicas para depósitos en cuentas bancarias, solamente para la compra justificando esta decisión por el mantenimiento de las condiciones del bloqueo y las dificultades para operar con dólares y exportarlos en las operaciones de comercio exterior.

Menos optimista que el ministro, reconoció que “este mercado cambiario no va a resolver los problemas de la economía interna. Tienen que existir los fundamentos, para lo que se está trabajando en nuevas medidas que permitan proveer al país de las divisas y los bienes servicios que nos lleven a la estabilidad económica. Esto nos permitirá ir al objetivo final, que es establecer un único tipo de cambio que permita el equilibrio en la economía y donde la moneda nacional sea la moneda con la que todos deseen hacer sus operaciones”.

A partir de este 4 de agosto, las personas pueden hacer la venta a través de transferencias que reciban desde el exterior, por medio de la acreditación en una cuenta en moneda nacional. También por medio de cuentas en moneda libremente convertible, con petición de transferencias a cuentas en CUP. De igual forma, se puede hacer en efectivo.

La moneda nacional se recibirá a través de los depósitos en cuentas en CUP, para lo que los márgenes sean más favorables, pues es lo que estamos potenciando. También a través de la entrega de efectivo, que tendrá un margen menos estimulante. Añadió que, por la situación que tiene la economía, hay una demanda muy alta de efectivo, pero todo lo que sea no emitir más billetes y favorecer las transacciones electrónicas será favorecido. De igual modo, señaló que estas operaciones van a ser, por el momento, en ventanilla, y próximamente se incluirán los cajeros como opción. 

¿En qué lugares se va a implementar este tipo de cambio? Se comprará en todas las provincias, en los municipios fundamentales, y, en la medida en que la demanda lo permita, se irán creando nuevas condiciones. También se prestará el servicio en los aeropuertos, hoteles y polos turísticos. En la página web del Banco Central de Cuba serán publicadas las sucursales donde se hará esta actividad.

En este punto, la presidenta del Banco Central indicó que “hemos considerado la tasa de cambio de 120 CUP por 1 dólar” y que “este tipo de cambio no es el de equilibrio de la economía, es el de este primer momento de arranque del mercado”.  El sistema de tipo de cambio fijo establecido en la tarea ordenamiento ha pasado a mejor vida.

Los bancos comerciales tendrán garantizado un margen para la compra y venta, de acuerdo con una norma internacional. Estos márgenes están dirigidos a incentivar las operaciones en las que no medie el efectivo y la compra de las monedas que no sean dólares. En concreto, un rango entre 2 y 9%. Esos márgenes, en el caso de la compra de divisas en efectivo y en los aeropuertos, mejoran en comparación con el cambio anterior de 1x24. Márgenes excesivos que ofrecerán incentivos para operar en los mercados informales que, de buen seguro, afinarán los costes de sus operaciones para no perder competitividad.

Las condiciones de margen comercial de las operaciones son lesivas “Si usted va al banco mañana y vende un euro, el banco le estaría dando 119.69 CUP. Para el dólar, el margen es de un 8%. Si usted mañana vende un dólar al banco, recibirá 110.40 CUP”. La ventaja competitiva está en las transferencias del exterior, aquí el margen para la compra de la divisa va a ser cero, así como para las compras o extracciones de las tarjetas internacionales y transferencias de las cuentas en divisas a CUP al cambio de 1x120. Para la extracción en efectivo a través de las cuentas en divisa, habrá un margen comercial de 1%. Para los depósitos en divisa en efectivo en las cuentas en CUP, va a ser 1.50, y el dólar tendrá una mayor afectación.

La presidenta del Banco Central reiteró que el mercado cambiario arranca por las operaciones de compra, pero en un momento determinado se tendrá que implementar la venta, porque entonces no sería un mercado. Volvió a señalar que el objetivo del Banco Central es defender la moneda nacional de un país y tratar de que todas las transacciones sean en esa moneda. Y reconoció que, en su momento, no quedó más remedio que implementar un comercio en otra moneda diferente del peso, pero hay que corregir eso, porque ha traído distorsiones en la economía.

Concluyó señalando que, para alcanzar el tipo de cambio de equilibrio que necesita la economía, hay que “producir bienes y servicios que estimulen a la población a comprar en la moneda nacional e ir desestimulando la necesidad de adquirir moneda libremente convertible para satisfacer sus necesidades”.

El ministro Gil se mostró convencido de que el tipo de cambio elegido 1X120 ofrece una “garantía razonable para que haya un incentivo a vender las divisas al estado y que el estado las pueda comprar”. Todas las personas que tengan divisas “las pueden canjear legalmente a un tipo de cambio económicamente fundamentado, que garantiza un retorno en moneda nacional que, hoy por hoy, le da una capacidad de compra por encima de la que recibimos los que tenemos salario. Esto crea una distorsión en los precios relativos”.

También insistió que con esta medida no se están incrementando los precios de la canasta familiar normada ni los precios de las tiendas en pesos cubanos, no hay un crecimiento del nivel de precios de la economía al nivel del nuevo tipo de cambio. Y recalcó que “nadie podrá decir que tuvo que incrementar precios porque en la Mesa Redonda dijeron que van a comprar dólares a 120 pesos. Eso no tiene ningún impacto. Nosotros estamos hablando de comprar divisas y dar pesos cubanos a cambio”.

El ministro se mostró convencido de que en la medida que se pueda captar divisas, invertirla en la economía e incrementar las ofertas en pesos, se podrá ir tomando decisiones en el ordenamiento de los mercados, incrementando las ofertas en moneda nacional. Alguna de esas decisiones las citó solo de paso, cuando se refirió a la preocupación por el control del déficit público y la evasión fiscal que inyecta líquido a la economía que calienta la inflación. La desconfianza del ministro le llevó a decir que “esta no es una medida mágica. Es una medida imprescindible. Es un paso en el que tenemos que seguir avanzando e incorporar la venta”, un argumentario que recuerda, y mucho, a la tarea ordenamiento.

Reconoció que el tipo de cambio de 1X120 no es de equilibrio, ni de mercado, es solo para comprar. Cuando comiencen las operaciones de compraventa, se intentará lograr un tipo de cambio que equilibre la oferta con la demanda y habrá que poner determinados límites en la venta. Mal asunto. Si el ministro quiere manejar y poner límites a la acción del mercado se encontrará con el peor resultado posible. Lograr el tipo de cambio de equilibrio es resultado de la acción de oferta y demanda, con el estado alejando sus manos del proceso.

El ministro dijo que con estas medidas es posible alcanzar una sociedad con la mayor equidad y justicia social posible e hizo mención a las personas que no tienen dólares ni euros que vender para que les den moneda nacional a cambio. En su opinión, “si el estado socialista capta esas divisas, se reinvierten en favor de la sociedad”. Una convicción errónea de la que tiene larga experiencia. Reconoció finalmente que esta medida se adopta para “dar una legalidad al mercado cambiario, poniendo los pies en la tierra con una visión objetiva de la realidad y buscando la manera de captar y canalizar esas divisas en función de la sociedad”. Si en vez de ello, hubiera dado el apoyo al mercado informal para su consolidación en la economía, el resultado sería mucho mejor

Concluyó señalando que no cabe esperar efectos inmediatos. Las medidas tratan de afrontar la falta de divisas, buscar un mecanismo para canalizar la divisa en función de ofertas en moneda nacional y tributar al objetivo de recuperar la capacidad de compra del peso cubano. Todo ello para lograr una economía que opere en moneda nacional en todas sus transacciones y tenga una capacidad de compra del salario, de los ingresos provenientes del trabajo. Y de paso, acabar con el mercado informal cambiario, uno de los pocos espacios de libertad económica y eficiencia en la economía cubana. Otra cosa es que lo consiga.


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