Cuba: un agujero de oscuridad para la inversión extranjera
Elías Amor Bravo, economista
Nuevamente, los dirigentes comunistas cubanos vuelven a dar
la nota discordante. Esta vez, lo hacen de forma sorprendente. La CEPAL acaba
de publicar un interesante informe anual sobre las inversiones extranjeras
directas en América Latina y el Caribe.
¿Y saben ustedes qué ocurre con Cuba? Pues nada. Una vez
más, para variar, el régimen castrista queda fuera de esta publicación porque
desde La Habana nadie quiere colaborar. Y, de ese modo, Cuba se convierte en el
único país de América Latina y Caribe en que no se puede analizar cuál fue la dinámica de la
inversión extranjera en 2025 (hasta Haití ofrece sus cifras).
Pero ¿No habíamos quedado en los discursos oficiales del régimen que la inversión extranjera, incluida la de los cubanos residentes en el
exterior, es fundamental para superar la actual crisis? ¿Acaso Pérez Oliva
Fraga no tiene un par de técnicos en el ministerio que elaboren las
estadísticas? ¿Por qué negar los datos sobre inversión extranjera e impedir que
se visibilice la situación de las inversiones foráneas en la Isla, y se puede
realizar un análisis comparativo de Cuba con respecto al resto de países en
algo tan importante como la inversión extranjera directa? Nada, no hacen caso.
Pues bien, no hay justificación de ningún tipo para este
comportamiento, salvo que los resultados en Cuba de las inversiones extranjeras
sean tan desastrosos que el régimen no quiera someterse a este escrutinio por
parte de los analistas y observadores. Deben tener una gran vergüenza de ver lo que han conseguido. Ni con el relato del embargo/bloqueo pueden justificar el fracaso de 12 años de aplicación de una ley que ha servido de poco para promover la inversión extranjera en Cuba. Está demás afirmar que, el régimen debería dejar de quejarse, ser
colaborador y aportar los datos que posee sobre inversión extranjera. CEPAL lo
confirma, al señalar que las cifras correspondientes a 2025 proceden de datos
oficiales preliminares presentados por los organismos encargados de los países
de la región. En Cuba no hay organismo, ni está ni se le espera.
Y CEPAL, señala para dar las mayores facilidades, que
“son cifras que estos mismos organismos ajustarán a lo largo de 2026 y en años
subsiguientes. Asimismo, el análisis de los flujos se realiza sobre valores
nominales, con lo cual siempre hay un componente inflacionario que afecta a las
magnitudes”. Más facilidades para colaborar, imposible, pero el régimen de La
Habana no enseña las cartas, y por ello, la inversión extranjera en Cuba se
mantiene en zona de sombra y de falta de transparencia, lo que, en absoluto,
estimula a los inversores a mostrar interés por la economía de la Isla.
Insisto, en el cuadro de la inversión extranjera por países
publicado en el Anexo A.1. del informe de CEPAL, donde se presentan los
registros temporales de este indicador desde 2010, Cuba simplemente no aparece.
En su lugar, el cuadro compila información para 32 países de América Latina y
Caribe, incluyendo los pequeños del Caribe que comparten zona geográfica con
Cuba, y poco más.
De hecho, la autoexclusión de Cuba del informe poco importa
a los redactores del informe, que confirman con los datos disponibles, que la
región fue receptora neta de Inversión Extranjera Directa durante 2025, en la
medida las empresas transnacionales de fuera de América Latina y Caribe
invierten en esta más de lo que las empresas transnacionales de América Latina
y el Caribe (denominadas translatinas) invierten fuera. Además, se señala que
Brasil y México se encuentran entre los diez principales receptores de IED del
mundo en la última década.
De acuerdo con la CEPAL, en 2025, América Latina y el Caribe
recibió 194.233 millones de dólares, cifra un 1,7% superior a la recibida en
2024, aunque los indicadores relativos de participación de la IED recibida en
el producto interno bruto (PIB) (2,8%) y en la formación bruta de capital fijo
(14,0%) se mantuvieron estables. De Cuba, nada se sabe de las cifras, pero lo
más probable es que la IED recibida sea tan escasa que se puede calificar de
despreciable. De hecho, el fomento de la IED en Cuba desde la Ley de 2014 ha
sido un absoluto fracaso y nunca se han cumplido los objetivos del régimen.
Por otra parte, el informe de CEPAL señala que las salidas
de IED desde la región también mostraron una recuperación en los últimos tres
años, con un total, de 62.286 millones de dólares, lo que supone un 19,3% más
que en 2024 y el segundo valor más alto registrado desde 2010. Las estadísticas
de IED saliente, que forman parte de la balanza de pagos, reflejan procesos de
internacionalización de las empresas translatinas centrales para plantear una
mayor integración productiva cuando sus inversiones se destinan a la región. En
realidad, Cuba no solo carece de estas translatinas, sino que, además, las que
existen no muestran interés por la economía de la Isla. Por lo tanto, la IED
que abandona la Isla rumbo a otros destinos, debe ser prácticamente
inexistente.
Como se ha indicado, CEPAL contrasta que Brasil y México son
campeones de la IED en la región, y concentraron el 62% del total de entradas
en 2025. Los dos países están alejados de la Isla, en términos económicos, y es
muy probable que ese atractivo a los inversores tenga escaso o nulo efecto
sobre otros países.
Después de Brasil y México, los países que recibieron más
entradas de IED en 2025 fueron Chile, tercero, con un 7% del total; Perú, cuarto,
un 6%; Colombia, quinto, 6%; Guyana, sexto, 5%; Costa Rica, séptimo, 3%, y la
República Dominicana, octavo 3%. Hay que destacar una vez más, la presencia de
la República Dominica, vecino geográfico de Cuba que disputa a la Isla con
clara ventaja, espacios competitivos en actividad comercial, turismo y
claramente en IED ocupando el 8º país de América Latina y Caribe en cuanto a la
recepción de inversiones extranjeras. Desde esta perspectiva, los dirigentes
comunistas de La Habana podrían, y deberían, sentirse avergonzados al comparar
la dinámica de los dos países.
Mención especial se debe otorgar a Costa Rica (3,4%), que
superó los 5.000 millones de dólares de entradas por cuarto año consecutivo.
Hay que destacar que, en el Caribe, Guyana y la República Dominicana lideran
las entradas de IED en los últimos años, si bien, como señala CEPAL, impulsadas
por factores muy diferentes.
Las entradas de IED para la explotación de hidrocarburos han
posicionado a Guyana como el país con mayor participación en el total de
inversión recibida por la subregión, pero la República Dominicana, con una
estrategia de captación de inversiones extranjeras similar a la de Costa Rica,
ha logrado que las empresas transnacionales se conviertan en un factor clave
para el desarrollo productivo ha impulsado el crecimiento sostenido.
El caso es que el Caribe es un área de intenso aumento de la
IED y los países miembros de la Organización de Estados del Caribe Oriental
(OECO) analizados, entre ellos, Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, Saint
Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas, y Santa Lucía, sostuvieron el
crecimiento del año pasado y recibieron en conjunto 850 millones de dólares de
inversión, lo que supone un aumento del 1,6% con respecto a 2024. Cuba, ajena
completamente a estas corrientes, y luego dirá que es por culpa del embargo. En
algunas economías insulares de pequeño tamaño del Caribe, las entradas anuales
de IED superan el 10% del PIB, lo que muestra el fuerte impacto que las
decisiones de las empresas transnacionales pueden tener en estas economías.
Mientras tanto, se insiste, Cuba queda al margen de cualquier operación. Y lo que es pero, visto lo visto, ¿A quién se le puede ocurrir invertir en la Isla?
El análisis de CEPAL sobre la composición de las entradas de
la IED en América Latina y Caribe confirma que las nuevas inversiones
(greenfield) y las fusiones y adquisiciones transfronterizas de empresas
nacionales se consideran el mejor indicador del interés de nuevas empresas
extranjeras en localizar inversiones en la región. Por otra parte, la
reinversión de beneficios y los préstamos se contabilizan inversiones de
empresas que operan en la región, interesadas en una expansión de actividades
en el país donde opera, lo que se interpreta por CEPAL como una señal de
confianza.
La confianza se ha convertido, junto a la credibilidad de
las economías, en un motor de atracción de las inversiones extranjeras. Dos
indicadores que la economía cubana no ayuda a consolidar. El informe destaca
que en América Latina y Caribe cada vez es mayor el número de empresas que
buscan liquidez de los mercados internacionales de capital para invertirla
después en la región y sacar provecho de los diferenciales de tasas de interés.
En cualquier caso, la participación creciente de la
reinversión de utilidades en las entradas de IED constituye una evolución
previsible, dado el aumento del acervo de IED y la ausencia de grandes
variaciones en el patrón de rentabilidad, lo que conduce a un mayor volumen de beneficios.
Con respecto a los aportes de capital, en 2025 se frenó la caída observada en
los últimos dos años, aunque los valores aún se encuentran por debajo de los de
la década de 2010. Y Cuba, diseñando a toda prisa y con numerosos errores
técnicos, un sistema de tipo de cambio unificado para ver cómo salen del lío.
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