Las medidas de Díaz Canel: Competencias municipales, transformaciones energéticas, sociales, laborales y subsidios (V)
Elías Amor Bravo, economista
Las medidas incluidas en el Eje 5
proponen cambios con respecto a las competencias municipales, que van a
incluir a partir de ahora, según la medida número 42: planificación estratégica, ordenamiento
territorial y urbano, soberanía y seguridad alimentarias y nutricional,
servicios comunales y fomento del desarrollo económico local.
Con estas nuevas competencias transferidas, el
régimen pretende conseguir que los municipios, medida número 43,
“diversifiquen y fortalezcan su tejido productivo, que considera la
participación de los diferentes actores económicos, cubanos residentes en el
país y en el exterior, e incluye sistemas productivos locales”. ¿Lo
conseguirán? No lo parece. Se trata de propuestas inoportunas y poco reflexivas,
que inducen a la confusión, a la vez que ponen en grave peligro a los gobiernos
locales y su capacidad para atender las necesidades de los ciudadanos. La idea
de consolidar el sistema económico local con la participación de los diferentes
actores puede acabar saliendo peor de lo esperado. Pensar que se puede crecer "desde abajo" como dice Díaz Canel no tiene pies ni cabeza.
De hecho, una de las propuestas más
alocadas para los municipios se contiene en la medida número 44 donde se
promueve su “capacidad de exportar e importar, así como generar y retener
divisas para gastos corrientes y de capital”. Una medida que se ve aumentada
con la 45, “estimular y gestionar inversión extranjera directa” y con el
cierre de las 46 y 47, gestión administrativa y de recursos humanos
municipales y gestión presupuestaria, financiera y tributaria local, gestión
ambiental y enfrentamiento al cambio climático; atención social y prestación de
servicios sociales; la gobernanza, el control popular y la participación
ciudadana, y la gestión de proyectos del conocimiento y la capacitación.
Se pretende igualmente, crear
fondos en los municipios a partir del aporte de las utilidades del sistema
empresarial, ya sea estatal, privado o cooperativo, y de la participación
accionaria; asumiendo que un municipio, aparte de tener empresas municipales,
va a poder comprar acciones a empresas estatales y tener una
participación. Y todos esos dividendos formarían parte de este fondo de
desarrollo donde cada uno de los que participan en él puede presentar proyectos
para el desarrollo y fomento de las actividades del territorio. Por la misma
razón, se insiste en diversificar los mecanismos y vías para la captación de
ingresos en los municipios en aras del fortalecimiento de su gestión y
desarrollo.
Y como conclusión de este cuento
chino, se asume que estas transformaciones facultan a los municipios para
aprobar inversiones, al igual que las empresas, en correspondencia con su
estrategia de desarrollo, que incluye gestionar proyectos de cubanos residentes
en el país y en el exterior, y definir modalidades de crédito que respalden su
planificación estratégica. Esa obsesión con igualar los municipios a las
empresas no solo carece de respaldo técnico, sino que viene a plantear un ejemplo más de
cuán alejado de la realidad se encuentra el modelo económico cubano.
De aplicarse esta panoplia de
medidas a los municipios, la idea que cabe concluir es que aquellos que tengan
más recursos endógenos para desarrollar estas funciones, en particular, el
comercio exterior o las inversiones, experimentarán un crecimiento muy superior
a aquellos municipios con menos recursos o menor nivel de preparación para
atender estos retos.
Consecuencia: surgirán graves
desigualdades en el territorio, cuyo origen puede venir motivado por la
adopción de estas medidas, completamente alejadas de la racionalidad económica, y que solo
pueden venir relacionadas con el intento por parte del estado de apropiarse de
los superávits logrados por los gobiernos locales, que gestionan sus recursos de
forma mucho más eficiente que el estado central.
El régimen parece querer
adelantarse a ese escenario y lo justifican: del mismo modo, se reconoce la
capacidad asociativa entre municipios para la solución de problemas
comunes. Se acepta que hay grandes municipios con muchos recursos y pequeños municipios
que tienen poca actividad productiva y se pueden asociar. Incluso, puede que
dos municipios decidan determinados servicios y producciones que estén
localizadas en un territorio y sus producciones estén destinadas a ambos
municipios. Existen ejemplos de ello, lo que se pretende es reconocer y
generalizar dondequiera que sea útil para ambos municipios.
Dentro de las medidas municipales,
se anuncia la eliminación de las delegaciones de la agricultura a nivel
municipal y provincial y se crea una estructura nueva en los territorios, unas oficinas que se van a encargar de la conducción de la
política estatal sobre el uso de la tierra y el control estatal del ganado; y a
la subordinación municipal corresponde la conducción de la política, el fomento
y el control de la producción de alimentos. La tierra sigue siendo propiedad del estado.
Otras medidas relacionadas con los
municipios son el establecimiento del pago de la recogida de desechos sólidos
urbanos, la propuesta de cobrar y aplicar tarifas diferenciadas, sin subsidios,
para que todos los actores de la economía, estatales y no estatales, paguen los
servicios de recogida de desechos sólidos. Pero ¿es que actualmente no se cobra por estos servicios?
Asimismo, se propone transformar
los requisitos y la gestión de los proyectos de desarrollo local incentivando
mayormente que los proyectos económicos y productivos transiten hacia otras
formas de gestión estatales y no estatales. El énfasis en los proyectos de desarrollo local guarda relación con la captación de divisas, sobre todo de fundaciones y ONGs internacionales.
El Eje 6 aborda la cuestión
relativa a las transformaciones energéticas, básicamente la apuesta por
las renovables y el transporte eléctrico, lo que en modo alguno resuelve el problema urgente de los apagones.
La medida número 48, va
dirigida a “permitir la participación del capital privado y extranjero en la
importación y comercialización de combustibles, incluida la red minorista”, una
más de las vías que el régimen abre para que entre el capital extranjero y privado en la
hasta ahora cerrada economía cubana. La cuestión es que no parece que exista interés por participar en un sector que se encuentra inmerso en una grave crisis estructural.
En la misma línea, la medida 49 “Ampliar
y reestructurar la gestión de la red de servicentros, incluidos los
servicentros móviles, establece que los servicentros gestionados por los
diferentes actores económicos incorporen sistemas fotovoltaicos con acumulación
para que los mismos se independicen del Sistema Eléctrico Nacional, así como
estimular la instalación de solineras para comercializar el servicio de carga
de vehículos eléctricos”.
De hecho, ya se están implementando fórmulas donde algunas mipymes están operando servicentros, otras están solicitando hacer servicentros, traer servicentros móviles. Se pretende que servicentros que hoy llevan años cerrados, que están en diferentes instituciones empresariales del Estado, sean recuperados para que puedan ser operados.
Por su parte, la medida 50
plantea “diseñar líneas de financiamiento, flexibilizar los requisitos y
ampliar las garantías para el otorgamiento de créditos a las personas jurídicas
y naturales, que incentiven la transición energética. Estimular la inversión
desde el lado de la demanda”. Hay bastante de incoherencia en esta medida y por
ello, cabría preguntarse si este tipo de inversiones, a corto plazo, pueden
suponer garantías de devolución de préstamos, y sobre todo, de dónde puede
proceder la financiación cuando el estado anuncia que reduce su dimensión
presupuestaria.
Por eso, la medida 51
“permite a las empresas estatales el uso de plataformas extranjeras para
ejecutar pagos para la compraventa de combustibles” es otro espacio de
confusión si no se describe bien cuáles son esas plataformas extranjeras y qué
servicios pueden ofrecer.
La medida 52 establece que
se aplique “el impuesto hasta un 1 % a la importación de combustible físico o
financiero, con destino a los inventarios operacionales” y la medida número 53 “Reducir el impuesto, en un
monto equivalente a la inversión realizada, a los actores económicos estatales
y no estatales que realicen inversiones con fuentes renovables de energía, como
parte de su responsabilidad social, en centros de servicios a la población,
sociales o de cuidados, incluyendo el alumbrado público”.
Ante la compleja situación
energética, se han implementado un grupo de acciones como parte del Objetivo
General No.9 del Programa de Gobierno, a las que ahora proponemos añadir las
siguientes transformaciones energéticas:
El Eje 8 se dedica a las cuestiones
más sociales del programa. Se enumera su contenido.
58- Digitalizar y
transparentar la gestión de las ayudas mediante el empleo de la plataforma
SOBERANIA para la actualización en tiempo real del registro de las personas y
familias en situaciones de vulnerabilidad, de manera que se sistematice las diferentes
formas de atención, su trazabilidad y control gubernamental y público.
59- Establecer que todos los
actores económicos (estatales y privados – nacionales y extranjeros) como parte
de su responsabilidad social a nivel comunitario, en el orden financiero, de
recursos materiales y servicios, participen directamente en las actividades
siguientes:
*Apoyar el pago a pensionados
mediante convenios con los bancos.
*Respaldar los comedores del
Sistema de Atención a la Familia y Hogares de Alimentación Comunitaria.
*Apoyar hogares de niños sin amparo
parental.
*Apoyar hogares de ancianos,
maternos, casas de abuelos y otros centros sociales.
*Establecer precios diferenciados,
descuentos, gratuidades o cupos solidarios para personas en situación de
vulnerabilidad.
*Atender casos en situación de
vulnerabilidad identificados por los gobiernos locales.
*Apoyar el transporte social y
sanitario.
*Respaldar instituciones de la
salud pública y centros educacionales.
*Contribuir a la higiene comunal y
al saneamiento de zonas críticas.
*Destinar productos básicos a
instituciones sociales.
*Crear módulos básicos mensuales
para personas y familias en situación de vulnerabilidad.
*Ofrecer empleo, capacitación o
aprendizaje a personas en situación de vulnerabilidad.
*Crear fondos de emergencia locales
con aportes privados.
*Habilitar locales privados como
puntos de acopio y distribución en situaciones de emergencia.
*Apoyar servicios funerarios para
familias sin recursos.
*Impulsar ferias y ventas populares
en comunidades en situación de vulnerabilidad.
60-Fortalecer el Trabajo Social con
un enfoque proactivo y preventivo a partir de jerarquizar su labor en el
municipio.
61-Dotar de activos de pequeña
escala, para el desarrollo de actividades no estatales, a personas en situación
de vulnerabilidad multidimensional, como vía para incorporarse al empleo y
superar esta condición.
62-Diseñar servicios educativos, de
capacitación, de postgrado, culturales y otros seleccionados que constituyan
fuentes de ingresos al sector social.
63-Diseñar tarifas diferenciadas
para los servicios de círculos infantiles y de seminternado en correspondencia
con los ingresos familiares.
64-Diseñar beneficios fiscales a
los talleres donde laboren personas en situación de discapacidad con el
objetivo de incrementar los ingresos de los trabajadores.
El Eje 9 plantea transformar el subsidio de productos a personas, una medida que tiene, sin duda, cierta complejidad y que puede trastocar el funcionamiento de empresas y el modelo de consumo de determinados bienes. En el momento en que se eliminan los subsidios a productos transformándolos en subsidios a personas, surge dos cuestiones de forma inmediata.
Primero, definir a qué personas se
debe dirigir el subsidio y cuáles requisitos deben cumplirse y certificarse
para que ello sea así. Después se tiene que establecer el modelo de pago
efectivo.
Segundo, qué va a ocurrir con los
productos y servicios que dejan de ser subsidiados, con su precio real siendo
ofrecido a los consumidores.
Lo que informa el programa de
medidas es que esta modificación del subsidio se va a implementar siguiendo un
orden: primero, los productos transversales a la economía (combustibles,
electricidad, transporte de cargas y pasajeros y tarifa de agua) que impactan
en la producción; los servicios para trasladar los costos reales a los precios
mayoristas y minoristas; y Otros productos.
Bien, dicho lo anterior la reacción
de los consumidores a un producto o servicio cuyo precio sea elevado o de mala
calidad, porque ya no se encuentra subsidiado, será desplazarse a las ofertas más competitivas o de mejor calidad. ¿Que
ocurrirá con esos productos que no van a ser demandados? ¿Se cerrarán las
empresas o se verán sometidas a reestructuraciones? ¿Y los nuevos competidores
lo harán con oferta nacional o importaciones? ¿Y qué ocurrirá cuando los
productos o servicios que recuperen su precio real no tengan oferta alternativa
en el mercado? De nada de esto se dice algo en el programa a pesar de su
relevancia pero son cuestiones que plantean la dificultad de pasar de subsidios de producto a personas.
Inclusive, se habla de crear un Fondo
de Protección Social, como condición previa a las transformaciones planteadas
en este Eje, a partir de una parte del ahorro por la eliminación de los
subsidios a productos. Aquí el régimen adopta una posición confiada en
exceso, al pensar que el ahorro por la eliminación del subsidio a productos que
tal vez no sea tal si los vulnerables son numerosos y exigen más subsidios
personales para poder acceder a los bienes y servicios.
El Eje 10 atiende a las prioridades
laborales y salariales.
Quizás lo más llamativo es la
medida 67 “Implementar una reforma integral de salarios en el sector
presupuestado” consistente en “fijar anualmente el salario mínimo y, en
correspondencia, la cuantía de las prestaciones, y pensiones de la seguridad social,
así como los incrementos salariales, a partir de la tendencia de la inflación”.
El gobierno entiende que el sector más desprotegido es el presupuestado, esta medida beneficia en primer lugar a un sector que abarca el 51% de todos los trabajadores del país, donde se concentran los sectores sociales, conquistas de la revolución. Es por ello que se ha decidido incrementar el salario mínimo, que hoy es de 2.100 pesos a 3.210 pesos y aunque se reconoce que es insuficiente, es un incremento de un 53% a partir de las posibilidades reales de atenderlo.
Esto demanda
42.500 millones de pesos. Una nueva subida de salarios sin respaldo de productividad que dispara los costes unitarios de producción y golpea la rentabilidad de las empresas. El escenario ya vivido en la tarea ordenamiento, pero en menor escala. Las consecuencias de estas medidas son bien conocidas. Los salarios no se pueden mover al antojo de los gobernantes.
En su implementación se actualizan
todos los grupos de escalas salariales; la decisión se implementará
a partir del mes de julio, por lo que los trabajadores recibirán este
beneficio con el cobro de su salario en el mes de agosto.
Aunque esta medida abarca a todo el
sector presupuestado, impactará y beneficiará al sector empresarial, ya que,
aunque se les han otorgado a las empresas las facultades para definir sus
propias escalas y sistema salarial, a partir de ahora asumirán, como
mínimo, el salario incrementado. En toda empresa quien tenga el salario
mínimo actual, ve aumentar el salario en un 51%, y esto es para todo tipo de
actores de la economía. Nadie puede ganar en Cuba menos que el salario
mínimo.
La medida 69 con relación al
Sistema de pensiones de la seguridad social “establece la eliminación del
límite de la escala establecida para el pago de la contribución social del
sector no estatal, que las personas que laboran en los sectores estatal y no
estatal, de manera simultánea, puedan afiliarse y contribuir a los regímenes
correspondientes de cada actividad y que, de los 30 años mínimos de servicio
exigidos por el régimen contributivo, se considere, hasta un máximo de 10, si
la persona los ha dedicado a cuidados familiares”. Se reconoce que las pensiones se mueven a unos niveles de subsistencia.
La medida 70 elimina la aprobación
administrativa para el ejercicio del pluriempleo (que se autoriza) para los técnicos,
profesionales de la salud, la investigación, maestros, profesores y
funcionarios; en tanto que la medida 71 establece incentivos para retener la
fuerza de trabajo calificada con énfasis en los jóvenes y la medida 72
establece un ingreso mensual equivalente a un salario mínimo por ayuda para su
devolución posterior, a jóvenes entre 18 y 30 años desvinculados del estudio y
el empleo que se vinculen a un curso de preparación. El financiamiento correrá
a cargo del presupuesto de la asistencia social o el sistema empresarial, según
corresponda. Se reconocerá el periodo de formación como tiempo de servicio
prestado. Todas estas medidas indican que el castrismo está teniendo problemas para organizar una población laboral adecuada a las necesidades de la economía.
Diversas medidas se inscriben en esa línea de mejora de las condiciones laborales en el "paraíso de los trabajadores". Así, por ejemplo, la medida 73 faculta a los
empleadores, en acuerdo con la organización sindical, para la concertación de
jornadas laborales reducidas y de los pagos correspondientes, para actividades
profesionales, las que incorporan en el convenio colectivo de trabajo. No parece que a los cubanos les interese percibir salarios más bajos de los actuales, de modo que parece que se trata de una medida para atender las necesidades de la parte empresarial.
La medida 74 establece para el
sector empresarial y presupuestado que trabajadores de la propia entidad puedan
realizar actividades profesionales, mantenimientos constructivos y similares en un aprovechamiento extenso de las competencias laborales propias, sin recurrir a contrataciones externas (tal vez porque ya no hay).
La medida 75 permite el ejercicio del teletrabajo desde el exterior, por interés del empleador, por otra parte, la medida 76 incluye como causa justificada de suspensión del cumplimiento del servicio social, la superación en el extranjero por interés personal asociado al perfil profesional, con la conformidad del empleador.
La medida 77 faculta directamente
a las entidades para determinar los trabajadores que cesan el vínculo laboral
por motivos económicos, tecnológicos y estructurales, previa evaluación en el
órgano colegiado de dirección, de común acuerdo con la organización sindical y
análisis en la asamblea de afiliados y trabajadores: los trabajadores en esta
condición reciben una protección monetaria equivalente a un mínimo de tres y
máximo de seis veces el salario básico del cargo que ocupaban por una única
vez.
La medida 78 establece la protección equivalente a un mes de
remuneración a los trabajadores contratados por los TCP, ante la suspensión
temporal o cancelación de la actividad.
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