¿Qué ocurrió en la economía cubana en 2021? (II)

Elías Amor Bravo economista

Tras la publicación del anuario estadístico de Cuba 2021, con bastante retraso y de forma fragmentaria, es posible realizar un análisis de la situación de la economía cubana en este año tan complicado, en el que la salida de la pandemia del COVID-19 y la Tarea ordenamiento ejercieron influencias negativas sobre la mayor parte de sectores y actividades.

En este informe, se analizan los datos correspondientes a las secciones de tecnologías de la información y comunicación, cultura y deporte, y en especial de ciencia y tecnología, en las que cabe apreciar un mayor peso de las actividades del sector presupuestado, es decir, aquellas que se financian directamente con el presupuesto estatal.  

Se señala que algunos de estos datos ya se conocían con antelación ya que se habían publicado en diversos informes sueltos en meses anteriores. De momento, de lo que ha sido publicado, la impresión general vuelve a ser muy negativa.

Sin embargo, no es esta la conclusión que se deba obtener del sector de las tecnologías de la información y comunicación, en particular, cabe observar que algunos indicadores de infraestructura en 2021 remontan las cifras de 2020, año de la pandemia, y se sitúan ligeramente por encima de los resultados de 2019, definiendo un horizonte de cierta estabilidad.

Por ejemplo, las líneas telefónicas fijas digitales se mantuvieron en torno a 1,7 millones, las centrales telefónicas (digitales) alrededor de 1.500 y los teléfonos públicos en torno a 60.000. No hubo grandes cambios en estos indicadores, salvo en el de densidad telefónica por 100 habitantes, que volvió a crecer y pasó de 67 en 2019 a 77 en 2021. 

Por otra parte, los indicadores físicos de las TIC se recuperaron a lo largo de 2021 y han superado los resultados anteriores a la pandemia. Destaca el indicador del número de usuarios que accedieron a internet con teléfonos móviles, que registró un aumento del 49% con respecto a 2019. Los abonados del sistema celular alcanzaron una cobertura del 87,3% de la población. Y los usuarios de internet superaron los 7,5 millones. Se observó igualmente que el número de computadoras descendió en cambio el de teléfonos móviles aumentó, indicando qué tipo de conexión es la preferida de los cubanos. Los usuarios de internet por mil habitantes volvieron a aumentar, pasando de 643 a 676 entre 2019 y 2021.

Por último, los servicios prestados por la actividad de comunicaciones registraron aumentos en 2021 que mantuvieron la tendencia creciente de años anteriores, sin que se vieran afectados por la pandemia. Los servicios de trasmisión de datos aumentaron un 80% de 2019 a 2021 pero los servicios de telecomunicaciones a través de internet aumentaron más aun, un 322%. El hecho de que la mayor parte de las actividades y servicios del sector se financien en divisas y MLC explica el auge de estas actividades que han sido un auténtico oasis de prosperidad en la economía cubana durante los últimos años.

Peor, mucho peor, ha sido el balance general de la actividad de Cultura, uno de los "logros de la revolución", que se financia con cargo al presupuesto estatal. No hay indicadores que reflejen un comportamiento positivo de esta actividad, que el régimen ha abandonado a su suerte ante la evidente escasez de recursos financieros. 

Por ejemplo, la producción editorial cayó de forma notable en 2021. En concreto, los libros un -61,7% y los folletos un -55%. Se destaca que desde 2017, la producción de libros ha descendido un -88,5% (de más de 10 millones se ha pasado a poco más de un millón de ejemplares) en tanto que la producción de folletos lo ha hecho en un porcentaje mayor, un 91,7%.

La producción cinematográfica en 2021 registró datos que, como mínimo, hay que calificar de sorprendentes. De modo que aumentó en largometrajes un 100% y dibujos animados un 33% manteniéndose estable en cortometrajes con respecto a 2020. No se puede afirmar un efecto rebote después de la pandemia. Las cifras absolutas dejan mucho que desear, 2 largometrajes y 5 cortometrajes configuraron el balance del año con apenas 7 horas de dibujos animados. Además, si se comparan los resultados con el año anterior a la pandemia (2019), los descensos son significativos en las tres categorías. Un 33% en largometrajes, un -58,7% en cortometrajes y hasta un -26% en dibujos animados.

En cuanto a la demanda, es decir, la actividad de establecimientos, se observa una lógica recuperación en 2021, tras el año de la pandemia 2020, pero en ningún caso se han vuelto a alcanzar los resultados de 2019 en la mayoría de los establecimientos y actividades. Los cines y salas de video en servicio son menos que los que había en 2019, -9,4% y -15,5% respectivamente, pero los teatros en servicio se redujeron en un 14,8%, una cifra incluso superior. 

Por otro lado, el número de funciones en cines de 35 mm descendió un -67,6% (los espectadores en un -71%) y las funciones de música, por ejemplo, en un -94,5% (los espectadores un -85,2%). Esto significa que la demanda no ha recuperado los niveles anteriores a la pandemia en 2021 y que tardará. El ámbito de la cultura se ha visto muy perjudicado por la pandemia y las nuevas políticas de gestión tras la tarea ordenamiento, que incrementaron los precios. Ha sido, de hecho, uno de los motores de la inflación en la economía.

Por último, un dato que llama la atención de 2021 y que tiene poco de cultural es el aumento espectacular de las horas de televisión que ven los cubanos, llegando a una cifra de 98.000 horas en 2021, con un aumento del 44% en este caso con respecto a 2019. Además, el mayor aumento se observó en los canales digitales que pasaron de 10.849 horas en 2017 a un total de 34.604 horas en 2021, un 300% más.

Con respecto a la actividad deportiva y cultura física, como actividad del sector presupuestado, tampoco tuvo un buen año en 2021.

En 2021, se ha observado un notable descenso de la práctica deportiva, y a lo largo del año no se han recuperado los niveles anteriores a la pandemia. En concreto, el número de practicantes sistemáticos se situó en 2021 en un 50% menos de los registrados en 2019. Todos los indicadores van a la baja confirmando que las políticas de aislamiento para frenar el avance del COVID-19 siguieron teniendo un impacto destacado en el país durante 2021.

Y, sin embargo, a pesar del descenso de la práctica deportiva, que debería suponer un ajuste de la oferta para evitar consumir recursos del presupuesto estatal, el personal deportivo pedagógico creció en 2021 con respecto a la cifra de 2019, un 8,3% tras el bajón registrado en 2020. El régimen ha decidido mantener las estructuras de personal, e incluso aumentarlas, pese a la menor actividad de la demanda, en forma de compensación de ingresos durante la pandemia.

Por último, en ciencia y tecnología, los datos ofrecen una evolución que merece ser estudiada con detalle.

El empleo en el sector, por ejemplo, registró en 2021 un máximo en la serie hasta alcanzar un total de 93.309 trabajadores, un 4,4% más que el año anterior y un porcentaje similar con respecto a 2019. No parece que la crisis del COVID-19 haya afectado a las estructuras del sector de la ciencia, que está entre las prioridades de Díaz Canel.

Sin embargo, aparecen notables diferencias en la evolución del empleo por niveles académicos en el sector, que llaman la atención. De modo que, por ejemplo, los titulados superiores se redujeron en casi un 3%, un -2,7% entre 2021 y 2020, un descenso que es incluso superior si se compara con 2018, y que alcanza un -20,7%.

Sorprende esta disminución del empleo de nivel superior en un sector que, obviamente, depende de estos profesionales para avanzar. Y, sin embargo, el segmento de empleo que crece más en 2021 respecto de 2020 es el de los que tienen nivel medio, un 16,7% más. Se tiene la impresión de que el régimen ha “colocado” en este sector a numerosos trabajadores que por causa de la pandemia perdieron sus empleos en otros sectores y actividades.

De ahí este cambio en la estructura por cualificaciones del empleo. En 2013 los empleados de nivel medio apenas alcanzaban el 19% del sector de la ciencia y tecnología, en 2021 han llegado al 23%. Los empleados de nivel superior han bajado del 67% al 62% en el mismo período. Son hechos que llaman la atención y, que, ante ausencia de explicaciones oficiales, pueden deberse a esas asignaciones provocadas por la pandemia.

Por lo que respecta al gasto en actividades de ciencia y tecnología, la ONEI advierte que las cifras no son comparables a causa de los ajustes monetarios de la Tarea ordenamiento, pero si que cabe observar algunas tendencias que merecen ser destacadas.

Por ejemplo, si se distribuye el gasto en ciencia y tecnología entre el realizado con cargo al presupuesto estatal y el que tiene su origen en las empresas (que es lo mismo, dado que las empresas son titularidad estatal y sus fondos vienen y van hacia la caja única) en 2020 durante la pandemia, se alteró la distribución que se venía observando en años anteriores, de 60% estado 40% empresas a un resultado de 76% estado 24% empresas que revelaba la dureza de la pandemia. Pues bien, en 2021 se ha vuelto a una distribución de 59% y 37% respectivamente que indica un cierto retorno a la normalidad anterior a la crisis. Que esto suponga una mejora del sector de la ciencia y tecnología, es cuestionable.

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