Erdogan despacha la comitiva castrista a toda velocidad

Elías Amor Bravo economista

Y Díaz Canel llegó con su comitiva a Turquía, incluido reportaje fotográfico en el avión con una estética más sanchista (Pedro Sánchez) que kennediana. Esta es la tercera parada del periplo económico que iniciaron en Argelia. Y claro, como no podría ser de otro modo, la prensa estatal cubana se deshizo en elogios y calificó “de muy fructífero y alentador" el encuentro con un desmejorado Erdogan, que reflejaba en su rostro las graves penurias de la economía turca y la inestabilidad política del país.

Vayamos por partes. Los datos económicos recientes de Turquía no son buenos. La inflación en octubre se disparó un 85,5% en tasa interanual, la tasa de desempleo, 12,8% es de las más altas del mundo. Estos dos datos apuntan a una población de bajo poder adquisitivo con un salario promedio de 8.000 euros. El comercio exterior, fuertemente desequilibrado por las importaciones, arroja una tasa de cobertura de un 82%, con un déficit comercial en porcentaje de PIB del -5,65%. Y finalmente, el crecimiento económico a lo largo de este año no rebasa el 2,1%. Malos datos para que un país se ofrezca a la colaboración económica con otro. Las agencias de calificación (Moody´s S&P, Fitch) otorgan a Turquía una B, por las dudas sobre su capacidad financiera. De la inestabilidad política, todavía las autoridades siguen investigando el terrible atentado en Estambul hace unos días, con notables repercusiones en el turismo del país.

De modo que el asesor de Díaz Canel que planificó esta etapa del periplo económico no debió tener acceso a estos datos estadísticos y, si en cambio, accedió a ellos, o no los interpretó de forma correcta, o alguien le dijo que se olvidara de ellos. No es extraño, por tanto, que Díaz Canel dijera a Erdogan que “las relaciones entre ambos países se mantengan sobre la base del respeto, la solidaridad y la cooperación, en beneficio de ambos pueblos”, para añadir que, en materia económico-comercial “Cuba ratifica su disposición de continuar trabajando en sectores de mutuo interés, como la biotecnología, las energías renovables, el turismo, la agricultura, la ganadería, la salud, la educación, el deporte y la cultura”. O lo que es lo mismo, dame algo. Lo que sea, pero dame algo.

Y parece que Erdogan, con poco tiempo para este tipo de pedigüeños, e impulsado desde Rusia por su aliado, Putin, valoró como “histórica” la visita, y anunció que va a suponer “un punto de giro en los nexos entre ambos países”. ¿Y con qué?

Parece que lo pretende lograr con inversiones de empresas turcas ya establecidas en Cuba, en particular, con el apoyo técnico a la Isla en proyectos de cooperación asociados al desarrollo agrícola, y la realización de inversiones conjuntas para producir vacunas, teniendo en cuenta que Cuba y Turquía son países que han podido desarrollar sus propios tratamientos contra la COVID-19. Y poco más.

Este ofrecimiento de Erdogan, de escasa cuantía y poco impacto real, se tradujo en la firma de seis acuerdos, de ellos cuatro memorandos de entendimiento: dos entre las cancillerías, un tercero entre los bancos centrales de ambas naciones y un cuarto entre el Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera y la Agencia Turca de Cooperación y Cordinación tika. Burocracia a toda máquina.

Erdogan despachó rápido la comitiva comunista cubana. No está para bromas. Y Díaz Canel, buscando alargar el encuentro, dijo a los periodistas que lo esperaban a la salida, que “acabamos de sostener conversaciones oficiales con el presidente Erdogan. Ha sido un intercambio muy fructífero y alentador, en el que hemos ratificado la voluntad de continuar fortaleciendo las relaciones políticas entre ambos países”. Y casualmente, ningún periodista le preguntó, a modo de sugerencia, si lo tratado en esta reunión no se podría haber acordado en videoconferencia desde La Habana, pensando en la agónica situación que viven los cubanos. Da igual, nadie preguntó el importe del viaje y esta comitiva, como ya se ha visto antes en Argelia y Rusia, no escatima en gastos.

En vez de ocultar el dispendio de dinero para algo que ya se sabía que estaba acordado y cerrado, Díaz Canel dijo ante los periodistas que “para nosotros constituye un honor estar aquí y poder responder a la invitación que nos extendiera el excelentísimo presidente Erdogan, para visitar su país”. Y sabiendo que este argumento de la invitación tiene poco recorrido, añadió “es también una gran satisfacción realizar esta visita en el contexto de las celebraciones por el aniversario 70 del establecimiento de relaciones diplomáticas, que se han mantenido ininterrumpidamente sobre la base del respeto, la solidaridad y la cooperación, en beneficio de ambos pueblos”. Más o menos, lo mismo. Gasto superfluo. Una videoconferencia habría sido mucho más práctica.

Sin embargo, el periplo por Turquía volvió de nuevo a preñarse de eventos turísticos y de escaso perfil económico, como el encuentro de Díaz Canel con miembros de la Asociación de Amistad Cuba-Turquía José Martí, fundada hace 20 años, y homóloga de otras en Europa, que reciben el apoyo discreto de las cancillerías cubanas.

También Díaz Canel visitó, acompañado de Liz Cuesta, el mausoleo de Kemal Ataturk, fundador de la República de Turquía y allí volvió a declarar algo que es incierto, “a los pueblos cubano y turco nos unen los valores compartidos, de reconocimiento al legado de los fundadores de ambas naciones”.

La prensa estatal informa que “el homenaje tuvo como antesala avanzar en reposada caminata por un largo y anchuroso camino en el cual la luz del día ponía brillos al mármol crema del sendero”, es decir, más turismo pagado por el presupuesto del estado cubano.

Después la comitiva entró a la torre de Misak-I-Mili, donde Díaz Canel escribió en el libro que se destina para recoger las impresiones de quienes llegan para conocer y rendir honores con la consiguiente referencia a Fidel Castro que calificó como “fuente de inspiración para la revolución cubana”.

Y poco más quedaba por hacer en Turquía, en una visita relámpago que parece haber durado mucho menos que en los otros dos destinos. Por algún motivo será. Los comunistas cubanos no dan puntada sin hilo.

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